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El costo de una prepaga básica en Argentina duplica el esfuerzo de Chile y Uruguay

Si en algo coinciden las consultoras especializadas en beneficios corporativos en la Argentina, es que la cobertura de salud para el empleado y su grupo familiar es el beneficio más valorado por los colaboradores en cualquier tipo de organización. El precio de una prepaga básica en Argentina representa cerca del 29% de un salario mínimo, según un relevamiento que comparó el costo de la cobertura de salud privada en Argentina, Chile, Uruguay y Brasil. El dato surge de un estudio de MiObraSocial.com.ar, que analizó cuánto pesa una cobertura médica básica sobre los ingresos de los trabajadores en cada país.

Precios de una prepaga básica por país

Según el análisis, el plan de entrada a la salud privada tiene los siguientes valores medios en la región:

  • Argentina: alrededor de u$s72 mensuales al tipo de cambio oficial, tomando como referencia el precio del plan más accesible para una persona de 30 años en AMBA)
  • Chile: entre u$82 y u$s89, según la Superintendencia de Salud
  • Uruguay: seguro privado integral arranca en u$s92 mensuales
  • Brasil: de u$s48 a u$s116 mensuales, según datos de mercado relevados sobre la base de la Agencia Nacional de Salud Suplementar (ANS).

El dato cambia radicalmente cuando se lo compara contra el salario mínimo de cada país: en Argentina, ese plan representa cerca del 29% de un sueldo mínimo (US$249), en Chile un 14% (sobre un mínimo de US$589), en Uruguay un 15% (sobre US$631) y en Brasil entre el 15% y el 37% (sobre un mínimo de US$315).

«Aunque el usuario promedio de la medicina prepaga pertenece a sectores de ingresos medios y altos, tomar el salario mínimo formal de cada país funciona como un termómetro estandarizado del esfuerzo económico. El problema es que el salario en Argentina perdió tanto poder adquisitivo que el gasto en salud pesa hasta el doble que en los países vecinos», explicó Mariana Di Franco, fundadora de MiObraSocial.com.ar.

Cuántas personas tienen prepaga

El panorama de acceso al sistema privado de salud muestra a Argentina, Chile y Uruguay en un rango similar:

  • 14,5% de la población argentina cuenta con un plan de medicina prepaga (Superintendencia de Servicios de Salud)
  • 12,9% de la chilena está afiliada a una Isapre (con una caída sostenida del 24,6% desde 2020)
  • 15% de la uruguaya accede a un seguro privado integral por fuera del sistema mutual
  • Brasil es la excepción, con 25% de su población con un plan de salud privado, según la ANS.

«La salud privada en Argentina no muestra necesariamente un problema de precios de las empresas, es un problema de ingresos de las personas. Mientras el salario no se recupere en términos reales, la cuota de la prepaga va a seguir sintiéndose más pesada en Argentina que en países donde el plan, en dólares, cuesta lo mismo o más», agregó Di Franco.

Sin embargo, vale la pena aclarar que el sitio MiObraSocial.com.ar también detectó que hoy en día, para la mayoría de los argentinos, cambiar de cobertura implica quedarse sin ninguna. Un relevamiento realizado entre personas que dieron de baja su medicina prepaga durante los últimos 12 meses muestra que el 62% actualmente no cuenta con ningún tipo de cobertura médica: ni prepaga ni obra social.

Cambio de hábitos

El estudio, realizado entre abril y junio de 2026 sobre una muestra de 700 ex afiliados, revela una situación que preocupa tanto por su dimensión económica como por sus posibles consecuencias sanitarias. Apenas un 9% logró migrar a una prepaga más económica, mientras que un 29% pasó a depender exclusivamente de una obra social.

Los datos también derriban otro mito frecuente: quienes abandonan el sistema privado no son afiliados ocasionales. El 53% había permanecido más de cinco años en su prepaga antes de darse de baja, mientras que otro 32% estuvo afiliado entre uno y cinco años. En total, el 85% eran usuarios de larga permanencia.

El principal motivo de salida es económico. Un 55% afirmó que su poder adquisitivo no acompañó el aumento de cuotas, mientras que un 20% señaló haber perdido su empleo. En conjunto, tres de cada cuatro bajas están directamente vinculadas a razones económicas o laborales.

Es decir, «la mayoría de las personas que dejan una prepaga no encuentran una alternativa. No están cambiando de cobertura: están quedando afuera. Son familias que durante años hicieron el esfuerzo de sostener su plan de salud y que hoy ya no pueden hacerlo», señaló Ignacio Cámpora, socio fundador de MiObraSocial.com.ar.

A pesar del escenario actual, la mayoría de quienes se dieron de baja no descarta regresar. El 64% afirma que volvería a contratar una prepaga si las cuotas fueran más accesibles, mientras que un 18% adicional lo haría si mejorara la relación entre costo y cobertura. Los datos sugieren que, más que una decisión definitiva, el abandono de la medicina prepaga responde a una expulsión económica. 

Otro cambio de hábito preocupante en cuanto a la salud privada es que en su propia plataforma este sitio recibe cada vez más búsquedas sobre cobertura de obras sociales exclusivamente para menores. Las búsquedas de planes individuales crecieron un 19,2%, mientras que las de planes familiares cayeron un 5,8%; en tanto que las búsquedas de cobertura exclusivamente para menores de edad se triplicaron respecto del año pasado, pasando del 1,3% al 3,6% del total (+174,2%).

«Este dato nos dice algo que va mucho más allá del mercado de la salud privada. Habla de familias que están tomando decisiones difíciles, eligiendo a quién proteger cuando no pueden proteger a todos. Es un indicador del nivel de presión económica que están viviendo los hogares argentinos», concluyó Cámpora.

En el primer trimestre del año, el portal vio una caída en la proporción de trabajadores en relación de dependencia que buscan prepaga (del 34,9% al 31,3%) y también la de monotributistas (del 25,1% al 22,9%), en ambos casos en línea con la contracción del empleo formal que atraviesa la economía argentina. En contrapartida, creció la búsqueda de particulares que pagan su cobertura íntegramente de su bolsillo, sin aportes de por medio, del 40% al 45,8%.

Y entre quienes sí tienen aportes, cada vez más buscan planes que puedan solventarse solo con esa contribución, sin agregar dinero propio. En el caso de los trabajadores en relación de dependencia, esa proporción subió del 63,1% al 68,9%; entre los monotributistas, del 72,2% al 81,9%. «Lo que estamos viendo no es desinterés por la cobertura médica privada, sino una adaptación forzada por el contexto económico. El argentino sigue queriendo una prepaga: lo que cambió es cuánto puede destinar a pagarla», señaló Ignacio Cámpora.

Fuente: IProfesional

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