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Bullrich repartió “regalitos”negociando sector por sector

La jefa de la bancada oficialista negoció sector por sector y se aseguró el número mágico de 42 votos a favor en el Senado para mostrarle a Javier Milei un resultado contundente. Comienza su camino hacia un puesto mayor dentro de La Libertad Avanza en dos años. Diferencias con Sturzenegger y un mensaje para Karina.

Fueron largas horas de pasilleo y rosca. Patricia Bullrich había perdido esa gimnasia parlamentaria, a la que tuvo que readaptarse tras un largo tiempo de labor ejecutiva. Pero la exministra de Trabajo de la Alianza y de Seguridad macrista y mileista, como demuestra su camaleónico currículum de las últimas décadas, se adaptó sin problemas a las exigencias de su jefe de turno, y sacó adelante el anhelado plan “libertario”.

La media sanción de una reforma laboral que barre con decenas de reglamentaciones que protegen a los trabajadores y jubilados, y los relegan por un modelo a la medida de los deseos patronales, fue la piedra fundante de lo que Bullrich sueña que sea, finalmente, su ascenso a algún cargo mayor que hace tres años parecía una quimera.

La presidenta de LLA en el Senado se encarga de repetir lo “agotador” que es reunir los votos en el Parlamento, teniendo que dialogar con los diversos espacios que anoche le volvieron a dar una caricia al oficialismo. Debió realizar 30 modificaciones con respecto al proyecto original.

El resultado valió la pena: a excepción de los dos senadores santacruceños que responden a Claudio Vidal, en la votación en general, todos los sectores aliados respondieron favorablemente al proyecto del Poder Ejecutivo que implica una fuerte flexibilización de los convenios colectivos, limitación a los juicios, ampliación de la jornada laboral, restricciones del derecho a huelga y facilidades para aplicar despidos.

La iniciativa de la LLA que encontró el respaldo de la UCR, el PRO, Provincias Unidas y partidos provinciales de Misiones, Salta, Neuquén, Chubut y Tucumán, y que Bullrich supo construir se asemejan a las negociaciones de una figura política con años de rosca, y menos a los anhelos puristas de las caras más “libertarias” del Gobierno.

En esto hay un abismo entre la exmnontonera y su exsocio político con quien compartían las críticas al Indec kirchnerista en el Congreso durante su filiación macrista: Federico Sturzenegger. En el plan original del ministro desregulador no figuraba bajo ningún concepto lo que finalmente se consumó a altas horas de la noche del miércoles.

Bullrich fue la artífice de importantes modificaciones que terminaron favoreciendo a los principales gremios cegetistas que en la jornada de protesta frente al Congreso tuvieron poca participación, mientras se desataba la represión policial.

Al mantenimiento del 6 % de la alícuota de aportes patronales que deberán hacer los empleadores a las obras sociales, también se sostuvo la denominada “cuota sindical” que pagan los trabajadores (afiliados o no) a los gremios. Ahora el límite será del 2 % del salario mensual y tendrá un plazo de dos años.

“A la CGT no le sacamos un punto para las obras sociales, porque ya bastante golpeadas están”, planteó Bullrich en Radio Rivadavia. La senadora se plantó ante los resquemores con el PRO, que se oponía a la iniciativa libertaria de último momento de mantener la compulsividad de los aportes a los sindicatos, pero debió ceder y finalmente acompañó.

Por el otro lado del mostrador, la líder de LLA en el Senado garantizó, llamados de por medio con el ministro de Interior Diego Santilli, un tope a la baja del 0,5 % en los aportes a las cámaras empresarias, y los empleadores seguirán siendo agentes de retención de las cuotas de afiliación a los gremios.

Tan fructífero fue el triunfo “libertario” que Bullrich se aseguró holgadamente el voto en favor de otro de los pasajes más polémicos: el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) contó con 41 adhesiones, tan solo una menos que con respecto al voto en general de la reforma.

La iniciativa de la creación de este ente que financiaría indemnizaciones con plata de la ANSES (3 % de aportes), y que en el último borrador incluyó cambios en favor de las grandes empresas, implicó una reducción de las alícuotas al 1% para grandes compañías y al 2,5% para PyMES. Un sector de la UCR que miraba de reojo esta formulación, finalmente aceptó y acompañó.

Los gobernadores también se beneficiaron con el “toma y daca” bullrichista: consiguieron la eliminación en el texto final del apartado que proponía la reducción de tres puntos del impuesto a las ganancias para las sociedades.

Este tema, que implicaba la pérdida en la coparticipación para los mandatarios provinciales, fue resistido por el propio Presidente, pero se impuso la mano de la exministra de Seguridad para encaminar la negociación.

Uno que quedó en offside tras la rosca parlamentaria es Marcos Galperin. Luego de un acuerdo que mantiene la preeminencia de las entidades bancarias, los únicos habilitados para el pago de salarios serán las entidades bancarias. Con esto quedó desterrada la posibilidad de incorporar a las billeteras virtuales, entras las que se incluye Mercado Pago.

Durante el debate en el recinto, Bullrich hizo gala de una performance en la que incluso se plantó a los gritos ante el titular de la bancada peronista Jose Mayans, y le dejó un mensaje a Karina Milei que la miraba desde el palco de la Cámara alta.

Dejó en claro que su futuro político permanece abierto y que si LLA (la propia Karina) lo define estaría dispuesta a dejar el Senado para asumir nuevamente un cargo ejecutivo. Ya no como funcionaria de Gabinete, sino como candidata para jefa de Gobierno porteño o en una fórmula presidencial en 2027.

También la miraba el jefe de Gabinete Manuel Adorni, su virtual rival para quedarse con la alcaldía de la Ciudad de Buenos Aires en 2027.

Fuente: Diagonales

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