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Al ritmo del Papa Francisco

Tras un año sin Bergoglio, una multitud de jóvenes y familias fue a la fiesta electrónica del cura DJ. Lo organizaron la Asociación Miserando, el Arzobispado y gobierno porteño.

Una impresionante multitud disfrutó del set del DJ Guilherme, en un show que mezcló a partes iguales música, espectáculo y fervor religioso. El cura portugués Guileherme Peixoto, con la expertise de los grandes, mechó fragmentos muy conocidos de discursos de Francisco con pistas de música electrónica, un combo difícil de imaginar, pero increíblemente eficaz en su intención de comunicarse con las masas. Es un formato con el que ya recorrió distintos escenarios internacionales y que hoy tiene como epicentro el corazón político del país.

Ayer sábado, desde la tarde hasta bien entrada la noche, la Plaza de Mayo estuvo repleta para recibir al cura Guilherme Peixoto, el sorprendente DJ religioso portugués, que brindó un show gratuito en homenaje al papa Francisco a un año de su fallecimiento.

La procesión comenzó temprano, a pesar de que el inicio oficial estaba pautado para las 20. A las 15 horas, entrando por Avenida de Mayo desde 9 de Julio el tránsito estaba despejado. Policías, inspectores de espacio urbano y baños químicos ocupaban los laterales de la avenida. Las potentes torres de sonido empezaban a aparecer a la altura de la calle Chacabuco.

Las banderas colgadas de las estructuras metálicas identificaban a los principales organizadores: la Asociación Miserando, el Arzobispado de la Ciudad de Buenos Aires y el gobierno porteño.

Quienes se acercan van en grupitos o de a parejas. Sus outfits no son los típicos de una fiesta electrónica: llevan ropa deportiva, bermudas, zapatillas y muy poca brillantina durante las primeras horas de la tarde. La única excepción fue el grupo de jóvenes de la Acción Católica Argentina de la parroquia San Saturnino y San Judas Tadeo. Las edades van desde los 18 a los 30 años y son claramente de clase trabajadora. En sus caras, el glitter de color verde y bordó, que identifica a la parroquia.

Son jóvenes de una parroquia de la Ciudad de Buenos Aires. “Somos católicos practicantes que tenemos gustos muy diferentes en música, no a todos nos gusta la electrónica. Por ejemplo a mí –dice Myriam, que aparenta ser la voz organizadora– nunca me gustó este tipo de música, pero estoy muy feliz de estar acá porque se puede juntar música y fe“. Mientras habla los otros chicos le sacan fotos y hacen algún paso de baile que acompaña a la prueba de sonido que se escuchaba por las parlantes.

La fiesta electrónica religiosa en honor a Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco, es de una masividad que envidiaría cualquier artista, nacional o internacional, cualquier político: reúne a familias de todaprocedencia geográfica, socioeconómica y hasta religiosa, incluyendo a integrantes del colectivo LGBTIQ+, sector social nunca más representado y tolerado en la Iglesia Católica que durante el papado argentino.

Al llegar a Plaza de Mayo, a un costado del escenario, hubo dos paneles que mencionaban a los auspiciantes, donde se veía al gremio Suterh, Sancor Seguros y Aeropuertos Argentina 2000, entre otros.

Aún por la tarde, en la previa al inicio del show, las familias ubicadas cerca de las vallas toman mate y se sacan selfies para registrar el momento. Algunas mujeres toman sol en el medio de la plaza: Patricia, Cristina y Betiana, tres amigas que vinieron desde Ezeiza, Ciudad Evita y Grand Bourg. Betiana es católica militante y afirma: “vengo acá porque mi hijo es adicto a las drogas. A partir de él conocí la música electrónica y este encuentro que se hace hoy me permite encontrarme con su cultura y con su forma de encuentro. Esta idea de mezclar la música electrónica con la fe une mis dos pasiones: la religión y el amor hacia mi hijo“.

Mientras tanto una de sus amigas desde la otra punta señala que “yo no soy católica ni voy a la Iglesia”, a lo que la tercera contrapone “yo la hago ir siempre”. Hay una mezcla entre fe, superación personal y de gusto estético entre las tres mujeres, aunque todas estaban con ganas de que el padre Guilherme empiece a tocar tras haberlo conocido en las redes.

La gente empezó a ir temprano para la Plaza y para las 19 la afluencia de público aumentó notablemente, algo que se sintió en los colectivos y subtes que iban para allá. Los que llegaron más cerca del comienzo oficial fueron los jóvenes, que trajeron consigo la estética de la fiesta electrónica: música y banderas del orgullo LGBTIQ+, de la Argentina, de Palestina y de la Iglesia, que flameaban sin contradicción alguna. La llegada de la juventud no ahuyentó a las familias con hijos pequeños, aunque la mayor convocatoria obligó a padres y madres a llevarlos de la mano.

Recién a las 19:30 comenzaron a circular cervezas, aguas y demás bebidas, mientras el clima de fiesta se hacía sentir cada vez más a solo media hora del inicio del show con el que el cura portugués Guilherme Peixoto homenajeó al Papa Francisco en su tierra natal.

Guilherme Peixoto, cura DJ en Plaza de Mayo Guilherme Peixoto, cura DJ en Plaza de Mayo (Vale Ruiz)

Más detalles

El evento contó con un importante despliegue que incluyó pantallas LED y un sistema de sonido profesional además de un importante contenido simbólico católico. El tránsito estuvo cortado alrededor de la Plaza de Mayo por más de 24 horas.

Guilherme Peixoto nació en 1974 en la ciudad portuguesa de Guimarães, inició su carrera sacerdotal en 1999 y recién se acercó a la música electrónica en 2006 para atraer a los jóvenes a la Iglesia católica y de solventar las deudas de su parroquia. En sus shows se pueden encontrar los típicos beats de la electrónica, así como momentos de oraciones, mensajes de fe y frases del Papa Francisco como el famoso “¡Hagan lío!”.

Este camino lo llevó a ser conocido globalmente como el Cura DJ y en Lisboa, la capital lusa, Guilherme tocó ante un millón y medio de personas en la Jornada Mundial de la Juventud del 2023. Además, participó del Festival Medusa en España ante 150 mil personas y realizó un espectáculo ante el Cristo Redentor en Brasil. «Procuro que los jóvenes, que quienes disfrutan de la música electrónica, no dejen de ser cristianos, estén donde estén. Si están en un festival, si están en un club, también son cristianos», explica sobre su motivación.

Fuente: Pagina 12

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