Home / Política / La gira norteamericana de Milei y Caputo terminó con más dudas que certezas

La gira norteamericana de Milei y Caputo terminó con más dudas que certezas

El riesgo país cerró en 609 puntos y completó diez jornadas consecutivas de aumento.

Javier Milei viajó a Nueva York con Luis Caputo para mostrar que el programa económico mantiene el respaldo de los grandes inversores internacionales. Sin embargo, la gira terminó con más dudas que certezas. El viernes, el riesgo país cerró en 609 puntos, después de tocar 628 durante la rueda, y completó diez jornadas consecutivas de aumento.

Además, los bonos volvieron a caer y las acciones argentinas terminaron otra vez en terreno negativo. Al mismo tiempo, las reservas del Banco Central perdieron 1553 millones de dólares en la semana.

La foto de la gira dejó una contradicción difícil de disimular para el Gobierno. Mientras Milei y Caputo multiplicaban encuentros con banqueros, empresarios y administradores de fondos en Estados Unidos, los activos argentinos siguieron deteriorándose.

Milei ofreció su propia explicación. Durante una de sus presentaciones en Nueva York apuntó directamente contra Axel Kicillof, que también estaba de visita en la ciudad y había cuestionado la marcha de la economía argentina. “Si aparecen hablando por Nueva York, sube el riesgo país”, lanzó el Presidente.

Después resumió su diagnóstico con otra expresión: “riesgo kuka”. La frase permitió trasladar rápidamente la discusión al terreno político y colocar al gobernador bonaerense, uno de sus principales adversarios de cara a 2027, en el centro de la escena. El problema es que el riesgo país había comenzado a subir varios días antes de que Kicillof aterrizara en Estados Unidos.

Las preguntas que los propios inversores le hicieron al equipo económico estuvieron bastante lejos de limitarse a la suerte electoral del peronismo. Caputo se reunió el lunes con unos 50 administradores de fondos en la sede de JPMorgan. Allí aparecieron algunas de las inquietudes que desde hace meses sobrevuelan al programa económico.

Algunas de dichas incógnitas fueron: ¿Cómo se financiará la Argentina durante este año y el próximo? ¿Qué ocurrirá con los vencimientos de deuda? ¿Qué papel pueden jugar los organismos internacionales y qué margen político tiene el Gobierno para avanzar con las reformas que promete? También hubo preguntas sobre cuándo estará el país nuevamente en condiciones de conseguir dólares en el mercado voluntario de deuda.

Caputo volvió a decir que no tiene previsto emitir bonos internacionales a las tasas actuales. Su argumento es que el precio que debería pagar la Argentina sigue siendo demasiado alto y que el Gobierno dispone de otras fuentes de financiamiento, entre ellas los organismos multilaterales.

La explicación contiene una de las contradicciones que atraviesan el programa. El Gobierno presenta el superávit fiscal como la principal garantía de solvencia y sostiene que produjo un cambio estructural en las cuentas públicas. Pero, casi tres años después de asumir, el Tesoro todavía no consigue financiarse normalmente en los mercados internacionales.

Por lo pronto, el riesgo país volvió a colocarse por encima de los 600 puntos. Está lejos de los niveles de crisis que tuvo la Argentina en otros momentos, pero también muy por encima del costo financiero que permitiría volver a colocar deuda de manera regular y sin pagar tasas difíciles de sostener.

Por otro lado, este viernes el Tesoro debió afrontar un vencimiento de casi 800 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional. Las reservas brutas cayeron unos 600 millones de dólares en una sola jornada y terminaron en 48.245 millones.

En toda la semana, el retroceso fue de 1553 millones de dólares. El Banco Central, además, prácticamente no consiguió sumar divisas en los últimos días.

Después de varios meses en los que el Gobierno utilizó la acumulación de reservas como una de las principales pruebas del éxito del programa, el mercado empezó a volver sobre una pregunta conocida: de dónde saldrán los dólares para afrontar los próximos vencimientos.

La inquietud financiera se combina con otra señal que llegó esta semana desde la economía real. El Indec informó que la actividad se desplomó 2,9 por ciento en julio respecto de junio, descontados los factores estacionales. Fue la caída mensual más fuerte desde los meses de la pandemia.

En comparación con julio del año pasado, la economía también retrocedió 1,4 por ciento. El número volvió a encender la discusión sobre la recuperación que el Gobierno viene prometiendo. El segundo trimestre ya había mostrado una caída del producto frente a los primeros tres meses del año y julio, el primer mes del tercer trimestre, profundizó esa tendencia.

La industria, el comercio y la construcción aparecen entre los sectores que explican buena parte del deterioro. Del otro lado se encuentran las actividades que el Gobierno suele exhibir como motores del nuevo modelo: petróleo, gas, minería y algunos segmentos del agro.

Fuente: Pagina 12

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *