Home / Destacadas / EL HOMBRE DE GRIS: BENJAMÍN SOLARI PARRAVICINI

EL HOMBRE DE GRIS: BENJAMÍN SOLARI PARRAVICINI

Benjamín Solari Parravicini fué muy conocido por los dibujos «proféticos» que realizó en el transcurso de su vida, nació el 8 de agosto de 1898 ,Su bisabuelo materno fue esposo de Mariquita Sánchez de Thompson (la patriota argentina en cuya casa se cantó por primera vez el himno nacional argentino); su madre, Dolores Parravicini Noriera, era prima del famoso actor Florencio Parravicini; y su padre, Benjamín Tomás Solari, que toda la vida ejerció como psiquiatra, pero fué diputado nacional.
Su familia tenía una mansión en Vicente López, llamada La Casona, donde Parravicini pasó su infancia y juventud. Fue el mayor de ocho hermanos y lo apodaban Pelón, debido a su pronunciada calvicie.
Benjamín Parravicini siempre fué un chico distinto de los demás , por ejemplo dejaba comida en su plato destinada a un duende que vivía detrás del armario y que, según él, lo visitaba de noche. En una oportunidad su madre lo descubrió hablando solo en su habitación, preguntándole con quién lo charlaba, recibiendo como respuesta por parte del popular Pelón mientras señalaba hacia una esquina del cuarto: «Hablo con el hombre de las alas».
A Parravicini se lo conoce también como el Nostradamus argentino, y aparentemente ya durante su infancia tenía contacto con lo paranormal, diciendo que interactuaba con ángelesduendes y hadas. Su padre , preocupado por su hijo, lo sometió a intensivos análisis médicos que no demostraron que tuviera enfermedad alguna.56​ Por entonces, el pequeño Benjamín preanunciaba una «guerra que estallaría en el 14», la Primera Guerra Mundial, que sería su primera predicción.
Parravicini dibujaba día y noche. Cuando creció y tuvo que optar por una carrera, olvidó los mandatos familiares y eligió dedicarse de lleno a la pintura, con la que tuvo bastante éxito. Recibió las felicitaciones del entonces presidente Marcelo T. de Alvear y expuso en Bélgica, donde consiguió una medalla de oro y logró que el rey Alberto I adquiriera una de sus obras.
Además, el arte se convirtió en el medio para representar ese otro mundo del que cada tanto obtenía algunos chispazos aislados. El «ángel», que nunca había dejado de visitarlo, fue quien le ordenó que ejercitara la pintura y Parravicini le hizo caso. También aprendió a ocultar sus interacciones paranormales: la gente todavía no estaba preparada para recibir esa información.
En 1932, Parravicini se encontró con su destino, cuando se había acostado a dormir cuando algo lo despertó de repente. Se levantó en ropa interior y escribió frases que no entendía. Las palabras eran «dictadas» por una voz interior. Asustado, el artista destruyó los dibujos, se arrodilló y rezó porque pensó que estaba poseído por un demonio.
Algunos días más tarde, el fenómeno volvió a repetirse. Parravicini se acercó a la mesa, tomó una silla y comenzó a escribir. Sintió que su mano no era su mano porque se movía sola. Dibujaba y escribía pero no entendía las frases enigmáticas. Esta vez, no rompió las hojas y las guardó.
Fabio Zerpa, el famoso investigador de fenómenos ovnis y amigo personal del artista, relató en su libro Benjamín Solari Parravicini: relató cómo una nave extraterrestre había raptado al pintor mientras se encontraba sentado en un banco de la Avenida 9 de Julio, en pleno centro de la Ciudad de Buenos Aires.
Parravicini afirmó que una madrugada se cruzó con dos hombres altos, rubios y de ojos celestes casi blancos; que estaban vestidos con atuendos muy extraños y que le hablaron en un idioma incomprensible.
Quince días más tarde del encuentro con los misteriosos personajes, Parravicini había terminado de cenar en un restaurante del centro y agarró la Avenida 9 de Julio para volver a su casa. De pronto, se sintió fatigado y, aunque no estaba lejos de su hogar, se sentó en un banco para descansar. En ese instante, los seres de ojos blanquecinos que había conocido dos semanas atrás se le acercaron y una enorme luz lo envolvió hasta transportarlo a una sala circular, con paneles luminosos y un tubo central.
Las entidades le hablaron al artista de forma telepática y le dieron un mensaje en grupos de tres palabras. «Debes predicar amor. Universo es armonía. Los estamos observando. Tenemos muchos elegidos. Volveremos a encontrarnos», le dijeron. Parravicini pestañeó y apareció de nuevo en el mismo banco de la avenida, pero tres horas más tarde.
A partir de ese momento, supo que su misión era predicar la paz en un mundo que se estaba volviendo cada vez más violento. Parravicini volvió a su casa y durmió veintisiete horas seguidas. Esa experiencia no sería la última de sus abducciones.
En general, las profecías de cualquier adivino suelen ser tan amplias y tan ambiguas que pueden interpretarse de cualquier manera. Pero la gran mayoría de los eventos que predijo Parravicini tienen fechas, por lo que suelen ser más exactas. Entre sus dibujos, se encuentran una gran variedad de acontecimientos históricos que se hicieron realidad años después.
En 2001, comenzó la fama mundial de Parravicini cuando se descubrió que había predicho el atentado a las Torres Gemelas. «La libertad de Norteamérica perderá su luz, su antorcha no alumbrará como ayer y el monumento será atacado dos veces», escribió el pintor en 1939. El pictograma tiene un dibujo en el que se puede ver a la Estatua de la Libertad partida a la mitad y, en medio del humo, edificios derrumbados al costado.
Otra de sus predicciones consistió en el asesinato de John F. Kennedy. «Un golfer americano gobierna y le matan joven», escribió Parravicini en 1938. Un cuarto de siglo después, el 22 de noviembre de 1963, esta frase cobró sentido cuando Lee Harvey Oswald disparó contra el presidente norteamericano y le quitó la vida.
En 1937, Parravicini adelantó lo que sería la revolución cubana comandada por Fidel Castro. «Cabeza barbuda, que parecerá santa, más no lo será y encenderá las Antillas», manifestó.
En cuanto a la exploración de los cielos, el artista también predijo con varios años de anticipación que el ser humano conquistaría el espacio. «¡Hombres voladores en la era del 60 al 70!», vaticinó en 1938. Ese mismo año, acertó que Laika, la perra espacial soviética, se convertiría en el primer ser vivo terrestre en orbitar nuestro planeta. «El can será el primer volador», redactó Parravicini.
El último gran acierto de Parravicini es la pandemia de coronavirus. El artista dibujó, en 1935, el pictograma que muestra una cabeza de un hombre de aspecto oriental que en su frente tiene una circunferencia que se asemeja al virus visto por un microscopio. Además, en el rostro se insinúa una máscara de oxigeno. «Resfrío de cabeza y garganta será el principio de la gran peste», expresó el artista.
Las mayores controversias de la obra de Parravicini surgen en los dibujos en los que se centró en la política argentina. Existen varios pictogramas que hacen referencia a nuestro país.
Uno de los más conocidos habla sobre una división entre dos bandos. «La Argentina despedazada, partida en dos ideas, levantará un fantoche de nueva doctrina. La iglesia hará silencio. La oración vencerá», sostuvo en 1939.
Parravicini vaticinó para el futuro del país una insurrección que culminará con la llegada del «hombre gris», una persona que no elige entre blanco y negro o entre izquierda y derecha. Concretamente, dos de sus profecías hacen mención a este misterioso individuo.
El primer dibujo lo hizo en 1938. «Nuevo sol. Nueva luna. El árbol seco de la Argentina sabrá de una era de nueva lluvia. Llegará hacia su suelo la bendición luego de luchas serias, de encuentros y desencuentros, de soberbios gritos y de gritos vencidos. Llegarán tres jefes y dirán. No serán, mas después serán en fuerza y verdad. Ellos llamarán al hombre a hacer y éste será. Él será un hombre gris», anotó al pie.
La segunda ilustración fue hecha bastante tiempo después, en 1971. «La Argentina tendrá su ‘revolución francesa’ en triunfo, puede ver sangre en las calles, si no ve el instante del ‘hombre gris'».

Un dato curioso del popular Pelón: «El 25 de octubre de 1938 a la tarde, los periódicos de Buenos Aires difundieron que a la una de la mañana se había suicidado la reconocida poetisa Alfonsina Storni en Mar del Plata. Benjamín Solari dijo entonces que esa madrugada había despertado sintiendo un fuerte olor a mar y algas, y que había comenzado a escuchar una voz femenina que le decía que ella se estaba separando de la vida mientras las algas cubrían sus manos. Al final la mujer se había identificado como Alfonsina Storni. Parravicini no podía saber que Storni había sido encontrada flotando a 200 m de la costa muy pocas horas después, y que había flotado todo el tiempo, por lo que no se encontraron rastros de «algas».

De esta apasionante historia de vida del Nostradamus Argentino a los argentinos nos dejó un dejó un mensaje esperanzador: «La ‘clase media’ salva a la Argentina. Su triunfo será en el mundo».

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *