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Boca esperó hasta la última pelota para salir campeón

El agónico tanto del ecuatoriano valió el título de la tabla anual, cuando parecía que el festejo se iba para Rosario.

A lo Boca. Con el corazón. Con lo último que le quedaba. Así se le ganó a Defensa y Justicia por 1 a 0, así se consiguió el título de la tabla anual y así latió la Bombonera. Como en sus más grandes tardes triunfales. Ya había terminado el partido en Rosario, Central ganaba 2 a 0 y con esa victoria y el empate xeneize, los rosarinos superaban a Boca por un punto y salían campeones.

Pero en el quinto minuto adicional, Lautaro Blanco lanzó el centro del final al área de Defensa, el arquero Borgogno, que había sacado todo hasta ahí, chocó con Di Lollo sin que haya habido infracción y el ecuatoriano Enner Valencia, un predestinado para los goles de la agonía (ya había hecho uno para ganarle a Racing por la Copa Argentina), estuvo donde tenía que estar para recoger el rebote y hacer el gol que prendió una estrella más en el escudo xeneize cargado de gloria.

Boca ganó el primero de los cinco títulos que tiene por delante. Y sigue yendo por todo: lo esperan la Copa Sudamericana (dentro de dos sábados juega la final ante Atlético Mineiro en Barranquilla), la Copa Argentina, el Torneo Clausura y eventualmente, el Trofeo de Campeones.

De los 63 puntos que Boca recaudó a lo largo de los treinta y dos partidos de la temporada, treinta corresponden al ciclo de Claudio Ubeda como técnico y y el resto a Rodolfo Arruabarrena, el entrenador que en este segundo semestre, ajustó las piezas que estaban flojas, le dio cabida a juveniles prometedores como Tomás Aranda (que reapareció luego de un parate por lesión de setenta y dos días), Leonel Flores y Facundo Herrera y se respaldó en la experiencia y la autoridad de Leandro Paredes para ordenar el equipo dentro y fuera de la cancha y hacer una campaña en la que perdió apenas dos partidos (Riestra y Vasco da Gama) de los últimos veinticincó que disputó.

Boca jugó mal, lanzó demasiados centros y hasta dio la impresión que ha perdido volumen de juego. A puro empuje terminó desbordando a Defensa, que había manejado la pelota en el primer tiempo, había tenido las mejores situaciones, pero que no pudo tolerar la presión que bajó desde todos los rincones del viejo estadio de la Ribera en el segundo tiempo. Terminó con el arquero Montero de libero, con una doble punta de lanza (Valencia y Merentiel) y con los centrales Di Lollo-Herrera parados como faros en el medio del área del Halcón para cabecear el vendaval de centros que Lozano y Blanco dispararon desde los costados.

Cuando era un hecho que el campeonato se le escurría de las manos, cuando se quería pero no se podía, el destino, la historia, la épica, vaya saberse qué, volvió a aparecer en la Bombonera. Y Boca, después de tres años, volvió a gritar campeón. El campeón de la agonía y el extasis.

Fuente: Pagina 12

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