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En la Ciudad más rica del país, el 72% de familias de barrios populares se endeuda para comer

Un relevamiento de la UBA y el Movimiento Evita en 231 hogares de 26 barrios vulnerables porteños muestra la asfixia financiera a la que están sometidos los sectores más humildes de CABA.

La ciudad más rica del país no escapa a la crisis de endeudamiento asfixiante que viven gran parte de los argentinos. El 72% de los hogares de los barrios más pobres de la Ciudad de Buenos Aires tiene deudas mediante tarjetas de crédito, préstamos o una combinación de ambos instrumentos. Entre las familias que acceden a financiamiento, 7 de cada 10 se endeudan para comprar alimentos. 

El dato se desprende del relevamiento sobre endeudamiento en sectores populares de la Ciudad, realizado en agosto de 2026 por el Movimiento Evita CABA y el Observatorio de Economía Popular, Social y Solidaria (OEPSS) de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA). La investigación, que abarcó a 231 hogares en 26 barrios vulnerables porteños revela que, entre los endeudados, la mitad utiliza tarjetas de créditos y/o préstamos para llegar a fin de mes.

El destino del dinero evidencia la profundidad del deterioro económico en los sectores vulnerables de la Capital Federal. Entre los hogares que utilizan tarjeta de crédito: el 72,9% destina el saldo a la compra de alimentos, el 69,2% a productos de higiene y limpieza, y el 50% a gastos de salud como medicamentos y tratamientos. 

La tendencia se repite en el caso de los préstamos y créditos solicitados: el 72,5% se pide para adquirir comida, el 53,5% para gastos sanitarios y el 44,4% para afrontar el pago de impuestos y servicios del hogar. A su vez, aparece el fenómeno del sobreendeudamiento encadenado, donde el 52,8% de quienes toman préstamos lo hace para cancelar deudas previas y el 71,3% de las familias usuarias de plásticos debió pedir dinero prestado para cubrir los saldos acumulados de las tarjetas.

Esta dinámica de financiamiento cotidiano deriva en niveles insostenibles de mora. En materia de préstamos, el 66,2% de quienes tomaron préstamos o créditos no se encuentran al día. La morosidad en este grupo alcanza al 70,2%, cifra que triplica ampliamente el promedio registrado por el Banco Central para bancos y billeteras virtuales.

En cuanto a las tarjetas de crédito, el 56% presenta atrasos y la tasa de morosidad escala al 62%. La problemática no responde a una falta de inserción laboral, ya que el 80,5% de las personas encuestadas trabaja y un 23,6% cuenta con dos o más empleos

Sin embargo, la precarización estructural condiciona el presupuesto familiar: el 64,5% se desempeña en la informalidad laboral —ya sea por cuenta propia o sin aportes jubilatorios—, concentrándose en rubros como el comercio, la limpieza, la construcción y las tareas comunitarias. Frente a la exclusión del sistema financiero formal, muchos vecinos recurren a circuitos informales que operan con tasas de interés usurarias y métodos abusivos de cobro, agudizando el ahogo financiero.

“Este relevamiento muestra con claridad que el motivo del endeudamiento de los sectores populares es, principalmente, poder vivir», señaló Jonathan Thea, secretario general del Movimiento Evita de la Ciudad. Para el dirigente, el sondeo «demuestra que en la pérdida de poder adquisitivo está una de las principales causas de la toma de deuda”.

«Solo el 32% de quienes pidieron un préstamo o crédito recurrió a un banco. En cambio, el 66% recurrió a Mercado Pago, el 62% a familiares o conocidos, el 45% pidió fiado en un comercio del barrio y el 43% acudió a un prestamista barrial. El sistema bancario tradicional tiene condiciones muy restrictivas y, frente a eso, muchas familias terminan recurriendo a otras alternativas de financiamiento, muchas veces en condiciones usurarias y extorsivas”, alertó el referente de los movimientos sociales. 

Emergencia alimentaria y pobreza: el panorama de las provincias y el contexto nacional

La realidad detectada en la Ciudad se inserta en un cuadro crítico de alcance nacional que impacta en las condiciones mínimas de subsistencia. De acuerdo con un informe elaborado por el Instituto Periferias a partir de más de 5.000 casos relevados en 15 provincias, el 42,3% de los habitantes de barrios populares afirmó haber dejado de comer durante un día entero por falta de ingresos. Este diagnóstico sobre el hambre y la pobreza en el país antecede a la difusión este jueves de las cifras oficiales del INDEC correspondientes al primer semestre del año.

El escenario social tampoco es alentador si se observan los datos de pobreza: alcanza al 31,3% de la población urbana y afecta a unos 9,4 millones de personas sobre un total representativo de 30 millones en la Encuesta Permanente de Hogares. En tanto, la indigencia se ubica en el 6,6%, mientras que la franja de pobres no indigentes registró un leve deterioro al pasar del 24,6% al 24,8%. 

Fuente: El Destape

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