Kicillof puso primera como presidente del PJ bonaerense, ese lugar en el que sucedió a Máximo Kirchner luego de una fuerte disputa política en la que el kirchnerismo se quedó sin margen para imponer la nueva autoridad partidaria y en la que el gobernador terminó al frente de la expresión provincial del partido sin haber peleado por ello. Con los antecedentes sobre cómo se resolvió esa discusión, en la que La Cámpora tuvo que entregarle una posición estratégica al MDF, era de esperarse que el inicio del nuevo PJ de Kicillof tuviera marcas de la interna que aún agita al peronismo bonaerense. Y así fue.
Este viernes en La Plata tuvo lugar la primera reunión del Consejo del PJ bonaerense, cuyo hecho más relevante fue la asunción de Kicillof como máxima autoridad. Hasta allí se trasladaron autoridades de los PJ municipales y distintos funcionarios bonaerenses, y el encuentro concluyó con la publicación de un comunicado en el que se plasmaron las distintas visiones que hoy coexisten en el peronismo de la PBA.
La primera comunicación oficial del PJ presidido por Kicillof hizo un largo recorrido por la crisis nacional y provincial que el modelo económico de Milei impuso a la ciudadanía. En línea con el reclamo que la PBA llevó a la Corte Suprema, y que Kicillof llevó esta semana a una audiencia con el Gobierno nacional, se reafirmó el pedido de que la Nación devuelva los 22 billones de pesos que le retuvo a la provincia en estos dos años y meses de gestión. A su vez, también se resaltó la injusticia en la detención y proscripción de CFK y el pedido por su libertad, así como también la de Julio De Vido.

Kicillof tuvo palabras de unidad y expresó que la búsqueda común es que el próximo gobierno sea peronista. “Por más que no quiera encontrar permanentemente divisiones y por más que haya discusiones, no hay sector que no crea que es fundamental poner a funcionar el Partido Justicialista Provincial”, dijo el gobernador, en lo que puede leerse como un mensaje hacia la conducción anterior del PJ bonaerense a cargo de Máximo Kirchner.
Desde el kicillofismo hubo otras expresiones a la salida del encuentro, también en clave de interna. El ministro de Gobierno, Carlos Bianco, dijo que “pasó mucho tiempo desde que se hizo efectiva una campaña de afiliación masiva, así que me parece que algo que va a revitalizar muchísimo al peronismo, que lo va a rejuvenecer, me parece importante también que se rejuvenezca con nuevos militantes y nuevos afiliados, y en un momento que se habla mucho de la apatía de los jóvenes, que nosotros no le pongamos a disposición la herramienta a aquellos que sí quieren me parece un error estratégico”. Otra declaración que puede ser leída como un dardo a lo que el PJ bonaerense venía haciendo bajo la conducción de Máximo Kirchner.
Bianco también expresó de manera un tanto camuflada algo que por lo bajo se sospecha en el kicillofismo, que La Cámpora sólo venía afiliando a militantes propios al PJ. “Conozco casos de gente que presentó la ficha de afiliación seis veces y no está afiliada, ya es una falta de respeto, te da ganas de irte a otro lado, es como que te están expulsando”. En la mesa chica de Kicillof reafirmaron los dichos del ministro: “no sabemos las razones, pero conocemos gente que presentó la fecha de afiliación hasta seis veces y no aparece en los registros”. Para agilizar ese proceso, el PJ ahora comandado por Kicillof lanzará un app con la que pretende darle masividad a la campaña de afiliación.
Mientras el MDF resaltó esas líneas discursivas y políticas al término del encuentro, el kirchnerismo también dijo lo suyo. Mayra Mendoza asistió a la reunión en su carácter de autoridad del PJ de Quilmes, y a la salida dejó declaraciones en las que resaltó lo que la torpa de CFK enarbola como una bandera principal para la política del PJ: “hubo un contundente pedido por la libertad de Cristina, injustamente detenida, en un nuevo capítulo de proscripción al peronismo. Se ha comprometido este Consejo, sus consejos distritales y cada una de las ramas a trabajar por “Cristina Libre”. Se ha planteado como un objetivo político porque no es un lema o un concepto vacío, ni un planteo de fanáticos, ni nada por el estilo. Tiene que ver con que podamos recuperar un concepto de país serio, normal, y un programa de gobierno que nos permita salir del desastre que está generando Milei”, sentenció.

Las palabras de la diputada provincial e intendenta en uso de licencia marcan el pulso de una discusión que el kirchnerismo llevará permanentemente al PJ, en concreto, qué lugar debe tener el reclamo por la libertad d e CFK en la línea política partidaria. Mientras el MDF busca centrar su agenda y su discurso en las consecuencias del modelo económico de Milei, para el kirchnerismo es indisociable esa cuestión de la proscripción y la condena de CFK. Es una tensión irresuelta y que aflorará cada vez que el PJ bonaerense intente algún movimiento.
Mayra fue la representante más importante del cristinismo en la reunión del viernes en La Plata. En paralelo a su asistencia, hubo otros referentes centrales de La Cámpora y el PJ provincial que estuvieron ausentes. El principal, Máximo Kirchner, ex presidente partidario y actual titular del Congreso del PJ.
Máximo tuvo una agenda cargada el mismo día en la provincia de Santa Fe, que La Cámpora comunicó dando cuenta de que el diputado nacional estaba completamente en otra en relación al encuentro del PJ. “Es congresal, no tenía porqué estar. Además no fue invitado y estaba en Santa Fe”, explicaron desde el entorno del líder camporista. “Máximo no soporta no ser la centralidad”, retrucó un dirigente de máximo rango en el MDF.

Lo cierto es que efectivamente el diputado nacional no fue convocado al encuentro, al que en términos institucionales sólo debían asistir las autoridades del justicialismo de cada distrito. Kirchner es titular del Congreso del PJ, por lo que no forma parte del Consejo que se reunió ayer en La Plata. Tampoco lo es, por citar otro ejemplo de un ausente de peso, el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini, quien encabezó la Junta Electoral partidaria y ayer también tuvo una agenda en el interior de la PBA, bien lejos del encuentro en el que Kicillof asumió la presidencia. Al distrito de la Primera Sección electoral tampoco llegó ninguna invitación y el intendente, que viene de reunirse con figuras como Emilio Monzó, Miguel Ángel Pichetto o Dante Gebel, ayer visitó a su par de Dolores, Juan Pablo García. “Aunque no tuviese que ir no hubiera estado mal recibir un mensaje, como autoridad partidaria o como intendente, es un gesto”, reflexionaron en el municipio.
Desde La Plata se escudan en la cuestión institucional para explicar la convocatoria: “era una reunión de Consejo, se convocó sólo a los que tenían que participar, nada más. No era un acto, no era asunción, no era nada más que una reunión de Consejo”. Cerca de Kicillof no dejaron pasar la oportunidad para retrucar las posiciones del cristinitsmo: “el partido tiene las puertas abiertas para que vengan cuando quieran”.
Así arrancó la presidencia de Kicillof en el PJ bonaerense. Con el marco de unidad posible en un peronismo atravesado por una interna que no promete resoluciones en el corto plazo. Con tironeos entre dirigentes por la centralidad en la agenda mediática. Con líneas políticas con distintos niveles de prioridad entre las diferentes tribus. Con la tensión irresuelta por el lugar del reclamo por la libertad de CFK y la necesidad de amplificar la llegada del partido a la sociedad. Con Milei como enemigo común pero con la disputa por el liderazgo de esa oposición aún en desarrollo. Nueva etapa para el peronismo de la PBA, marcada por los problemas de siempre.
Fuente: Diagonales







