El kirchnerismo copó el Parque Lezama a un año de la condena y la proscripción de CFK. Intendentes, legisladores y dirigentes acompañaron al líder de La Cámpora en el escenario. Mensajes a la interna peronista y el nuevo clamor por una candidatura de la ex presidenta.
El kirchnerismo se congregó en la tarde del sábado en el Parque Lezama para reclamar por la libertad de CFK y pedir su candidatura a la presidencia en 2027. Exactamente un año atrás, el mismo escenario fue testigo de la primera vez en que la ex presidenta habló telefónicamente a la distancia en un acto tras su detención en San José 1111. Esta vez no hubo palabras de CFK, como se especulaba en la previa, pero sí un picante mensaje de Máximo Kirchner, que apuntó al corazón de la interna peronista y dejó sentada la posición kirchnerista de cara al 2027.
Cerca de las cuatro de la tarde Máximo comenzó su discurso luego de varios minutos en los que la militancia lo ovacionaba sin dejarlo arrancar. “Vamos a volver”, “Maxi te saludan los soldados de Perón”, y “soy soldado del pingüino” brotaban en cadena desde abajo del escenario cuando el líder de La Cámpora inició su mensaje recordando que CFK decía una año atrás que nada mejoría para el país aunque la metieran presa.
El diputado nacional se metió rápido en la interna peronista y apuntó contra los dirigentes «que sólo ven al peronismo como un vehículo de acceso al poder y no como un camino y una doctrina que defiende al pueblo y lo pone de pie. Máximo señaló a los que «quieren negar» a CFK, y le preguntó al peronismo «si piensan que vamos a juntar votos siendo empleados de las mineras y petroleras en el Congreso». El líder de La Cámpora le puso el nombre propio de un gobernador, el catamarqueño Raúl Jalil, a ese peronismo servil a los intereses del poder económico y el gobierno de Javier Milei.
También hubo mensaje para el gobernador bonaerense, Axel Kicillof. Sin nombrarlo directamente, Máximo criticó a quienes “esperaron a poner en duda la conducción hasta que estuvo presa”, y desató entre los asistentes al acto la canción que detonó la interna casi dos años atrás: “y si querés otra canción, vení te presto la mía”, agitó la militancia.
El dirigente camporista se diferenció de las críticas que dijo que recibe el kirchnerismo por supuestamente buscar dividir al peronismo. Recordó que CFK “pudiendo ser candidata a presidenta cedió” ese lugar en 2019 “para lograr la unidad del peronismo”. Y luego soltó lo que a esta altura es tal vez la mayor fractura entre el kirchnerismo y Kicillof, el aspecto personal de su relación con CFK: «los que hablan de hacer la unidad y ni siquiera son capaces de ir a verla a San José para decirle, compañera, ¿cómo está? ¿Necesita algo?», sentenció.
Sobre el escenario lo acompañaba un nutrido grupo de dirigentes que en su mayoría se encuentran del lado kirchnerista de la grieta interna del peronismo. Legisladores nacionales como Juan Grabois, Eduardo Wado de Pedro, Paula Penacca, Itai Hagman, Eduardo Valdés, Vanesa Siley; intendentes bonaerenses como Mariel Fernández, Federico Otermín, Nicolás Mantegazza, Federico Achával, Gastón Granados, Damián Selci; legisladores provinciales como Mayra Mendoza, Emmanuel González Santalla, Sergio Berni; dirigentes como Oscar Parrilli, Leonardo Grosso, Guillermo Moreno, Leopoldo Moreau; fueron algunos de los que le pusieron el cuerpo al reclamo por CFK este 20 de junio.
Máximo tuvo también un momento picante para con el ex presidente Alberto Fernández. Hablando sobre lo perjudicial para la Argentina del acuerdo con el FMI, el diputado nacional recordó que “había costado mucho recuperar el gobierno en 2019, pero para muchos todo vino de arriba, decidían como estadistas y no habían juntado un voto”, y en un momento de silencio llegó la sentencia popular desde abajo del escenario: “Alberto pelotudo”, se escuchó gritar a un manifestante. Máximo no pudo contener la risa, que le hizo frenar su discurso, y la mirada cómplice hacia la militancia desató una ola de cánticos y carcajadas.
Llegando al final de sus palabras, Máximo afirmó que “la proscripción a Cristina es la proscripción a millones de argentinos que confían en ella”, y no dejó dudas sobre cuál será la búsqueda del kirchnerismo hacia 2027: “esa mujer es la que muchos queremos votar, que esté de vuelta en la Casa Rosada. Queremos tener otra vez alguien que cuide a los argentinos y argentinas. Queremos tener una candidata y no candidatos por default”.
En la previa al acto, muchos militantes y ciudadanos que se acercaron al evento le expresaron a Diagonales su cariño por CFK y la esperanza que aún sigue generando en grandes sectores de la población. El pedido por su candidatura era unánime, pero no pocos de los testimonios en el parque resaltaban que el principal aspecto de la jornada era remarcar su inocencia y lo injusto de su condena. Y que si ella no llegara a ser la candidata del peronismo, debía ser nuevamente quien decida qué dirigente debía ocupar ese lugar.
El nombre de Kicillof surgía en los testimonios, pero siempre a condición de que la ex presidenta fuera quien lo designara para encabezar la propuesta electoral del peronismo. Para muchos asistentes, las peleas entre el kirchnerismo y el gobernador bonaerense aún siguen siendo algo que puede saldarse, y antes que un enojo con Kicillof por la falta de apoyo a CFK que el cristinismo duro le enrostra, la tónica general de los testimonios era bajarle la espuma a las discusiones con la esperanza de la unidad.
Luego de terminado el acto, distintos dirigentes también se expresaron ante Diagonales sobre la inocencia y una posible candidatura de CFK. Algunos lo hicieron con algo de cautela, reafirmando que el reclamo central es por su inocencia y su liberación y dejando la candidatura en un segundo plano. Otros, como Oscar Parrilli, le pusieron la firma a que la ex presidenta será candidata en 2027.
Pasadas las 17 el acto concluyó en el Parque Lezama y allí comenzó la procesión hasta San José 1111. Tras más de un año condenada y presa, con su inhabilitación para ejercer cargos públicos proscribiéndola de las elecciones, CFK sigue siendo un polo de atracción y referencia para buena parte del sistema político argentino. Y el kirchnerismo se muestra cada vez más decidido a llevar eso a una boleta presidencial el año que viene, aunque aún no quede claro cómo sería posible.
Fuente: Diagonales







