En una columna publicada La Gaceta de Tucumán, Axel Kicillof advirtió que más del 60 por ciento de la población adulta tiene algún tipo de deuda y que cerca de 6 millones de personas ya están en mora. Vinculó ese deterioro con la caída de los ingresos, el empleo y la actividad económica, y replanteó una discusión de alcance nacional de cara a 2027.
Axel Kicillof volvió a llevar su confrontación con Javier Milei fuera de los límites de la provincia de Buenos Aires. Esta vez lo hizo a través de una columna dirigida a los tucumanos, en la que puso el foco en el crecimiento del endeudamiento de los hogares y responsabilizó al programa económico nacional por el aumento de la morosidad. El gobernador bonaerense sostuvo que más del 60 por ciento de la población adulta tiene algún tipo de deuda, alrededor de 21 millones de personas, y que cerca de seis millones ya no pueden cumplir regularmente con sus obligaciones financieras.
El movimiento político se produjo apenas quince días después de que publicara otro artículo en el diario La Voz, de Córdoba, dirigido a los habitantes de esa provincia por las deudas a las provincias y con un tono de proyección presidencial hacia 2027.
La columna publicada en La Gaceta, titulada “Argentina, no sos vos”, parte de una transformación que Kicillof considera central: la deuda dejó de estar asociada principalmente a la compra de bienes, una vivienda o una inversión y comenzó a utilizarse para afrontar gastos cotidianos. Alimentos, medicamentos, alquileres y servicios aparecen entre los destinos de un financiamiento que, según su diagnóstico, funciona cada vez más como complemento de ingresos insuficientes.
“Hoy, más del 60 por ciento de la población adulta tiene algún tipo de deuda: son alrededor de 21 millones de personas. Pero el dato más preocupante es otro: casi una de cada cinco personas adultas del país -cerca de 6 millones- ya no logra cumplir con sus obligaciones financieras y se encuentra en situación de mora”, escribió.
Los porcentajes que utilizó para describir el deterioro muestran una aceleración en distintos canales de crédito. En dos años y medio, señaló, la morosidad bancaria pasó del 2,5 al 12,8 por ciento. En las billeteras digitales avanzó del 5,7 al 24,5 por ciento, mientras que en las tarjetas de consumo saltó del 10,5 al 36,4 por ciento. Entre las financieras no bancarias pasó del 17,5 a casi el 43 por ciento.
Los números coinciden con una preocupación que el gobierno bonaerense viene instalando en su agenda pública. Un informe presentado semanas atrás por el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, indicó que a mayo de 2026 había 20,9 millones de personas con deudas en bancos o billeteras virtuales y que 5,8 millones acumulaban atrasos superiores a 90 días. De ese universo de morosos, 2,9 millones tenían compromisos únicamente con billeteras digitales, 1,6 millones sólo con bancos y 1,3 millones con ambos tipos de entidades.
La dimensión territorial también alcanza especialmente a Buenos Aires por su peso demográfico. Otros relevamientos citados por Buenos Aires/12 medio ubicaron en 7.732.613 la cantidad de bonaerenses endeudados y en 2.195.427 aquellos en situación de mora. La Provincia concentra así el 36,4 por ciento de los deudores del país y el 37,4 por ciento de quienes dejaron de pagar regularmente. La tasa de morosidad por cantidad de personas llega al 28,4 por ciento, frente al 27,7 por ciento nacional.
Kicillof rechazó la explicación basada exclusivamente en las decisiones individuales de quienes toman créditos. Su respuesta apuntó a declaraciones del Presidente en las que desligó al Gobierno de esa problemática. “Hay que explicarle al Presidente que si una persona se endeuda y luego no puede afrontar el compromiso es cierto que en algún caso podría, eventualmente, tratarse de una mala decisión. Ahora bien, si millones de familias empiezan a endeudarse al mismo tiempo para comprar alimentos, pagar servicios, sostener un comercio o llegar a fin de mes, ya no estamos frente a una suma de errores individuales: estamos frente a las nefastas consecuencias del modelo económico”, arremetió. Y continuó: “Después de empujar a millones de argentinos hacia el endeudamiento para llegar a fin de mes, el Presidente les echa la culpa”.
El gobernador vinculó ese proceso con salarios y jubilaciones que perdieron poder adquisitivo, mayor precarización laboral, destrucción de empleo, cierres de empresas y un encarecimiento del financiamiento. Los datos difundidos previamente por la Provincia señalaron que los salarios registrados acumulaban una caída del 8,7 por ciento desde noviembre de 2023 y que el salario mínimo vital y móvil había retrocedido un 40 por ciento. Al mismo tiempo, los servicios pasaron de representar el 6 por ciento del salario formal promedio a fines de 2023 al 15 por ciento.
El costo del crédito completa ese cuadro. Según la información presentada por el gobierno bonaerense, las tasas llegaron a superar el 80 por ciento anual real durante 2025. Kicillof colocó ese punto dentro de su cuestionamiento a la desregulación financiera. “Lo que hizo fue crear las condiciones para que millones de hogares terminaran atrapados por las deudas. La explosión de la morosidad, registrada en los últimos dos años, no cayó del cielo ni fue el resultado de millones de malas decisiones individuales”, argumentó.
El fenómeno tiene diferencias importantes según quién presta el dinero. Los antecedentes del Banco Provincia muestran una mora del 18,8 por ciento entre clientes bancarios y del 34,1 por ciento entre quienes se financiaron mediante fintech, tarjetas no bancarias, mutuales, cooperativas y otros proveedores. Otro relevamiento ubicó en 17 por ciento la cartera bancaria en mora, en 23 por ciento la correspondiente a fintech y en 51 por ciento la de otros prestamistas.
Los jóvenes aparecen entre los grupos más expuestos. Entre los bonaerenses de 20 a 24 años la morosidad alcanza el 37,7 por ciento. Un informe específico de Provincia Microcréditos mostró, además, que entre las personas de 18 a 21 años con créditos la irregularidad llegó al 39,3 por ciento en abril de 2026, frente al 19,7 por ciento de un año antes. En ese grupo, el 92 por ciento de quienes tenían atrasos no contaba con empleo en relación de dependencia.
También los jubilados muestran un deterioro. El 44 por ciento tenía deudas según un relevamiento de Provincia Microcréditos y, en mayo de 2026, 457.596 personas jubiladas acumulaban atrasos superiores a 90 días. La irregularidad alcanzó el 11,4 por ciento, frente al 4,1 por ciento registrado un año antes.
Para Kicillof, esos datos forman parte de una discusión más amplia que la respuesta puntual a la deuda. En su columna propone recuperar empleo, ingresos y mecanismos estatales de protección frente a prácticas abusivas. En su planteo, una refinanciación puede aliviar situaciones concretas, pero no corregir las causas que llevan a los hogares a financiar gastos esenciales.
Con la mirada puesta hacia el 2027
La publicación en Tucumán también tiene una lectura política. Quince días antes, el gobernador bonaerense había elegido La Voz de Córdoba para dirigirse a los cordobeses y cuestionar la relación financiera del gobierno nacional con las provincias. Allí había planteado que la Nación retiene recursos y luego condiciona su devolución al acompañamiento legislativo, y había resumido su posición con la idea de que “no existe una salida provincial para una crisis nacional”.
Ahora, el destinatario cambió y también el eje concreto, pero se mantiene la estrategia de intervenir en debates nacionales desde medios provinciales por fuera de Buenos Aires. En ambos casos, Kicillof buscó discutir directamente con Milei y presentar una alternativa política que excede su gestión bonaerense, en momentos en que comienza a tomar forma la disputa electoral hacia 2027.
El cierre de su columna tucumana vuelve explícita esa perspectiva temporal. Para el gobernador, la solución al sobreendeudamiento debe ser parte de una modificación más compleja de la política económica. “El desafío del próximo gobierno será, por lo tanto, mucho más profundo que ofrecer líneas de refinanciación o aliviar temporalmente las deudas existentes. Deberá reconstruir las condiciones para que las familias puedan volver a vivir de su trabajo y no del crédito; recuperar salarios, generar empleo de calidad, proteger a los sectores más vulnerables y volver a colocar al Estado como garante de derechos y no como espectador del mercado”, aseguró.
Kicillof terminó llevando esa discusión directamente al próximo turno presidencial: “Porque una Argentina que necesita endeudarse para sobrevivir tiene un problema de modelo económico. Y ese modelo deberá empezar a cambiar el año que viene”.
Fuente: Pagina 12







