Tanto el actual ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques, como el juez de primera instancia Ariel Lijo, aspiran a ser designados en la Procuración General y esta interna sacude los cimientos de Javier y Karina Milei, que se muestran inquietos por las causas $LIBRA, Andis y de Manuel Adorni. Gestos para “desengrietar” que no alcanzan.
Las complicaciones de La Libertad Avanza (LLA) para sostener períodos que superen los dos o tres meses de estabilidad parecen moneda corriente, y todas las encuestas reflejan el mal momento que atraviesa el Gobierno en el fatídico mes de marzo y lo que va de abril.
A la acuciante situación económica diaria para la gente de a pie que comienza a perder las expectativas de lo que queda del mandato de Javier Milei, y los escándalos de corrupción que permean en el discurso moralista “libertario”, se suma que el panorama desde arriba del “palacio” se mantiene en un frente abierto que inquieta a la hermanísima presidencial.
Una Karina que desde finales del año pasado hasta ahora se sentía totalmente empoderada luego del triunfo nacional de LLA en la elección legislativa de octubre, y que desde entonces se animó a dar el salto hacia una arena desconocida para ella: la de la Justicia.
El desafío “libertario” que se desató en ese ámbito desde el 4 de marzo con la designación de Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia, en reemplazo de Mariano Cuneo Libarona, y desplazando al vice Sebastián Amerio, que responde directamente al asesor sin cargo Santiago Caputo, todavía es un flanco abierto con definición incierta.

Con la llegada al ministerio del tándem Mahiques- Santiago Viola (este último, apoderado legal de LLA y de extrema confianza con Karina) y Amerio como Procurador del Tesoro que asesora al Poder Ejecutivo y que representa al Estado nacional en juicios, se reconfiguró el mapa de poder y la disputa interna entre lo que eran los vértices del Triángulo de Hierro.
Todavía no hay definiciones de esta pelea en otras áreas sensibles del Estado que siguen bajo la órbita de Caputo, como ARCA, la SIDE o el ministerio de Salud. También se incluye el plan karinista de controlar la presidencia de la Comisión Bicameral de Inteligencia para controlar los gastos de Caputo en la agencia de espías.
Pero lo que viene surgiendo del desembarco judicial de la Secretaria General de la Presidencia trae una serie de contratiempos y nuevos problemas que sucumben a una de las “castas” más tradicionales de la Argentina: la de los jueces federales. De ese lado “perdedor” quedó Ariel Lijo. La perlita es que tanto Mahiques como Viola comenzaron sus carreras en su juzgado.
El trasfondo de la disputa es que tanto el hijo de Carlos “Coco” Mahiques, que avanza a paso firme para ser ratificado por otros cinco años en la Cámara de Casación Penal, cargo al que llegó por traslado directo en la gestión macrista, como Lijo pugnan por eventualmente terminar como presidentes del Consejo de la Magistratura.
Después del triunfo en octubre, el grupo de tribunales que encabeza Lijo, que había sido la figura que el Poder Ejecutivo propuso junto a Manuel García- Mansilla para ocupar un lugar en la Corte Suprema, impulsó la llegada al ministerio de Justicia del intendente de General Pueyrredón Guillermo Montenegro, hoy de licencia tras arribar a la legislatura bonaerense. Una contraprestación por el apoyo explícito del exjuez federal que aun pertenece al PRO para que Lijo llegara al máximo tribunal el año pasado.

Todos los rumores apuntan a la articulación de Lijo con Santiago Caputo. Ese respaldo estratégico a Lijo por parte del asesor sin cargo que pierde influencia en la interna “libertaria” y de un sector de la justicia se basa en que la figura del titular del Juzgado Federal Nº 4 presentaría a la Casa Rosada garantías de gobernabilidad y protección frente a expedientes sensibles.
Pero la sugerencia de Caputo a Javier Milei quedó en el camino. La inclinación de Karina por Mahiques, algo que se definió recién en las horas previas a su anuncio de arribo al ministerio más por certeza de la hermanísima que por el propio Javier Milei, no solo tuvo como cara más visible en esta decisión a Santiago Viola, sino que se apalancó en los primos Martin y Eduardo “Lule” Menem. Desde este bando, todos los caminos conducen al presidente de la Corte Horacio Rosatti.
Rosatti en estas horas atraviesa un nuevo capítulo de la feroz interna en el máximo tribunal con el rechazo a la propuesta de sus colegas cortesanos Ricardo Lorenzetti y Carlos Rozenkrantz del “Proyecto de Reglamento de Concursos para la Selección de Magistrados”. Con esta iniciativa, los dos jueces buscan una “mayor transparencia” en las designaciones del Consejo de Magistratura que preside Rosatti. Toda una declaración de principios que por decantación busca dejar expuesto al titular de la Corte.
En paralelo, el Gobierno intenta apaciguar el mal clima y tender puentes con Rosatti. Es por eso que, en la primera tanda de pliegos para cubrir vacantes de casi 80 pliegos de jueces, fiscales y defensores oficiales, que será tratada en el Senado, Mahiques no puso a ninguno de los dos secretarios de Lijo. Pero sí incluyó en la nómina al hijo de Rosatti, Emilio, postulante a un Tribunal Oral de Santa Fe.
Otro gesto contundente para una mayor conexión con Rosatti es que el propio Mahiques no incluye como tema prioritario ampliar el número de integrantes de la Corte, lo que posiciona mejor a su actual presidente.
MAS ROSCA Y DOLORES DE CABEZA
El Poder Ejecutivo también quiso enmendar el vínculo con otro juez que en estos meses tiene plena gravitación nacional, el juez Marcelo Martínez de Giorgi, que tiene la causa principal por presunta estafa de la criptomoneda $LIBRA que complica al Presidente. Es por eso que para cubrir el Juzgado Federal de Hurlingham se eligió a Ana María Juan, esposa de Martínez de Giorgi.
La revelación del celular de Mauricio Novelli, el gestor clave de la operación $LIBRA, es leído desde un sector del Gobierno como un gesto de parte de los jueces que no responden a Mahiques para marcarle la cancha al Ejecutivo. Y sigue los reveses para los Milei.
En las últimas horas, los jueces de la Cámara Federal porteña Martin Irurzun, Eduardo Farah y Roberto Boico echaron por la borda la iniciativa de Novelli de presentarse como querellante por la supuesta filtración de la pericia de su teléfono, en línea con el fallo previo del juez Julian Ercolini.

El propio De Giorgi ya había rechazado la suspensión del valor probatorio de la pericia de la causa que mantiene el fiscal Eduardo Taiano. En esos contenidos se incluye un supuesto documento en borrador por cinco millones de dólares que vinculan a Novelli y al Estado nacional.
Por estas horas, De Giorgi tiene más trabajo. La Corte Suprema resolvió que el magistrado tiene competencia para investigar una denuncia contra la ex ministra de Seguridad, hoy senadora y jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich.
Es por un operativo de seguridad que tuvo lugar en los alrededores del Congreso durante una marcha por una ley en favor de jubilados. La denuncia del diputado de Fuerza Patria Horacio Pietragalla se basa en apremios ilegales y abuso de autoridad.
En la causa en la que se investiga a Manuel Adorni por enriquecimiento ilícito y que está en el juzgado de Lijo y en la que trabaja el fiscal Gerardo Pollicita, el Gobierno tampoco puede bajar la guardia.
Fue otra semana dura para el Jefe de Gabinete. En estos últimos días:
-Las primeras prestamistas de Adorni se presentaron ante la Justicia;
-se conoció un presunto entramado de empresas tecnológicas que tendrían vínculos entre sí y que, además, mantendrían relaciones comerciales con la consultora de la esposa de Adorni, Bettina Angeletti;
-declararon ante Pollicita las primeras jubiladas prestamistas del departamento de la pareja en Caballito;
-se conoció la investigación por refacción integrales que se hicieron en esa propiedad;
-le iniciaron un sumario a la escribana de Adorni por posibles irregularidades;
-la Justicia confirmó que el viaje a Aruba de Adorni con su familia lo pagó en efectivo, en el momento que el Presidente le pedia a sus funcionarios que no hagan viajes al exterior;
-La Justicia emprendió una investigación de las transferencias que recibió Adorni de la productora de Grandío durante casi un año, y también sigue en detalle al menos seis contratos de coproducción que se firmaron con la productora Imhouse, de Grandío, con la TV Pública;
-y, trascendió otro viaje de lujo de la familia en junio de 2024 al exclusivo hotel Llao Llao de Bariloche con gastos por miles de dólares.
El manotazo de ahogado de Adorni, ante la embestida rápida y furiosa de Lijo y Pollicita llegó con la declaración de que el exvocero presidencial habría recibido una herencia de su padre, con la que podría justificar todos los gastos. Sin embargo, esto generó escepticismo en el entorno judicial por la rectificación de su declaración jurada.
Karina toma nota de la velocidad casi inédita de Lijo en el caso Adorni, por una causa que puede traer más dolores de cabeza a “El Jefe”: la de ANDIS, con el supuesto mecanismo recaudatorio del 3 % para la hermana de Javier Milei.
Se trata del primer movimiento fuerte del magistrado desde que tomó la causa en febrero, luego de que la dejara el subrogante Sebastián Cassanello. Lijo determinó que el extitular de la Agencia Nacional de Discapacidad Diego Spagnuolo, entre otros 35 funcionarios y empresarios, sean llamados a indagatoria a fines de este mes.
La presunta asociación ilícita -integrada por funcionarios, lobistas, empresarios y empleados- con direccionamiento intencionado para múltiples compras de insumos de alto costo, en un esquema de retornos y dádivas, vuelve a tener empuje en el momento menos indicado para el Gobierno.
Los Milei, Adorni y Mahiques encuentran un muro que parece insondable. Ese de la Justicia a la que por más que circunstancialmente puedan permear por su lugar en la Casa Rosada, no puede poner de su lado.
El ministro de Justicia lo sabe: el último viernes cedió a la presión de Comodoro Py y pateó al año que viene la implementación del sistema acusatorio que da más poder a los fiscales, en detrimento de los jueces. La excusa fue la falta de recursos.
El trasfondo, por todo lo mencionado, parece ser otro.







