Llamados hasta la madrugada, presión del colectivo de discapacidad y votos que se dieron vuelta a último momento: así se cayó el artículo 75 del Presupuesto 2026 y el Gobierno perdió 15 apoyos en el camino.
Pasada la una de la mañana del jueves, un gobernador peronista, apuntado por recibir jugosas partidas de ATN del Gobierno en las últimas semanas, seguía recibiendo llamados de una conocida activista de los derechos de las personas con discapacidad, que no se daba por vencida:
–Quedate tranquila. Nosotros no vamos a permitir que esto pase –fue lo último que dijo el mandatario provincial minutos antes de la votación, después de varias idas y vueltas y alguna que otra tensión en la conversación.
El alivio llegó enseguida, cuando los diputados de esa provincia cumplieron con lo prometido y aportaron lo suyo para hacer caer el capítulo más osado del Presupuesto 2026 de Milei.
El colectivo de discapacidad había recibido con asombro y angustia la decisión del Gobierno –en cabeza de Luis Toto Caputo– de incluir por la ventana, a última hora, la derogación de la ley de Emergencia en el dictamen del nuevo Presupuesto. Más precisamente, en el famoso –y por ahora derogado– Artículo 75. Durante toda la sesión del miércoles, los referentes del colectivo no dejaron de enviar mensajes y hacer llamados a los legisladores que creían que podían torcer un resultado que parecía adverso desde el vamos.
Entre ellos había diputados del PJ pero también de la UCR, de Provincias Unidas y de los bloques provinciales, muchos de los cuales habían votado a favor de la Emergencia e incluso contra el veto Milei, apenas unas pocas semanas atrás. Contaban con ellos.
“Les va a costar y mucho argumentar que se dan vuelta, esperemos que no lo hagan, pero sería un escándalo”, lo dijo un diputado de Fuerza Patria antes del inicio de la sesión. Y no se equivocó.
Con una planilla de Excell para seguir el poroteo, los teléfonos abiertos en el Whatsapp hasta la madrugada, la pantalla de Youtube clavada en DiputadosTV y apelando a sus contactos dentro de la Cámara, el colectivo de la discapacidad, que ya le había enrostrado a a Milei varias derrotas, lo volvió a hacer.
O al menos hizo su parte: cuentan que no dejaron de atosigar hasta última hora a por lo menos seis legisladores de todos los terruños y colores, que terminaron siendo claves en el resultado. Más allá de la aprobación general del Presupuesto, el apartado más vinculado al ajuste de los sectores vulnerables obtuvo en la madrugada una derrota por 123 votos negativos contra solo 117 positivos, y además dos abstenciones.
Si se comparan los votos con la aprobación general, en la que el Presupuesto en general obtuvo 132 votos positivos, Milei y el Gobierno perdieron 15 votos en el camino.
Los que “se dieron vuelta” fueron legisladores de los bloques Independencia, Innovación Federal, Elijo Catamarca y otros desprendimientos del PJ, pero también hubo conciencias torcidas en la UCR y otros espacios.
En la letra chica del Capítulo 11 había algunas razones para ese drenaje: no sólo se derogaba la Emergencia en Discapacidad, sino también la Ley de Financiamiento Educativo, la movilidad de la AUH atada a la inflación y el resto de las asignaciones familiares.
El plan de meter todo en la misma bolsa –junto al paquete de ajuste fueron incluidos los fondos para la coparticipación porteña y hasta el presupuesto del Poder Judicial– había sido diseñado por el clan Menem, con el objetivo de impedirle a la oposición votar en contra del artículo 75 específicamente. Fue por todo y le salió mal.
Como resultado, se quedó con un presupuesto con motosierra y también, para peor, con déficit fiscal (ambas leyes que sobrevivieron implican juntas poco más de medio punto del PBI) para un 2026 con vencimientos de deuda, recesión palpable, destrucción de miles de puestos de trabajo y modificación de las reglas cambiarias.
Por eso, empezaron las gestiones para intentar enmendar el error en el Senado. El ministro de Interior, Diego Santilli, el mismo que hizo girar miles de millones en ATN para asegurarse un resultado que al final no fue, ya dijo que espera “cambios” en la Cámara Alta para “salvar un Presupuesto mejor”. Tendrá mucho trabajo, lo mismo que la todoterreno y flamante jefa de la bancada de LLA, Patricia Bullrich, que también tiene la tarea de sacar lo más rápido posible la reforma laboral.
Así las cosas, el Gobierno se llevó dos lecciones de la sesión fallida. La primera, cómo funciona el peronismo: a veces, las bases populares pesan más que cualquier cabildeo, porque sino no sería peronismo (lección que estará por comprobarse con la reforma laboral, también).
Y la segunda, que parece una piedra con la que se sigue chocando: nunca subestimes la desesperación de los que menos tienen. El colectivo de la discapacidad le viene ganando por goleada: son madres y padres que moverán cielo y tierra por el futuro de sus hijos. No sólo le ganaron por goleada dos veces en el Congreso, también lo hicieron en la justicia: un fallo de la justicia federal de Campana está vigente y lo obliga a aplicar la ley de emergencia, pese a que no quiera. Por las dudas, este jueves, tras la sesión, apeló. Está por verse cómo le va.
Fuente: Diagonales







