Después del cimbronazo del fallo de Martínez de Giorgi en la causa $LIBRA, el ministro de Justicia apunta a que el juez Pablo Bertuzzi termine de cerrar la exclusión de los cinco querellantes y congraciarse con Javier Milei. Para eso hay favores que dar. Tras el viaje con Mahiques a París, Lijo vuelve a soñar con la Procuración General.
Si como efectivamente se intenta instalar en la agenda que el Gobierno vuelve a mostrar iniciativa luego de cerrar el capítulo Adorni, tras 112 días de agonía y que trajo como consecuencia la caída de imagen de Javier Milei en la opinión pública, un área clave en el “operativo reelección” pasa por la Justicia.
Un personaje que recaló en el Gabinete “libertario” y que comenzó con un dejo de zozobra en el ecosistema de La Libertad Avanza (LLA) era Juan Bautista Mahiques, con un pasado cercano ligado a un Claudio “Chiqui” Tapia que hoy se muestra en el Mundial con todo el respaldo de la FIFA.
Luego de quedar a un lado las especulaciones de que sería el intendente de General Pueyrredón en licencia y actual senador bonaerense Guillermo Montenegro el que se iba a quedar con la cartera, la contienda del Gobierno dentro de la histórica “casta” judicial de Comodoro Py tuvo momentos de tensión y todos los cañones apuntaban a la responsabilidad del flamante ministro.
Una vez instalado Mahiques en el ministerio, el mapa de imbricación de la Justicia y la política estaba más que claro. El exfiscal general de la Ciudad de Buenos Aires se alinearía con Karina Milei.

La buena sintonía del ministro con la Casa Rosada incluiría la aprobación del pliego en el Senado para que otro Mahiques, Carlos, pudiera prorrogar por otros cinco años su puesto como Camarista de Casación, el máximo tribunal penal de Comodoro Py.
Por el otro lado, aparecería otro emblema de la corporación judicial: el juez Ariel Lijo al que se lo señala como cercano al asesor presidencial Santiago Caputo, enfrentado con la hermana del Presidente. Y en ese ecosistema se incluye a un histórico aliado de Lijo: el juez supremo Ricardo Lorenzetti.
Lijo, que mantiene la expectativa de ser el jefe de los fiscales en la Procuraduría General y no pudo conseguir un puesto en la Corte Suprema, tiene en su despacho dos causas que inquietan a los hermanos Milei.
Además de investigar las acusaciones contra Adorni por enriquecimiento ilícito, tiene en su despacho el caso de las presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) que preocupan a Karina.

Pero las constantes filtraciones de los gastos del exjefe de Gabinete Manuel Adorni, defendido hasta límites insospechados por los hermanos Milei, a partir del trabajo del fiscal Gerardo Pollicita, en un momento frenaron.
Ya la rosca política se había metido en el medio y había acercado a los dos bandos contendientes de la hegemonía judicial argentina.
Todo había comenzado a ablandarse en paralelo con los trámites de “Coco” Mahiques. El Gobierno había logrado lo que ni la administración de Mauricio Macri ni la de Alberto Fernández había podido: la aprobación de 76 cargos en la Cámara alta, a la que se sumarán el tratamiento de otros 26 pliegos judiciales ya dictaminados para el próximo 16 de julio.
Otro punto de inflexión fue el viaje que Juan Bautista Mahiques y el juez federal Lijo compartieron hacia París el mes pasado para participar en el plenario del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).
Desde el Gobierno insisten en que se trató de una actividad institucional con carácter estrictamente técnica, para el abordaje en la lucha contra el lavado de dinero, pero las especulaciones están a la orden del día.
Esto había generado que la asociación Será Justicia, fundada por la exvicepresidenta de la Unidad de Investigación Financiera María Eugenia Talerico, denunciara que el magistrado habría comprometido la imagen de independencia que deben mantener los integrantes del Poder Judicial al compartir actividades institucionales.
“Que Lijo esté en París con Mahiques mientras investiga a Adorni es una afrenta a la ciudadanía. Los Principios de Bangalore, el estándar internacional sobre la Conducta Judicial, lo dicen claro: esto es incompatible con el cargo. Es causal de juicio político», aseveró Talerico en sus redes sociales.

El resto de la delegación del Poder Judicial que expuso ante el GAFI junto a Lijo fueron el juez federal Sebastián Casanello, que era subrogante antes de que Lijo se quedara con la causa Andis, y el titular de la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado (DAJUDECO), Tomás Rodríguez Ponte.
Este último es un histórico exsecretario del juzgado de Lijo, propuesto para el tribunal federal de primera instancia en lo Criminal y Correccional N° 2 de Lomas de Zamora, que tiene a su cargo la causa en la que se investiga al exintendente local y candidato kirchnerista Martín Insaurralde por enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. Ni Insaurralde ni su expareja Jésica Cirio pueden salir del país, por disposición del juez.
El trasfondo del nuevo entendimiento entre Mahiques y Lijo tuvo otro episodio trascendente con el postergamiento de una denincia contra Lijo en la Comisión de Disciplina del Consejo de la Magistratura
El Gobierno tuvo una respuesta ambivalente por parte del titular del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional N° 4. Por un lado, envió una señal negativa a la Casa Rosada con la medida cautelar que impide que Manuel Adorni pueda salir del país.
Además, en la causa ANDIS el fiscal Franco Picardo solicitó la citación a declaración indagatoria de Diego Spagnuolo, Daniel Garbellini y Miguel Ángel Calvete, junto a más de 20 empresarios vinculados al sistema de provisión de insumos médicos. Se trata del primer movimiento fuerte desde que Lijo volvió a su juzgado.
Pero, por el otro, uno de los alfiles de Lijo, el juez Marcelo Martínez De Giorgi apartó a todos los querellantes que representan a damnificados en la causa por la criptomoneda $LIBRA.
La resolución de Martínez De Giorgi por la que hizo lugar al planteo del lobista Mauricio Novelli, que ahora se pasea felizmente por el Mundial, y apartó a cinco querellas de la causa, que ya no tendrán acceso al expediente ni podrán pedir medidas de prueba generó una caída casi total del caso, si se tiene en cuenta la inacción del fiscal Eduardo Taiano en los últimos meses.
Lo curioso es que esto se produjo tras el envío del pliego de Ana Juan, pareja Martínez de Giorgi, como titular del juzgado federal de Hurlingham.
Ahora todos los esfuerzos de Mahiques se concentran en que se apruebe pliego de Pablo Bertuzzi en el Congreso para blindar la apelación de los querellantes de esta causa que compromete a Javier Milei.
El objetivo oficial es que Bertuzzi continúe en su cargo de la Sala I de la Cámara Federal porteña, donde deberá confirmar la decisión de Martínez de Giorgi, funcionando en tándem con el juez Mariano Llorens, ligado a Mauricio Macri.
Este lineamiento que debe mantener Mahiques se produce a pesar de la fuerte fricción de Bertuzzi en el pasado contra el actual número dos en el Ministerio de Justicia, el apoderado de LLA y principal asesor legal de Karina, Santiago Viola.
Viola había sido investigado por Bertuzzi como parte de la causa contra quienes montaron una operación contra el juez Sebastián Casanello para acusarlo de haber estado en la quinta de Olivos durante la gestión kirchnerista, plantando dos testigos falsos.
Pero parece pasado pisado. Ahora el universo judicial parecería haber alineado sus planetas.
Fuente: Diagonales







