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Aunque duela: El crédito social hacia Milei esta decayendo a pasos agigantados

Sólo 3 de 10 están conformes con la gestión y los salarios y la pérdida del empleo son las principales preocupaciones. También se derrumba la expectativa: casi 5 de 10 creen que lo que viene es peor.

◢Las encues­tas pue­den verse desde dife­ren­tes enfo­ques, pers­pec­ti­vas, y pue­den dis­pa­rar aná­li­sis para todos los gus­tos, pero sobre la rea­li­dad local empieza a apa­re­cer una cer­teza. Al pre­si­dente Javier Milei la cri­sis eco­nó­mica le está pegando fuerte no sólo en mate­ria de ima­gen, sino en algo que es peor: la pers­pec­tiva de un futuro mejor se esfumó y las preo­cu­pa­cio­nes cen­tra­les son los bajos suel­dos y la pér­dida del empleo.

Esos linea­mien­tos se des­pren­den de la última Encuesta de Satis­fac­ción Polí­tica y de Opi­nión Pública de la Uni­ver­si­dad de San Andrés. El tra­bajo refleja que “una caída en la satis­fac­ción gene­ral” que, puesta en núme­ros, tiene a sólo el 33 por ciento de los encues­ta­dos satis­fe­chos con la mar­cha gene­ral de las cosas, lo que repre­senta una caída de 7 pun­tos res­pecto a noviem­bre de 2025. “La insa­tis­fac­ción alcanza el 65 por ciento”, admi­ten en el estu­dio que dirige el poli­tó­logo Diego Rey­noso.

El gobierno de Milei regis­tra un 38 por ciento de apro­ba­ción frente a un 59 por ciento de desa­pro­ba­ción. La desa­pro­ba­ción subió 7 pun­tos desde la última medi­ción.

Asi­mismo, tam­bién se aborda allí cómo la cri­sis está dete­rio­rando la apro­ba­ción pre­si­den­cial. “El gobierno de Javier Milei regis­tra un 38 por ciento de apro­ba­ción frente a un 59 por ciento de desa­pro­ba­ción. La desa­pro­ba­ción subió 7 pun­tos desde la última

medi­ción”, des­ta­can en Udesa. Y agre­gan que “este informe mues­tra un esce­na­rio donde el “cré­dito” social empieza a ajus­tarse ante la per­sis­ten­cia de los pro­ble­mas eco­nó­mi­cos, espe­cial­mente el empleo y el sala­rio”.

Tam­bién espe­ci­fica el tra­bajo

que el dis­curso público del Pre­si­dente se resiente a la par del avance de la cri­sis eco­nó­mica. Refie­ren, pun­tual­mente, a un caso: el dis­curso del 1º de marzo ante la Asam­blea Legis­la­tiva tuvo una recep­ción mayo­ri­ta­ria­mente nega­tiva (52 por ciento), fuer­te­mente con­di­cio­nada por la orien­ta­ción polí­tica de los encues­ta­dos.

El empleo y los suel­dos, en el debe

El reporte de Udesa afirma que hay nue­vas preo­cu­pa­cio­nes eco­nó­mi­cas que des­ta­can los con­sul­ta­dos. Argu­men­tan que hoy apa­re­cen “los bajos sala­rios (37 por ciento) y la falta de tra­bajo (36 por ciento) se con­so­li­dan como los prin­ci­pa­les pro­ble­mas del país, supe­rando incluso a la corrup­ción (33 por ciento). La infla­ción (20 por ciento) ha per­dido cen­tra­li­dad rela­tiva en la agenda de preo­cu­pa­cio­nes”.

En para­lelo, lo que para Milei venía siendo un activo empezó a des­ha­cerse. Udesa informa que se ve “pesi­mismo a futuro”. En núme­ros, el 46 por ciento de los argen­ti­nos cree que el país empeo­rará en el pró­ximo año, frente a un 30 por ciento que aún espera una mejora.

Las muje­res, más crí­ti­cas

Cuando se mide la insa­tis­fac­ción gene­ral con las cosas, el informe de Udesa espe­ci­fica que, en la seg­men­ta­ción, las muje­res pre­sen­tan mayo­res nive­les de insa­tis­fac­ción (70 por ciento) en com­pa­ra­ción con los hom­bres (54 por ciento).

Asi­mismo, por orien­ta­ción ideo­ló­gica, la insa­tis­fac­ción es casi total en los sec­to­res de izquierda (91 por ciento) y cen­troiz­quierda (89 por ciento). En línea con esto, el 100 por ciento de los votan­tes de Breg­man se declara insa­tis­fe­cho, mien­tras que entre los votan­tes de Milei pre­do­mina la satis­fac­ción (61 por ciento).

Res­pecto al desem­peño de los pode­res del Estado, el 28 por ciento de los encues­ta­dos está satis­fe­cho con el desem­peño del Poder Eje­cu­tivo, el 22 por ciento con el Poder Judi­cial, el 21 por ciento con el Senado y el 18 por ciento con la Cámara de Dipu­ta­dos.

En el caso del Poder Eje­cu­tivo, las muje­res pre­sen­tan mayo­res nive­les de insa­tis­fac­ción (69 por ciento) que los hom­bres (60 por ciento).

Otro dato lla­ma­tivo es que se observa, a su vez, un alto nivel de no res­puesta en la gene­ra­ción más joven: el 22% de la Gen Z no sabe qué opi­nar, patrón que se repite en todos los pode­res, aun­que con mayor inten­si­dad en este caso. Los votan­tes de Bull­rich (54 por ciento) mues­tran nive­les de satis­fac­ción leve­mente supe­rio­res a los de Milei (53 por ciento), mien­tras que entre los votan­tes de Breg­man (96 por ciento) y Massa (92 por ciento) pre­do­mina amplia­mente la insa­tis­fac­ción.

La apro­ba­ción del gobierno se ubica en el 39%, mien­tras que la desa­pro­ba­ción alcanza el 59%, ampliando la bre­cha nega­tiva. Aquí tam­bién hay dife­ren­cias por género: la apro­ba­ción es mayor entre los hom­bres (44 por ciento) que entre las muje­res (33 por ciento). Asi­mismo, en los sec­to­res de meno­res ingre­sos se observa una desa­pro­ba­ción par­ti­cu­lar­mente ele­vada (66 por ciento de saldo nega­tivo). Este dato es impor­tante, por­que el Gobierno venía ana­li­zando que, en rea­li­dad, los más con­for­mes con su modelo eran los más pobres.

Fuente: PressReader

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