El consumo privado es la variable que más explica el crecimiento del PBI en la era Milei, algo que no guarda relación con el nivel actual de los ingresos reales de los argentinos. ¿Qué hay detrás de la medición?.
El consumo es una de las variables que más genera controversia a la hora de explicar su dinámica reciente. Mientras la mayoría de los informes privados reflejan una situación preocupante, que luce más acorde al deterioro de los salarios reales, la medición del INDEC arroja variaciones positivas, que explican buena parte del crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) desde que Javier Milei es presidente. En ese sentido, los especialistas explicaron en diálogo con Ámbito las razones de esta divergencia entre los indicadores y dieron su visión sobre la situación “real” de un consumo que refleja una economía dividida y una mayor desigualdad.
El crecimiento económico es uno de los logros que sale a relucir el Gobierno a la hora de defender los frutos de su modelo económico, en conjunto con la reducción del déficit fiscal y la desaceleración de la inflación. La otra cara de la moneda es que la mejora de la actividad económica no estuvo acompañada por la creación de nuevos empleos, una absoluta anomalía en términos históricos.
Esto último es un claro reflejo del perfil sectorial que arroja el crecimiento. Mientras la energía, la minería, el agro y la intermediación financiera traccionan al PBI, otras actividades, como la industria manufacturera y el comercio, que generan muchos más puestos de trabajo, arrojan variaciones negativas respecto de 2023.
Al analizar los componentes del producto por el lado de la demanda, las exportaciones emergen como una de las locomotoras del incremento en la producción, lo cual tiene una estrecha correlación con el dinamismo de los sectores primarios. Las ventas externas treparon 35,8% entre el primer trimestre de 2026 y el último trimestre de 2023, según la serie desestacionalizada del INDEC. Sin embargo, el principal aporte al crecimiento económico en la era Milei provino del consumo privado, que se incrementó un 10,6%, teniendo en cuenta que es el componente de mayor peso en el PBI.
Las diferencias entre el perfil de crecimiento de este gobierno y el anterior son varias: durante la gestión anterior el gasto público y la inversión aumentaron, con un comercio exterior que tuvo una incidencia negativa, mientras que ahora ocurre lo contrario. Pero en ambos períodos hay un denominador común y es el consumo privado como motor primordial de la actividad.
La mejora del consumo no se corresponde con el nivel actual de salarios
La rareza es que los números oficiales de consumo que aporta INDEC no están respaldados por mejoras en los ingresos reales que hayan vuelto más robusta la capacidad de la población argentina para adquirir bienes y servicios. Al respecto, un reciente informe de la consultora C-P advirtió que a partir de mayo/junio los diferentes indicadores de salarios comenzaron a mostrar una tendencia al estancamiento real, luego de caídas importantes en los primeros meses del año.

Durante la gestión actual, los salarios de los trabajadores formales se vieron golpeados, particularmente los del sector público, mientras que también perdieron poder adquisitivo aquellos jubilados que cobran la mínima (que representan al 60% de los adultos mayores).

En este escenario, varios indicadores que sirven de termómetro del consumo, como las ventas minoristas de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el saldo de préstamos con tarjetas de crédito que reporta el Banco Central (BCRA) o el seguimiento de consumo masivo de la consultora Scentia, arrojan variaciones negativas.
Scentia mostró que en junio el consumo masivo cayó por sexto mes consecutivo y acumuló un retroceso del 2,9% en el primer semestre de 2026, respecto de la primera mitad de 2025. En supermercados y mayoristas, segmentos en los cuales el relevamiento es más representativo, las bajas fueron del 4.6% y 3,8%, respectivamente.
En el mismo sentido, C-P resaltó que, entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, las ventas en supermercados cayeron un 9,1% real, en autoservicios mayoristas se desplomaron un 20,6% y en shoppings recién ahora retornaron al nivel previo a la asunción de Milei. Paralelamente, las ventas de los electrodomésticos se hundieron 36,4% entre noviembre de 2023 y marzo de este año.

Debate sobre el consumo: ¿por qué el dato del INDEC difiere de los indicadores privados?
Entonces, ¿cómo se explica el aumento del consumo que registra el INDEC y tracciona el PBI?. Sobre la cuestión, el director de C-P, Federico Pastrana, explicó en diálogo con Ámbito que se trata de una cuestión esencialmente metodológica. “La medición del consumo del PBI se calcula como un residuo (se calcula primero el resto de las variables), por lo cual no te indica el consumo real de los hogares sino lo que sobra dentro de las cuentas nacionales”, detalló y agregó que “en los 90’ pasaba algo parecido”.
Por su parte, el director del área de economía de FUNDAR, Guido Zack, aportó a este medio que el consumo de las cuentas nacionales aumenta porque es un promedio entre las compras de primera necesidad y compras menos imprescindibles. “Si el consumo de leche cae, el consumo total puede crecer, por ejemplo, porque aumenta el consumo de autos importados o viajes. Eso refleja una mayor desigualdad, en donde los estratos sociales más beneficiados son aquellos de mayores ingresos, que incrementan su capacidad para consumir”, ejemplificó.
Por lo tanto, Zack sostuvo que el consumo es otra de las variables que refleja «una economía dividida en dos», tal como lo hacen los datos sectoriales de actividad económica. Con una tónica similar, Pastrana coincidió en que “es indudable que hay un cambio en la distribución del ingreso y que eso pega sobre los patrones de consumo”.
Desde el Centro de Estudios Políticos y Económicos (CEPEC) ya habían advertido hace unos meses que el INDEC incluye dentro de su medición de consumo al «gasto obligado». En consecuencia, aclararon, «si suben tarifas, alquileres o prepagas, el consumo sube, aunque no vivas mejor».
El testimonio de los especialistas es claro. El aporte que el consumo privado realiza al crecimiento económico de la era Milei no es sinónimo de una mejora en las condiciones de vida de la mayor parte de los argentinos, sino que responde a cuestiones metodológicas y refleja una sociedad cada vez más partida.
Fuente: Ámbito Financiero







