Un aquelarre de brujos de El señor de los anillos irrumpió en la agenda mediática y política. Detrás está la Yihad Contra las Corporaciones de la Distracción, una agrupación que piensa cómo disputar la idea de futuro, los vínculos con la política, el tiempo y el aburrimiento.
“Te escribo estas líneas agarrando la birome con una firmeza que mis dedos extrañaban y te pido que las hagas públicas”. La frase la firma Lisandro Al Gaib, la figura central detrás de la Yihad contra las Corporaciones de la Distracción (YCCD) y del aquelarre que se hizo llamar Lxs Gandalfs del Sur, detrás de la protesta de brujos en la casa de Peter Thiel que recorrió el mundo entero.
Por primera vez el grupo rompe el silencio. “No os pedimos coraje. El coraje se les pide a los guerreros, y no son guerreros lo que buscamos. Que estéis. Que os aprestéis. Que el lunes 17 seáis cuerpo y no excusa”, habían dicho en un mensaje interno 25 días antes de la movilización de Gandalfs. Y este es el espíritu que remontan en esta primera aparición tras un silencio sepulcral la última semana.
Gandalf, brujos y disfraces
Página|12 siguió al grupo de brujos, que en una primera instancia se hizo llamar Lxs Gandalfs del Sur, en su travesía épica que a medida que avanzaba iba encendiendo un fuego imparable en redes sociales y que terminó dando la vuelta al mundo, traduciéndose en remeras estampadas, convocatorias a nuevas marchas y se tradujo a múltiples idiomas.
Gran parte de la curiosidad que despertó la movilización fue el anonimato. No revelar la identidad de los involucrados tuvo motivaciones claras. La marcha era ni más ni menos que contra el dueño de Palantir, una empresa de análisis masivo de datos e inteligencia artificial asociada con la inteligencia militar y la persecución de minorías y vínculos con ICE en los Estados Unidos para agilizar la deportación de inmigrantes.
Pero también hay una explicación filosófica y de principios: en una época en que volverse viral se transformó en una virtud en sí misma, este grupo de Gandalfs no reveló su identidad ni transformó las millones de visualizaciones en un call to action. Fueron, cantaron y se volvieron. Casi una barbarie en tiempos de marketing digital.
Todo el día siguiente al escrache, Página|12 estuvo en diálogo con Lxs Gandalfs del Sur, organización que luego aceptó ser reconocida con su verdadera identidad yihadista, quienes se negaron a hablar con medios hasta hoy, cuando enviaron a este medio un comunicado para que llegue al mundo entero.

La Yihad Contra las Corporaciones de la Distracción La Yihad Contra las Corporaciones de la Distracción camino a la casa de Peter Thiel para hacer la performance Delfina Corbera Pi
Una máscara debajo de la máscara
Sobre la Yihad contra las Corporaciones de la Distracción este diario publicó una crónica en 2025 titulada Guerra santa a las redes sociales.“No es una organización violenta y no vemos en la violencia un acto político efectivo. Si venís esperando violencia te vas a ir decepcionado”, aclararon antes de movilizar a la casa de Thiel.
La Yihad es un espacio difícil de definir. No es una agrupación partidaria, sino un grupo de personas de variadas edades a quienes les preocupa el futuro. Por eso se juntan regularmente a debatir estrategias para que los años venideros sean con más humanismo y no menos.
Estos encuentros, que tienen un staff permanente de unas 20 personas, comienzan con un momento de aburrimiento: los yihadistas se aburren durante durante minutos, algo casi imposible en la actualidad, según dicen. Luego debaten sobre actualidad, diseñan estrategias, organizan concursos de discursos políticos o piensan movidas para el futuro, como la marcha de Gandalfs a la casa de Thiel.
Estas son las dos patas de la Yihad de las Corporaciones de la Distracción de cara a la sociedad. La primera intervención viral fue con carteles en la vía pública que decían “Sos adicto a Twitter, pelotudo”, en 2025. Pero también tienen sus slams de discursos políticos, espacios performáticos, rosca y partidos políticos de fantasía.
Más allá de eso, cada yihadista lleva adelante su propia batalla. Y la palabra no es casual: yihad proviene del árabe, suele traducirse como “guerra santa”, aunque la organización la piensa en su versión etimológica de “esfuerzo”, o en una clave de Frank Herbert, Dune y la Yihad Butleriana, dato no menor cuando se piensa en universos sostenidos desde narrativas literarias.
En este caso, el camino yihadista llevó hasta la casa de Thiel, uno de los jugadores de mayor peso en el ecosistema empresario de Silicon Valley, líder de la PayPal Mafia —fundadores de PayPal que al irse de la compañía fundaron y financiaron otras tecnológicas—, gran inversor en el mundo de las big tech y quien este año se reunió tres veces con Javier Milei y otros funcionarios del gobierno.
Thiel usa Argentina como se base de operaciones para desplegar sus tentáculos en la región: recientemente tuvo encuentros secretos con el presidente de Chile, José Antonio Kast, y el paraguayo, Santiago Peña.
Los Gandalf hablaron
¿Por qué Thiel? En una primera respuesta la Yihad explicó a Página|12 que era porque hay “un súper villano viviendo en nuestra ciudad” y que “nuestra tierra no quiere ser laboratorio de alquimias orquestadas por millonarios que conspiran contra nuestra existencia”.
“La Yihad no es en ningún caso una resistencia, es una declaración de guerra santa, es ante todas las cosas una disputa por la vida, por extrapolar esa chispa vital que aún queda en algunos hacia el resto de la galaxia”, afirman.

Esto no significa una guerra santa sangrienta, dicen. “El eje rector que atraviesa nuestra acción es la transición hacia la ofensiva. Concebimos esta violencia como antinomia de la pasividad, nunca de la paz. Apagar la violencia fue siempre el sueño de los maestros tecnocráticos que buscan ante todas las cosas apagar el espíritu humano, la vocación agresiva de vivir, el carácter amorfo de la pulsión vital”.
Y agregan: “El naufragio de las instituciones, la arrogancia de los poderosos, el reinado de lo falso, la vulgaridad de los ricos, la miseria galopante, la desigualdad infinita, la explotación desnuda, el cataclismo ecológico son las condiciones de nuestro presente”.
“Quien pueda subvertir la trampa del lenguaje conectivo escribirá la poesía de nuestro tiempo y la historia incluirá sus acciones en las páginas más trascendentales. La tercera y cuarta década del siglo XXI apañará la genialidad del accionar político. Será así o no habrá siglo XXII”, afirma Lisandro en un texto escrito a puño y letra.
Sobre esta guerra, aclaran: “La tarea demanda coraje y ambición. Olviden las excusas y salgan de la anomia. (…) Hay una generación que debe hacerse cargo del porvenir, no pertenece a ella ninguno de los que estuvo viendo un video de slop IA en la facultad de derecho en las últimas semanas. Esa generación se está extinguiendo sola. (…)”.
“Llamen esa pulsión por ocuparse del futuro como quieran. Nosotros lo llamamos Yihad, por ahora solo hemos hecho la paparruchada de disfrazarnos de Gandalf. De ustedes surgirán cosas infinitamente mejores. Es hora de actuar. El destino de la humanidad está en sus manos”, cierran el mensaje enviado en exclusiva a Página|12.
Vigilando al vigilador
El experto en políticas tecnológicas Javier Pallero dijo a este diario que la movilización de Gandalfs “es una manera de decirle a este empresario que vende una tecnología que se utiliza para la vigilancia que lo estamos viendo, que también los ciudadanos lo estamos vigilando”.
Pero hay más. También se vincula la idea que Thiel y otros magnates de Silicon Valley tienen sobre el futuro: uno en el que ellos son un grupo selecto destinado a conducir, con su poder económico y tecnología, los designios del mundo por sobre cualquier ente regulador y catástrofe.
Son un grupo selecto que, según analizó en Página|12 esta semana el texto de Julián Varsavsky “Castillos posapocalípticos del tecnofascismo mundial”, quiere sobrevivir a toda costa –de los demás– y para ello crearon en Mendoza el proyecto Wamani, un refugio de diez millones de dólares con casas, domos, pista de aterrizaje y una IA a luz solar en caso de desastre nuclear.
Todo esto, la Yihad lo traduce así: “Dirán que el mundo siempre fue así. Que la oscuridad siempre estuvo. Y razonan bien. Pero que la oscuridad haya existido desde los primeros eones no es razón para dejar de encender la llama. Hasta la más pequeña persona puede torcer el curso del porvenir”.

Peter Thiel en la Casa Rosada En abril, el magnate fue recibido por Javier Milei. Los detalles del encuentro se mantuvieron en secreto. presidencia
Y para combatir a la oscuridad, a Sauron, está la Yihad, cuyo nombre (en parte) proviene de la ciencia ficción y la saga de Dune. Y están los Gandalf, cuyo cuerpo representa la figura más emblemática de la alta fantasía de El señor de los anillos.
Ricardo Andrade, magister en literaturas en lenguas extranjeras y en literaturas comparadas y filósofo de la tecnología, explicó la disputa de la Yihad en este sentido y por qué el aquelarre en lo de Thiel es, en última instancia, un “aquelarre emancipatorio”.
Recordó que Thiel es fanático de J. R. R. Tolkien y le dio a muchas de sus empresas nombres de El señor de los anillos. Palantir es el caso más emblemático, cuyo nombre refiere a unas esferas que, a modo de domos de vigilancia, permiten verlo todo, incluso pensamientos.
“La obra de Tolkien forma parte de la alta fantasía. Y permite pensar una relación entre su epicidad y el mundo tecnológico, ver a la tecnología como una megaestructura que puede servir para dominar, para transformar el mundo, para someter a las sociedades”, explicó Andrade.
Con sus nombres, Thiel “restaura una concepción simbólica” donde se posiciona como una “figura casi divina”. Y en este marco es que él y sus colegas ven el mundo. Y el marco donde se explica, por ejemplo, el polémico manifiesto de Palantir de abril de este año.
Para estos magnates, el gran mito tiene que ver con que “la tecnología va a posibilitar el nacimiento de una nueva Arcadia, como un lugar del paraíso, pero al mismo tiempo dominado por figuras claves que son los CEO”. Por eso el combate contra este magnate lo encarnan los yihadistas en los cuerpos de Gandalf.
Por eso, también, que un grupo de magos sudacas le grite “boludo” en la cara a un CEO estadounidense es un acto emancipatorio. “Imaginar el futuro es parodiar al poder tecnológico”, explica Andrade. El aquelarre es una parodia, sí; pero también un “pensar el mito como emancipación, un reapropiarse del mundo de Tolkien y desderechizarlo”, dice.
— ¿Emancipación de qué? – preguntó Página|12 a Andrade.
— Emancipación del mal – respondió.
Otra marcha a la casa de Peter Thiel
La Coordinadora Plurinacional Basta de Falsas Soluciones convocó a una movilización el próximo sábado 29 de agosto bajo la consigna del “Peter Thiel go home”. Marcharán desde la Floralis Genérica de Figueroa Alcorta hasta la casa del magnate, luego del éxito que tuvo la marcha de Gandalfs a la casa del empresario fundador de Palantir el lunes pasado.
“No al Súper RIGI, la tierra y el agua no se venden”, dicen en su convocatoria en la que también invitan a llevar máscaras y disfraces.
Fuente: Pagina 12







