«Desde que se audita el Banco Central nunca se registró una pérdida de esta magnitud», destacó Juan Manuel Olmos.El destino de los lingotes que Bausili y Caputo enviaron al exterior sigue sin aclararse.
La Auditoría General de la Nación (AGN) confirmó que el Banco Central perdió USD 1.023 millones en maniobras financieras realizadas con el oro de las reservas. El resultado quedó expuesto en la revisión de los estados contables de 2025 y abre un nuevo frente para Santiago Bausili y Luis Caputo.
Mientras el precio internacional del metal se disparaba, la conducción de la autoridad monetaria acumuló pérdidas millonarias, al utilizarlos como respaldo para maniobras con derivados financieros. «Desde que la Auditoría audita los estados contables del Banco Central nunca se registró una pérdida de esta magnitud», destacó el presidente de la AGN, Juan Manuel Olmos, al presentar públicamente el resultado de la auditoría.
Y todavía queda una pregunta sin respuesta: dónde están los lingotes que el Gobierno trasladó al exterior, en un oscuro operativo realizado en la madrugada.
Olmos informó que la auditoría concluyó con una opinión favorable sobre el procedimiento para hacer la operación con el oro, pero no así sobre su resultado. El organismo identificó un resultado negativo de 1,5 billones de pesos, equivalentes a USD 1.023 millones. Este tema ya causó un duro cruce entre Bausili y la oposición peronista que acusó al presidente del Banco Central de mentirle a los senadores, durante su última exposición en la cámara alta.
Olmos destacó además que se trata de oro adquirido durante las gestiones de Alfonso Prat Gay y Mercedes Marcó del Pont al frente del Banco Central, que gracias a la suba de la cotización del metal generaron una ganancia patrimonial superior a los 8 billones de pesos.
Pero la conducción de Bausili y Caputo decidió utilizar esas reservas como respaldo de operaciones de derivados liquidables en dólares, con fines de cobertura. El resultado fue una pérdida de 1,5 billones de pesos. Es decir, mientras el oro se valorizaba, las operaciones financieras montadas sobre ese activo generaron pérdidas al Central por más de mil millones de dólares. Menos mal que Caputo es el Messi de las finanzas.
La magnitud del quebranto introduce interrogantes sobre las decisiones de administración de las reservas, los riesgos asumidos y los mecanismos de control que debían supervisar esas operaciones.
Pero la auditoría contable no resolvió el otro gran interrogante. La AGN todavía no se expidió sobre el destino de los lingotes físicos que el Banco Central trasladó fuera del país. Como anticipó LPO al revelar las sospechas sobre la utilización del oro como garantía de operaciones financieras, la discusión excede el resultado de una inversión. También alcanza a la disponibilidad efectiva de una parte estratégica de las reservas internacionales.
Olmos aclaró que la AGN trabaja en una auditoría específica sobre la gestión de las reservas físicas de oro. Ese expediente deberá determinar por qué se decidió trasladar los lingotes al exterior, a qué destino fueron enviados, qué beneficio obtuvo el país y quiénes pudieron resultar beneficiados por esas decisiones. El informe ya fue remitido al Banco Central para que presente su descargo, luego que la entidad que preside Bausili demorara la entrega de la información y hasta intentara trabarla, aduciendo supuestas cláusulas secretas.
En el ámbito de los organismos de control advierten que el eventual daño al patrimonio público tiene varias dimensiones. La primera corresponde a las pérdidas registradas por las operaciones financieras. La segunda, al costo de oportunidad de haber trasladado físicamente el oro al exterior cuando numerosos bancos centrales reforzaban sus tenencias y algunos avanzaban en procesos de repatriación. También corresponde revisar los resultados de las operaciones realizadas durante 2024 y parte de 2026, aunque la auditoría difundida ahora permite cuantificar específicamente el quebranto de 2025.
La decisión de mover los lingotes también plantea un problema de soberanía financiera. El oro es uno de los activos de reserva que no depende de la solvencia de un emisor. Su utilización como respaldo de contratos financieros puede introducir riesgos de contraparte y condiciones de disponibilidad que no existen cuando permanece bajo custodia directa del Banco Central. Para determinar el alcance de esos riesgos resulta indispensable conocer los contratos firmados y las condiciones de las garantías.
En ese contexto, una fuente al tanto de las discusiones advirtió a LPO que los fondos que mantienen litigios contra la Argentina en Londres, por los cupones vinculados al PBI, siguen con especial atención las novedades sobre el oro. «Ahora están muy atentos los fondos que litigan en la Corte de Londres por los cupones PBI. Todos ellos patrocinados bajo un mismo bufete», señaló.
El oro, trascendió, se giró inicialmente al Banco de Inglaterra, no está claro si sigue allí. Un destino especialmente complejo luego d ela ofensiva del gobierno por Malvinas.
La auditoría también abre interrogantes sobre la actuación de las firmas externas que certificaron los estados contables del Banco Central. El punto a revisar es si los dictámenes profesionales reflejaron adecuadamente los riesgos y resultados de las operaciones con derivados, y si correspondía incorporar alguna salvedad o párrafo de énfasis.
En el sector contable advierten que el daño reputacional para esas firmas podría ser considerable si se comprobara que omitieron advertencias relevantes. Pero también señalan una cuestión más delicada: la eventual existencia de responsabilidades penales si se acreditara que los balances contienen información falsa u omisiones deliberadas.
El artículo 300, inciso 2, del Código Penal contempla penas de seis meses a dos años de prisión para quienes a sabiendas, publiquen, certifiquen o autoricen balances falsos o incompletos.
Un legislador de la oposición que sigue el caso, afirmó a LPO que la investigación no debería limitarse a Bausili. «Les cabe responsabilidad penal no solo a Bausili, también a los miembros del Directorio», afirmó y advirtió que es necesario reconstruir quiénes aprobaron las operaciones y qué advertencias formularon las áreas técnicas.
La reconstrucción de la trazabilidad del oro promete ser extensa. «Ahora empieza la arqueología contable», resumió un técnico de la AGN.
Por ahora, la auditoría dejó dos cuestiones bien diferenciadas. Una ya tiene número: USD 1.023 millones de pérdidas por operaciones vinculadas al oro, sólo durante 2025. La otra todavía espera una respuesta oficial completa: dónde fueron enviados los lingotes, bajo qué condiciones permanecen depositados y qué compromisos se asumieron sobre ellos.
Fuente: LPO







