Fue una acción teledirigida que le salió mal. El gobierno de Javier Milei quiso subirse a una proclama nacionalista de la que los argentinos lo bajaron rápidamente.
El amplio rechazo al llamado de figuras internacionales a hinchar por España en la final del Mundial, al que le siguieron críticas dirigidas a nuestro país por su racismo, a la propia selección de fútbol, y al “modo de ser” argentino, no pudo ser capitalizado por el Poder Ejecutivo.
De nada le sirvió al oficialismo buscar amplificar la ira por las afirmaciones del actor estadounidense Samuel L. Jackson, de la congresista demócrata Jasmine Crockett, como así tambien de la cantante Rosalía, el actor Javier Bardem y el economista griego Yanis Varoufakis. Su retórica nacionalista carecía de potencia y los “manotazos de ahogado” quedaron en evidencia.
La cuestión Malvinas y la política de soberanía nacional fue otro de los ejes en los que Gobierno no solo no pudo acumular adhesiones, sino que encontró mayor rechazo, a pesar de que en el camino intentó acomodar su discurso para evitar quedar del lado de los críticos del histórico reclamo geopolítico.
El elenco “libertario” quedó en offside por sus tibios reclamos soberanos por la autorización del gobierno colonial de las islas Malvinas a las empresas Navitas Petroleum, de Israel, y Rockhopper, del Reino Unido, para que avancen en la explotación del yacimiento Sea Lion, ubicado a 220 kilómetros de Puerto Argentino.

Los trabajos publicados en los últimos días por dos encuestadoras dan detalles de cómo los dirigentes “libertarios” quedaron en falsa escuadra por estos temas al que Milei y sus funcionarios les quedan incómodos.
Del informe de la consultora Trespuntozero, que dirige Shila Vilker, se desprende que el 57,1% de los consultados calificó como “malo o muy malo” el accionar de la Casa Rosada en este contexto de críticas internacionales. La valoración positiva llegó solo al 32,7%.

De este mismo relevamiento que se realizó entre el jueves y el viernes se verificó que el 92,6% de los consultados estuvo de acuerdo con la afirmación “las Malvinas son argentinas”.
Por otra parte, el 82,8% se mostró “muy o bastante de acuerdo” con la bandera de apoyo al reclamo que desplegaron los jugadores de la selección argentina tras la victoria en semifinales del Mundial contra Inglaterra.

Ante la consulta sobre la reacción de Javier Milei frente al gesto del equipo dirigido por Lionel Scaloni que mostró una bandera que se salteó los controles del estadio y llegó a las manos de los jugadores, apenas el 29,4 % dijo que fue “buena o muy buena” la respuesta del mandatario.
Las críticas al Presidente alcanzaron el 56,5 %, que incluyó hasta a un 17,9 % de su núcleo duro que lo votó en las elecciones primarias presidenciales de octubre de 2023.
Otro informe, en este caso de la consultora CEOP Latam, dirigida por Tito Bacman, aportó que el 66,2% de los encuestados considera que al presidente Javier Milei le importa “poco” o “nada” la causa Malvinas. Dos de cada tres encuestados.

Además, el 65,4% sostuvo que el Gobierno debería haber defendido el derecho de la Selección argentina a mostrar la bandera de las islas durante el partido contra Inglaterra, a contramano de lo determinado por las autoridades de la cartera de Seguridad que comanda Alejandra Monteoliva.
También se publicó que solo el 20,7% de las personas consultadas afirmó que al mandatario le importa “mucho” la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, ocupadas por Gran Bretaña.
Aquí también se observó un fuerte respaldo al gesto de los jugadores argentinos de desplegar la bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”: el 83,9% afirmó estar “muy de acuerdo” o “bastante de acuerdo” con esta actitud.

Hay casi totalidad de adhesión por la cuestión Malvinas. De acuerdo con esta encuesta de CEOP que fue realizada de manera online en todo el país a partir de un muestreo probabilístico, el 93,3% de los encuestados consideró que la causa Malvinas es “muy importante” o “bastante importante”.
Y el 65,4% sostuvo que el Gobierno debería haber defendido el derecho a mostrar la bandera durante el encuentro. El 72,8% coincidió con la idea de que el partido representó algo más que un encuentro deportivo.
El Gobierno ya había perdido el partido por goleada.

Fuente: Diagonales







