La decisión del Gobierno de impedir como sea que el Senado apruebe el jueves la interpelación de Manuel Adorni, llevó a que la jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, pidiera cancelar el informe de gestión que el cuestionado jefe de Gabinete tenía previsto dar el 2 de julio, en un nuevo giro de la estrategia que despliega la Casa Rosada para proteger al funcionario.
La novedad fue confirmada por Bullrich momentos antes de la reunión de Labor Parlamentaria de este martes, en la que los senadores oficialistas y aliados buscarían cambiar el criterio que habían acordado con el peronismo la semana pasada para aprobar el proyecto de interpelación al funcionario.
Tras reunirse con los bloques dialoguistas, la jefa de la bancada de senadores de LLA confirmó en declaraciones a la prensa acreditada en el Congreso, entre ellos iProfesional, que fue ella misma quien le pidió a la Casa Rosada que Adorni no concurra a dar el informe de gestión mensual ante el Senado, al que se había comprometido para el 2 de julio.
La explicación fue que «no tenía sentido hacerlo venir» para que la oposición lo castigue durante horas y que, además, «los senadores no están interesados en hacerle preguntas como jefe de Gabinete».
Minutos después Adorni sorprendiió al salir por la red social X a decir que él sigue dispuesto a dar su informe el 2 de julio, una declaración incómoda para Bullrich y los aliados tras el entendimiento alcanzado. Sin embargo, el clima para el jefe de Gabinete es de lo más adverso en el Senado.
«Estoy a disposición para presentarme el día 2 de julio próximo al Honorable Senado de la Nación para brindar el informe de gestión como marca la Constitución Nacional. Fin», escribió el jefe de Gabinete.

¿Qué hay detrás de la cancelación del informe de Adorni ante Senado?
La traducción política de la explicación que dio Bullrich es fuerte: ni los opositores más duros del peronismo ni tampoco varios de los aliados o dialoguistas quieren avalar a Adorni como jefe de Gabinete en momentos en que no logra explicar -a criterio de los legisladores- tras haber reconocido que ahorraba «en negro» como justificación a sus gastos en dólares en efectivo.
Mucho menos cuando un sector bastante poblado del Senado así como de la Cámara de Diputados quiere, directamente, destituirlo del cargo con una moción de censura, posterior a una interpelación. El gobierno de Javier Milei logró estos dias demorar esa avanzada en ambas Cámaras.
Adorni había anunciado que asistiría el 2 de julio para dar el informe de gestión que manda el artículo 101 de la Constitución Nacional. Desde que asumió el cargo a fines de 2025, nunca asistió a la Cámara alta.
Hasta la semana pasada había un acuerdo avalado por Bullrich para que el próximo jueves se votara la interpelación, bajo la fuerte presión que ejercieron el PRO y la UCR, deseosos de que se resuelva de una vez por todas la situación de Adorni porque traba la agenda legislativa. Se preveía que esta instancia se llevara a cabo el mismo 2 de julio, antes del informe.
La maniobra de Martín Menem en Diputados para desactivar los otros proyectos de interpelación que había allí condicionó a Bullrich a seguir la misma línea en el Senado de cara a la sesión del jueves, a pesar de que ella quiere tanto o más que los aliados un punto final al tema Adorni.
«Si no va a haber interpelación, ¿para que va a venir el 2 de julio a dar un informe? Le van a preguntar igual sobre el patrimonio y el tema sigue en agenda», explicaron a iProfesional fuentes del bloque libertario, al tanto de los movimientos de Bullrich en las últimas horas.
El bloqueo de la interpelación a Adorni en el Senado
Todo esto va atado a la revisión del acuerdo que se había sellado en el Senado entre todos los bloques para aprobar el proyecto de interpelación el jueves con una mayoría absoluta de 37 votos (la mitad más uno del pleno).
El Gobierno, asesorado por los Menem y por el diputado Nicolás Mayoraz -uno de sus mejores alfiles legislativos en Diputados- bajó la orden de desconocer ese acuerdo y plantear que para habilitar el tratamiento del proyecto se necesitaría una mayoría de dos tercios, por no contar con dictamen de comisión. Con ese número, tienen chances de bloquear a la oposición más dura e impedir que el tema se apruebe en la sesión.
Bullrich lo conversó con la UCR, el PRO y los bloques provinciales que, a pesar de la presión sobre Adorni, aceptaron que lo más lógico -por los antecedentes parlamentarios- era requerir los dos tercios para poner a debate la interpelación en la sesión del jueves. Así lo acordaron, finalmente, en Labor Parlamentaria este martes.
Como parte del entendimiento, la jefa del bloque oficialista repitió la jugada de Menem en Diputados: le garantizó a los bloques aliados que el proyecto de interpelación de Adorni se empezará a discutir próximamente en la Comisión de Asuntos Constitucionales, donde se verá si consigue dictamen para ir al recinto más adelante.
Según supo iProfesional de fuentes radicales, ninguno de esos sectores quiere realmente llegar a votar la interpelación de Adorni ni la posible moción de censura posterior que llevaría a su remoción del cargo: quieren que sea Milei quien le pida la renuncia.
En los bloques que responden a gobernadores como Gustavo Sáenz (Salta) o Raúl Jalil (Catamarca) tienen una lectura similar. Creen que si el jefe de Gabinete es removido por el Congreso -algo que nunca ocurrió desde que se creó el cargo en 1994- le resuelve el problema a Milei, quien además lo aprovecharía para salir a decir que la oposición quiere desestabilizar al Gobierno.
La sesión del jueves, día clave para el operativo «blindaje» sobre Adorni
La bancada de Unión por la Patria que lideran José Mayans, Anabel Fernández Sagasti y Juliana di Tullio montó en cólera con el giro que dieron el oficialismo y sus aliados. Ya no solo por la revisión del acuerdo previo sobre la interpelación -que ven como un incumplimiento- sino también por la cancelación del informe de gestión que, en los hechos, es otra forma de salvar a Adorni de la inquisición del Senado.
Saben, además, que la Comisión de Asuntos Constitucionales presidida por el libertario Agustín Coto tendrá capacidad para manejar los tiempos del debate sobre el proyecto de interpelación, al igual que en Diputados.
Por ese motivo, en la sesión del jueves donde finalmente el temario se limitará al proyecto sobre inviolabilidad de la propiedad privada y la designación de nuevos jueces, Unión por la Patria propondrá igualmente el tratamiento del proyecto de interpelación y dará la discusión sobre la mayoría requerida.
No obstante, el peronismo no descarta sumar algunos votos de esas otras bancadas que, de mínima, demustren que hay ánimo de avanzar con la interpelación cuanto antes. Alcanzar los dos tercios igualmente les será muy difícil.
Si están todos los senadores presentes, al oficialismo le alcanzaría con reunir 25 votos para bloquear el tratamiento sobre tablas del proyecto de interpelación. Son cuatro más que los que tiene en el bloque.
Sin embargo, no se descarta que haya ausencias en el recinto durante la sesión del jueves, lo que hará variar el número exigido. Es decir que, si bien el oficialismo confía en haber demorado la avanzada contra Manuel Adorni en el Senado así como en la Cámara de Diputados, habrá resultado abierto hasta el final.
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