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Juan Pazo, mano derecha de Toto Caputo,complicado en el caso Leal

La detención de Facundo Leal con más de dos millones de dólares en efectivo y drogas tiene en vilo a empresarios y políticos.

La detención de Facundo Leal con más de dos millones de dólares en efectivo y drogas tiene en vilo a empresarios y políticos. Uno de los que sigue la causa con mayor atención es Juan Pazo, un ex funcionario clave de Toto Caputo y uno de los padrinos de Leal en el gobierno libertario.

En los allanamientos a los domicilios del ex presidente de Arsat en Buenos Aires y Mendoza encontraron cocaína, ketamina, éxtasis, MDMA, 2,4 millones de dólares y sofisticados equipos de espionaje. Y un pendrive. Ese pequeño objeto es el que más preocupa a los empresarios y a los políticos que hicieron negocios con Leal. Nadie sabe qué información contiene.

La caída de Leal despertó sospechas: en la política creen que no fue tan noble como su apellido lo indica y que se quedó con algo que no era de él. Hasta su caída mantenía una buena relación con el empresario Leonardo Scatturice. También dicen que no todos los narcóticos eran suyos sino que «se los plantaron». La intención, según esa versión, fue que no hubiera dudas sobre su adicción a la cocaína y su gusto por las fiestas electrónicas.

Leal llegó al ministerio al ORSNA por intervención de Luis Pierrini, otro hombre cercano a Scatturice. Y Pierrini le debe su nombramiento a Pazo.

Juan Pazo llegó a la política de la mano de Toto Caputo. Se conocían del country y Toto lo eligió para la Superintendencia de Seguros durante la presidencia de Macri. Sus años de gestión le dieron excelentes contactos y con el fin del macrismo fundó Invernea, un fondo de inversión que cuenta con miles de cabezas de ganado.

Según explicó el propio Pazo, el flujo de dinero que aportan las compañías de seguros que controló como funcionario es clave para Invernea. En el fondo trabaja Luis Nicolás Caputo, hijo mayor de Toto.

El ex titular de Arsat, Facundo Leal.

Tras el triunfo de Milei, Caputo volvió a convocar a Pazo. Lo designó como Coordinador de Producción, algo que le dio mucho juego en el ámbito agropecuario. Más allá de su título oficial, Pazo tuvo una enorme influencia en el gobierno al punto de que se lo conocía como el viceministro.

A poco de asumir tuvo su primer disgusto, el diputado Rodolfo Tailhade lo denunció por omitir en su declaración jurada dos propiedades: la primera como funcionario de Mauricio Macri y la segunda, un departamento en Bal Harbour, durante el gobierno de Milei.

En diciembre de 2024 pasó a controlar el ARCA. Eso no impidió que siguiera influyendo áreas sensibles del gobierno, como Agricultura, en dónde designó a su concuñado Sergio Iraeta como secretario. Inquieto, Pazo también hizo echar al titular de Senasa porque se negaba a implementar un sistema de chips para las vacas.

La creciente influencia le trajo peleas con Santiago Caputo, siempre con negocios de por medio.

Pazo le ganó de mano al asesor y designó a Luis Pierrini en Transporte en reemplazo de Franco Moggeta. Conocía al empresario mendocino del mundo de los seguros: Pierrini es dueño de Triunfo, una aseguradora que tiene presencia en el sector de motocicletas.

Sin embargo, fuentes del sector aseguran que quien efectivamente controlaba Transporte no era Pierrini sino Leonardo Scatturice, el influyente lobista que se acercó al gobierno de la mano de Manu Vidal

De hecho, los principales funcionarios de la Secretaría en trenes, Anac, EANA y Aerolíneas Argentinas salieron de Royal Class, una empresa que perteneció a Scatturice.

Una vez por semana, los principales funcionarios de Transporte hablaban con «el hombre del norte», como llamaban al lobista con quien compartían una videollamada.

Pazo estaba celoso: no lograba entrar a ese grupo selecto y comenzó a acercarse a Leal para poder llegar a Scatturice. En Transporte, aseguran que tenían un vínculo casi familiar y que la desgracia de Leal tiene muy preocupado Pazo.

Fuente: LPO

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