El ministro bonaerense participó en un panel en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y prendió el modo campaña. Expresó que el gobernador “hoy no es candidato” y que esa candidatura debe construirla la militancia y apoyarla el pueblo. “No tenemos ni un minuto para ningún tipo de interna”, sentenció, y dejó clara la postura del MDF: “nos tenemos que ordenar y organizar y el principio básico del ordenamiento en el peronismo es la conducción. Eso estamos discutiendo”.
El Movimiento Derecho al Futuro que comanda Axel Kicillof empieza a acelerar hacia el año electoral que se acerca. En un 2026 marcado por la construcción su alternativa política y la estructura que la soporte y la empuje, línea directa que bajó el propio gobernador, ya empieza activarse la cuenta regresiva y, de a poco, el kicillofismo va encendiendo el modo campaña.
Uno de los principales lugartenientes de Kicillof en esa tarea del armado político es Andrés “el Cuervo” Larroque. El ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense participó este viernes de un encuentro en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, donde dejó fuertes definiciones sobre el gobierno de Milei, los errores del Frente de Todos, y la necesidad de empujar desde la militancia una candidatura de Kicillof que en el MDF insisten que debe construirse de abajo hacia arriba.
“Cuando hablan de candidaturas yo quiero ser claro: Axel hoy no es candidato. El pueblo lo tiene que hacer candidato a presidente a Axel Kicillof. Nosotros lo tenemos que hacer candidato”, sentenció Larroque ante una audiencia principalmente militante y haciendo referencia a la tarea que la dirigencia kicillofista intenta hoy bajar a sus bases.
El ministro bonaerense fue contundente al marcar una diferencia tajante con lo que fueron las últimas definiciones de candidaturas en el peronismo. “No queremos que el candidato surja de ninguna rosca, ya vivimos esa experiencia, ni de un video, ni de un tweet, ni nada. Nosotros queremos que sea una construcción consciente y colectiva”, exclamó. En esa línea se viene moviendo el MDF, consciente de que Kicillof es hoy por hoy el dirigente con mayor instalación y aceptación de entre los que se barajan como posibles candidatos del peronismo en 2027. Desde esa fortaleza pretenden llevar la definición de las candidaturas a un terreno más abierto que las discusiones de cúpula en las que suelen cerrarse los acuerdos, y si eso no funciona, eventualmente a las urnas de una interna peronista.
En esa línea, y en el marco de los movimientos aperturistas con los que el kicillofismo pretende articular la dispersión de buena parte del peronismo, Larroque sentenció “nosotros no tenemos ni un segundo ni un minuto para ningún tipo de interna. Por el contrario, creemos en el reencuentro de los peronistas y en el reencuentro de los argentinos”. El ministro bonaerense identificó en la división que marcó el gobierno del Frente de Todos las condiciones de posibilidad para el triunfo de Milei: “cuando vemos el nivel de división que se introdujo en nuestro país, de disputas muchas veces sin sentido o mal administradas. Porque hay un negocio de la confrontación, hay un negocio de ir minando el tejido social de una multiplicidad de disputas que quizás no son las prioritarias, y nos vamos fragmentando y hay quien gana. Cuando nosotros vemos a este presidente, si la mayoría de nuestra sociedad estuvo dispuesta a votar a alguien que iba con una motosierra en la mano y hablaba de niños envaselinados, que hablaba de vender órganos, no ganó por sus virtudes, evidentemente ganó por nuestros problemas”.
Larroque destinó un tiempo importante de su discurso frente a los militantes que se acercaron a escucharlo es la Facultad de Sociales a resaltar el impacto de las internas en el fracaso del gobierno del Frente de Todos. “Uno mira el último gobierno peronista, y si bien hay diferencias siderales con el gobierno actual, tuvimos dificultades, dimos una imagen contradictoria. Fuimos eficaces en el proceso electoral, le ganamos a Macri sin discusión, pero después nos costó administrar el gobierno y dar la sensación de que éramos una fuerza política coherente. Eso la sociedad lo percibió, lo subió y alcanzó para que prefirieran a un personaje de estas características”, lanzó el dirigente de La Patria es el Otro, y agregó en clave de lo que se le viene por delante al peronismo: “Si lo que vamos a ofrecer para ponerle fin a Milei es lo mismo que antes difícilmente la gente se sienta convocada”.
Las lecturas internas sobre qué fue lo que falló en el gobierno del FdT y cuáles fueron las razones centrales por las que la última administración peronista terminó allanando la llegada de Milei a la Rosada son tal vez una de las principales fuentes de diferencias hoy en el peronismo. Larroque fue contundente en ese sentido: “Tuvimos una experiencia de gobierno y nos fagocitamos nuestra propia fuerza política, y me hago cargo de los errores que habré cometido, creo que es sana la autocrítica, que no tenemos que tenerle miedo y la hemos hecho en 2024, en 2025 nos encargamos de ganar la provincia y en este 2026, como dijo Axel, es el año de la construcción y la organización”.
En esa línea, el ministro bonaerense fue más allá del escenario electoral en su proyección, y planteó “no queremos nada más un candidato para terminar con el Gobierno de Milei. Queremos verdaderamente reconstruir la Argentina, que es el país del futuro. Entonces nos tenemos que ordenar y organizar y el principio básico del ordenamiento en el peronismo es la conducción. Eso estamos discutiendo, para eso recorremos el país, para eso hacemos un esfuerzo enorme todos los días gobernando la provincia más grande sin recursos”.
Efectivamente, la discusión por la conducción del proceso que pueda llevar al peronismo nuevamente al poder y lo que pueda abrirse desde allí en adelante es el drama que hoy habitan las distintas tribus del justicialismo. Larroque también jugó fuerte en ese plano en su intervención en la Facultad de Sociales, exponiendo su perspectiva sobre por qué ese rol hoy debería corresponderle a Kicillof: “Axel es el único, diría, prácticamente el único sobreviviente de la catástrofe electoral que padecimos en el 2023, y al cual tenemos que apuntalar, acompañar, defender, fortalecer si es que verdaderamente tenemos la intención de terminar con esta pesadilla que significa el Gobierno de Milei”.
El armador kicillofista agregó en ese sentido que “no estamos para ponernos creativos. No estamos para jugar a la chiquita que ha dañado tanto al peronismo en términos de pretender diseñar o generar escenarios artificiales vinculados a expectativas mentales. Tenemos que mirar la realidad: quién es hoy, qué compañero hoy tiene la posibilidad porque revalidó en la Provincia de Buenos Aires, porque sostiene la administración de una Provincia que decían que era inviable”. Resaltando la gestión bonaerense en un contexto de asfixia presupuestaria como un activo del gobernador para erigirse en conductor del peronismo, Larroque agregó que si la PBA “era inviable en los tiempos en los cuales el Estado nacional asistía, imagínense si no te acompaña el Estado nacional y te quita recursos cuán inviable es. Sin embargo seguimos ahí de pie. Nos decían en 2024 que no llegábamos a junio, que Axel no pagaba los aguinaldos. Llegamos al 2025 y pierden por paliza. Decían que la gestión era indefendible y le ganamos a Milei por 14 puntos en la provincia”.
El ministro bonaerense insistió en que “es fundamental que nos ordenemos, el peronismo históricamente se ordenó desde la conducción. Somos una movimiento de acción, y si en algo fallamos en el último gobierno fue en la capacidad de ejecución”, y agregó en esa línea que “tenemos que ser cuidadosos respecto a lo que pretendemos si es que el peronismo vuelve a ser gobierno. Porque no sea cosa que conspiremos contra nosotros mismos”.

Si bien intentó no darle mucho lugar a la interna en sus palabras, Larroque también puso el foco en el estado de situación interna del peronismo y los riesgo que corre si las divisiones internas se imponen a la urgencia de organizar cuanto antes la alternativa a Milei: “Cuidado si ahora no sólo es la cuestión de poner palos en la rueda, puede haber muchos compañeros confundidos y yo lo acepto, pero tratemos de reflexionar rápido porque entramos en cuenta regresiva, nuestro pueblo está en cuenta regresiva y se vienen las elecciones. No podemos perder tiempo”, concluyó.
La mirada del ministro bonaerense se enmarca en un momento particular de la construcción kicillofista. El gobernador viene desplegando movimientos aperturistas con la intención de articular fuerzas contra el Gobierno nacional y, eventualmente, ser la representación electoral de lo que esa articulación logre juntar. En las últimas semanas estuvo en Chaco, Uruguay, recibió al vicegobernador salteño en una reunión del PJ bonaerense en La Plata, se reunió con la presidenta del Council of Americas y con empresarios que asistieron a ese evento, y presentó el MDF juventudes. En el kicillofismo sostienen que tienen que ganar la candidatura del gobernador en los distintos territorios a partir de generar una especie de operativo clamor para que sea el propio apoyo social a Kicillof el que la haga indiscutible frente las otras tribus peronistas. En esa interna y en la gestión provincial que se complicará cada vez más ante la asfixia presupuestaria de Nación es donde Kicillof puede encontrar sus mayores obstáculos en la carrera que ya empezó a correr hacia el Sillón de Rivadavia.
Fuente: Diagonales







