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Mensaje de los familiares de los ocho identificados en La Perla

Entre lágrimas y emoción, agradecieron el trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense, la justicia federal y los organismos de derechos humanos por la inclaudicable búsqueda los restos óseos y su identificación. “Sigue el compromiso para transmitir la historia a las nuevas generaciones”, afirmaron.

Néstor Albino Acosta, Pascual Delfín Ludueña, Claudio Norberto Nardini, Cecilia Alicia Pessina de Ávila, Mónica Protti de Guillén, Mercedes del Valle Ramírez, María Luisa Salto y Juan Carlos Soulier. Éstos son los nombres y apellidos de ocho personas secuestradas, torturadas y asesinadas durante la última dictadura cívico militar. Estaban desaparecidas desde 1976 y sus sus restos óseos fueron enontrados en el predio donde funcionó el Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio “La Perla”, en Córdoba, e identificados por el Equipo de Argentino de Antropología Forense.

La historia de los ocho identificados en La Perla

La Justicia de Córdoba dio a conocer sus identidades durante una conferencia de prensa brindada este viernes en los Tribunales Federales de esa provincia. Estas identificaciones fueron posibles por los análisis antropológicos de los restos óseos hallados durante 2025 en el sector denominado Loma del Torito a partir del trabajo realizado por el EAAF y el Instituto de Medicina Forense del Poder Judicial de Córdoba.

Alejandro Jesús Jerez Boderau, que había sido identificado en agosto último, también fue mencionado en el marco de la misma conferencia. Ya son 38 las personas desaparecidas halladas en ese emblemático campo de concentración de Córdoba e identificadas por el EAAF.

De la conferencia de prensa participaron familiares de las personas identificadas, el juez federal Hugo Vaca Narvaja, la investigadora del EAAF Silvana Turner, la genetista del EAAF Laura Catelli, la responsable del Servicio de Antropología de la justicia de Córdoba Anahí Ginarte y el geólogo consultor del EAAF Guillermo Sagripanti.

El predio de La Perla funcionó entre 1976 y 1978 como uno de los centros clandestinos de detención más grandes del país. Se calcula que por sus instalaciones pasaron entre 2.200 y 2.500 víctimas del terrorismo de Estado, muchas de las cuales continúan desaparecidas.

Las nuevas identificaciones representan una continuidad en las investigaciones sobre crímenes de lesa humanidad desarrolladas durante 2026 en el territorio cordobés.

Tras meses de incertidumbre, las familias recuperaron los restos de sus seres queridos secuestrados hace cinco décadas en ese lugar.

Los testimonios de los familiares

Una familiar de María Luisa Salto contó que la joven estudiante de Medicina tenía “sueños, ideales y, como todos sus compañeros, el anhelo de una sociedad mejor”.

“No murió, fue asesinada por un Estado de terror, una dictadura cívico militar que hizo lo imposible para borrar todas las huellas”, aseveró. Y añadió que después de 50 años de búsqueda, para su familia y seres queridos es “una alegría poder recuperar un poquito de ella”. También contó que sus restos serán sepultados en Cipoletti, donde están las tumbas de sus padres y un hermano fallecido. “Pero también somos conscientes de que ésto no termina, que hay que seguir la lucha por la memoria, verdad y justicia”, sostuvo.

“Nuestra solidaridad es con todos los familiares. Vamos a reivindicar la lucha y la intención de todos los compañeros, la búsqueda de una sociedad mejor”.

Lugo tomó la palabra la hermana de Cecilia Ávila, quien detalló que su familia se vio atravesada por varias tragedias durante la dictadura. Cuando su hermana fue secuestrada el 14 de agosto de 1976 en presencia de su hijita, su padre intentó salir a buscarla por sus medios pero terminó siendo secuestrado en un centro de detención, donde lo torturaron. Si bien el hombre fue liberado, de Cecilia no se supo más nada. Hasta ahora.

“Esta tremenda noticia me sorprendió absolutamente, me conmovió el hallazgo”, contó sobre el resto de una mano de su hermana. “El huesito me cuenta que apareció la prueba. Eso que yo, por años traté de demostrar sobre su desaparición, estaba. Tenemos la constancia de que fue secuestrada y asesinada”, postuló.

En este marco, la mujer dijo que con esta identificación la herida abierta por la desaparición de Cecilia “cicatriza en cierto aspecto”, aunque ”no significa olvido, sino compromiso para seguir trasladando al historia a las nuevas generaciones”.

Sebastián Soulier, hijo de Juan Carlos Soulier, apodado el ‘Negro’, no pudo contener las lágrimas. “Es un montón, estoy muy contento, alegre y emocionado. Las lágrimas se me caen solas de la alegría”, expresó.

Los Tribunales Federales de Córdoba a sala llena. Cientos de personas escucharon los testimonios de los familiares de las víctimas de la dictadura cuyos restos aparecieron en el ex centro de detención y tortura cordobés. Gentileza –

Su padre, su madre y su tío fueron secuestrados cuando él era un niño, el 15 y el 16 de agosto de 1976. El paradero de su mamá y su tío siguen siendo un misterio, pero su papá “volvió de ese lugar oscuro” y siente que ahora puede “abrazarlo”.

“Soy el hijo de Juan Carlos Soulier, pero me puse el pañuelo blanco porque no vengo solo acá. Hace 50 años que muchas familias buscamos a los desaparecidos. Esto es un logro colectivo”, consignó. Asimismo, expresó que recuperar los restos de su papá significó para él haberse encontrado a sí mismo. “Nací buscando, es mi búsqueda. Es mucho tiempo, 50 años”, lamentó.

Tras agradecer a los organismos de derechos humanos, equipos científicos y funcionarios judiciales que acompañaron, contuvieron y lucharon en su búsqueda, concluyó: “Me hubiese encantado que mis abuelos, mi tía, que se hubiesen encontrado con él. Pero las cosas llegan cuando llegan, uno aprende eso”.

Por su parte, la hermana de Néstor Albino Acosta aseguró que la noticia del hallazgo de los restos tuvo un enorme “impacto” en su familia. “Hoy luego de 50 años de lucha podemos decir que Néstor está aquí, presente, con nosotros. Dejó de estar ausente o de tener la condición de desaparecido, y eso es muy valioso”, afirmó.

“Esto que está pasando es muy importante. Realmente me cuesta mucho hilar las palabras porque es muy emotivo estar acá. Toda la lucha dio sus frutos para la verdad salga a la luz, gracias a las familias que nunca dejaron de exigir justicia, los organismos de DDHH, a todo el trabajo que llevan adelante los integrantes del EAAF y juzgados, todos los que trabajan para que esto salga a la luz”, señaló.

Y agregó: “Néstor estará presente en nuestra memoria siempre, y seguiremos luchando por todos los desaparecidos porque nos faltan a todos”.

Rosa Ludueña, sobrina de Pascual Delfín Ludueña, apodado “Tolo”, también se emocionó al recordar la tragedia que atravesó su familia y la sociedad durante el terrorismo de Estado. “De él encontraron un hueso del pie. El pie deja huellas. Él dejó una huella muy importante en nuestra familia y esperamos que en todos aquellos que todavía no comprenden la magnitud de lo que sucedió”, sostuvo.

“Creo que éste es el tiempo en el que la verdad no está amarrada, está libre. Y ésta verdad. Aunque sea dolorosa, nos acerca a la justicia y a la paz, a honrar la vida”, indicó.

En este sentido, Rosa agradeció “a todo el quipo de personas que trabajan para y por la verdad, la justicia y la paz”, a quienes “acompañan a los familiares y amigos”, y pidió mantener “viva la memoria”.

“Demos testimonio para despertar consciencias adormecidas y así poder decir Nunca más”, cerró.

Una de las hermanas de Mónica Protti de Guillén dijo que en estos 50 años su familia intentó, además de buscarla, mantener viva su memoria. “Esa vida anterior a su injusto asesinato es importante. Esa muerte injusta que queda ahora demostrada con el reconocimiento de su ADN en un pedacito de ella. Personalmente, antes de este hallazgo era reticente a que me entregaran un huesito, pero cuando se dio el hecho se me hizo presente el verso de una canción que dice ‘desordené átomos tuyos para hacerte aparecer’. Eso me reconcilió con el hallazgo. Tenemos palabras de reconocimiento por el inmenso trabajo de todas las personas”

Luego se leyó la carta que escribió la hija de Alejandro Ernesto Jesús Jerez Bodereau, María Alejandra,en representación de su familia. “Toda esta gran labor dio luz a nuestra identidad, tanto a la historia de mi padre Alejandro como a la de una invaluable generación de nuestra tan amada Republica Argentina, de la cual estamos profundamente agradecidos. La verdad, memoria y justicia son pilares fundantes para nuestras vidas y están basados en un inmenso amor que es nuestra fortaleza”, indicó.

“La felicidad de poder darle un cierre a esta dolorosa búsqueday que la incertidumbre de saber cuál fue su destino halla tenido una respuesta final nos genera un sentimiento indescriptible que nos colma de una profunda paz y felicidad a nuestra familia”, continuó.

En este sentido, la mujer remarcó que mantienen “la esperanza de seguir hallando y reconstruyendo la historia”, por lo que consideró “fundamental tomar conciencia de lo necesario e imprescindible que es seguir donando sangre y acercando datos para que muchas otras familias también puedan alcanzar la verdad y reencontrarse con la memoria de sus seres queridos”.

“Como sociedad tenemos la posibilidad de seguir trabajando por el país que muchos soñaron y hoy tenemos el deber de seguir construyendo”, cerró.

Fuente: Pagina 12

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