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El proyecto de Milei y sus aliados que puede disparar las facturas de gas

La iniciativa recorta subsidios y modifica el cálculo del descuento. El instructivo que LLA repartió entre sus senadores les marca cómo defender el proyecto, con eje en la “focalización”, el ahorro y el ordenamiento del sistema.

El Gobierno de Javier Milei buscará este jueves que el Senado convierta en ley el proyecto que modifica el régimen de Zona Fría. Para llegar al recinto, La Libertad Avanza preparó un verdadero machete para sus senadores: un documento con los argumentos que deberán utilizar para defender una reforma que recorta el alcance de los subsidios al gas.

Patricia Bullrich y el resto de los senadores de LLA llegarán al recinto con el libreto bastante claro. La defensa de la reforma tendrá tres ejes: focalizar, ordenar y hacer más eficiente el sistema. El argumento oficial será que la ampliación de Zona Fría de 2021 extendió el beneficio a hogares que, según el Gobierno, no necesitan asistencia y que los subsidios deben concentrarse en las familias de menores ingresos.

Pero detrás del discurso oficial hay cambios que pueden sentirse directamente en el bolsillo, sobre todo en la factura de gas.

Qué les mandaron a decir a los senadores

Uno de los principales argumentos será que Zona Fría no desaparece. Para la Patagonia, Malargüe y la Puna, las regiones que originalmente estaban incluidas en el régimen, el beneficio continuará.

Lo que cambia es que el proyecto elimina la garantía legal del descuento del 50 por ciento. En adelante, el Poder Ejecutivo tendrá mayor margen para determinar el porcentaje de la bonificación de acuerdo con el costo fiscal.

Es decir, el subsidio sigue, pero ya no queda fijado de la misma manera por ley.

Para las zonas incorporadas en 2021, el cambio es todavía más profundo. El beneficio deja de ser general y quedará atado al esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF). De esta manera, hogares que hoy reciben el descuento por vivir en una zona considerada fría podrían dejar de recibirlo si no cumplen con los criterios de vulnerabilidad establecidos por el Gobierno.

Ahí aparece uno de los puntos que el oficialismo buscará explicar en el recinto: para LLA, no se trata de quitar subsidios, sino de terminar con lo que considera una asistencia “generalizada” y concentrarla en quienes realmente la necesitan.

La letra chica que pesa sobre la factura

Hay otro cambio que puede pasar más desapercibido. El proyecto modifica la forma en que se aplica el descuento en las zonas que conservarán el régimen.

La bonificación pasará a calcularse sobre el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST), en lugar de aplicarse sobre el conjunto de componentes que forman la factura. Por eso, aun quienes mantengan el beneficio podrían terminar pagando una proporción mayor de la boleta.

El proyecto también modifica el funcionamiento del Fondo Fiduciario que financia Zona Fría y mantiene el recargo que pagan los usuarios de todo el país para sostenerlo.

Todo lo paga el consumidor

El “proyecto energético” del Gobierno no se limita al subsidio de Zona Fría. También genera mecanismos para trasladar a las tarifas los costos de adquisición de la energía.

En el caso del gas, la reforma modifica las facultades del ENARGAS y establece que, cuando el precio surja de procesos competitivos, su traslado a las tarifas deberá realizarse bajo las nuevas reglas previstas por la iniciativa.

Para el Gobierno, esto busca dar previsibilidad al sistema y evitar que las distribuidoras acumulen deudas. Para los usuarios, significa que una mayor parte de los costos de la cadena energética puede terminar reflejada directamente en la factura.

Ese es el punto que queda menos visible en el discurso que LLA preparó para sus senadores. Mientras el oficialismo hablará de terminar con subsidios mal asignados, ordenar las cuentas y focalizar la ayuda, el cambio concreto será que millones de usuarios tendrán que afrontar un esquema de asistencia más restringido.

La discusión llega al Senado después de cuatro meses de espera desde la media sanción en Diputados. El Gobierno necesita ahora que sus aliados acompañen el proyecto y apuesta a que el argumento del orden fiscal alcance para cerrar una reforma que, detrás de los términos técnicos, tiene una consecuencia muy sencilla de explicar: para muchos hogares, el gas subsidiado dejará de ser el mismo que pagan hoy.

Fuente. Pagina 12

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