Aunque Javier Milei sigue despotricando contra el Grupo Clarín, el histórico CEO avanza con la fusión Telecom- Telefónica, y ya se propone un “contendiente” para la desinversión que exige el Estado nacional. Se trata de un polémico candidato que pone a prueba la relación del gobierno con el holding.
Nada queda de ese Héctor Magnetto que el 2 de marzo de 1972 entró como adscripto a la dirección del diario Clarín, tras recibirse como contador en la Universidad Nacional de La Plata.
El porteño que vivió buena parte de su vida en Chivilcoy, que llegó a la empresa bajo la tutela del desarrollista Rogelio Frigerio, y que contaba, según relata el sociólogo Marín Sivak, con un Fiat 125, un departamento chico en La Plata y un traje nuevo de James Smart en el momento de reunirse con Ernestina Herrera de Noble, quizás ni tenga presente que hubo una vida antes de convertirse en Magnetto.
Esa figura que doblega a cada administración nacional, no importa la virulencia o la simpatía que le tenga quien ocasionalmente llega a la Casa Rosada. “Puesto menor”, es una frase icónica que se le atribuye al referente de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) que desde el 17 de junio de este año se anotó una nueva proeza en sus casi 55 años de trayectoria en Clarín. Una estrella más que se suma a otros pergaminos.
En la década de los ’70 se asoció con la dictadura militar para poner en marcha Papel Prensa, en los ’80 se expandió al negocio de la radio la televisión, en los ’90 se lanzó al negocio como cableoperador, el futbol codificado y la telefonía celular, en los primeros 2000 consiguió una ley de salvataje sin precedentes y le dieron la fusión con su principal competidor del cable.
Después de la salida de Cristina Fernández de la presidencia en 2015, con Mauricio Macri en el poder, se garantizó la modificación de aspectos centrales de la Ley de servicios de Comunicación Audiovisual, la fusión Cablevisión-Telecom, y la absorción de Nextel. Con Alberto Fernández, Magnetto se impuso y logró frenar, vía judicial mediante, el DNU que declaraba la telefonía móvil, Internet y la televisión paga como servicios básicos esenciales.
Pero con Javier Milei aún no llegaba la gran estocada. De hecho, el actual presidente mantiene su discurso furibundo en público contra el Grupo Clarín que sigue siendo el único tuit que tiene fijo, titulado “Clarín, la gran estafa argentina”.
Sin embargo, lo que se cocina por lo bajo es otro manjar a pedir de Magnetto. Hace dos meses, el octogenario CEO mostró quien manda y quedó a tiro de concretar un caso de megaconcentración infocomunicacional sin precedentes: la fusión de Telecom, que pertenece al Clarín, con Telefónica.
El especialista en los mercados comunicacionales e Industrias Culturales Martin Becerra había calificado como “suaves” las condiciones que informó el Tribunal de Defensa de la Competencia (TDC), en base a un informe del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM), para autorizar esta polémica operación que le permitiría al Grupo Clarín quedarse con casi el 60 % del mercado nacional de telefonía celular, conformando un duopolio con la compañía mexicana Claro.
Se exige que “Telecom deberá transferir a un adquirente independiente una base de 6.000.000 de clientes móviles activos: 4.000.000 en el Área Metropolitana de Buenos Aires y 2.000.000 en el resto del país”. Todo un vuelto para Clarín si se tiene en cuenta que el mercado con el que cuentan Telecom y Telefónica sumados concentra a 40 millones de clientes.
Otra de las “suaves” condiciones del Estado es que debe llevar adelante una desinversión de la cartera de abonados de Telefónica (Movistar) en 28 localidades de cinco distritos —Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Buenos Aires, Mendoza, Neuquén y Río Negro—, por un total de 211.400 abonados. Otro vuelto, si se tiene en cuenta que ambas compañías suman 5.700.000 clientes. Según el especialista Agustín Espada, solamente en la provincia de Buenos Aires Telecom y Telefónica concentran más del 50% del mercado de banda ancha en 74 localidades.

Pero lo que llama la atención en estos días es la sugestiva velocidad con la que se encaminan las negociaciones para que Telecom pueda conseguir un tercer operador con posibilidades reales de competir en un mercado de altísima facturación.
La novedad, difundida por el periodista Diego Genoud, es que sería la empresa Metrotel la que se presentaría para quedarse con el paquete accionario de Telecom y los servicios de telefonía móvil y banda ancha fija, tras el requerimiento de las autoridades nacionales y la fiscalización de la consultora Together Business Consulting, designada por el TDC.
Esta maniobra en favor de Metrotel, que tiene como dueños a los fondos Riverwood, Capital Partners y Blackstone Tactical Opportunities Advisors, abre las especulaciones sobre la preexistencia por parte de Clarín para llevar adelante el proceso de desinversión.
Aquí surge un nombre clave que une los puntos de Clarín con Metrotel. Se trata de Sebastián Bardengo. El CEO de Metrotel trabajó para el holding de Magnetto entre 2008 y 2023. Lo hizo primero en Clarín, luego pasó por Cablevisión y finalmente recaló en Telecom.

Según precisaron en Perfil, en enero de 2025, Metrotel obtuvo una línea de crédito de hasta US$ 110 millones, con apoyo de BID Invest e Itaú BBA, para ampliar fibra óptica y redes de conectividad. Pero esto no se concretó para comprar una operación celular, aunque se especula que servirá para la compulsa por el espacio que debe dejar Telecom.
Las dudas persisten. “Metrotel no tiene capacidad económica, técnica ni administrativa para asumir los 6 millones de clientes móviles de Telecom”, aseguró Martin Becerra.
Los interrogantes se multiplican a partir de la exigencia del TDC de que la firma que se quede con la desinversión no debe poseer “ningún tipo de relación societaria, contractual, crediticia o de otra naturaleza” con Telecom o con Telefónica para que no quede comprometida la autonomía del nuevo comprador.
Aquí se presenta otro claroscuro: de acuerdo al informe técnico de la operación, Metrotel ya es proveedor de Telefónica. La empresa ofrece banda ancha residencial con Metrotel como proveedor mayorista.
En las próximas semanas se mirará con detenimiento la resolución del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) que deberá emitir una dar su posición sobre cómo deben conformarse las líneas y los accesos a la red.
Por su parte, la Autoridad Nacional de la Competencia (ANC) tendrá la tarea de analizar al posible comprador en una audiencia en la que deberá comprobar si este nuevo jugador puede sostener el servicio, invertir y competir sin depender de Telecom.
Todos los cañones apuntan a una sola firma, y habrá que esperar para saber si Magnetto vuelve a torcerle el brazo a un gobierno nacional como, salvo durante el mandato de Cristina Fernández de Kirchner, viene cumpliendo religiosamente.
Fuente: Diagonales







