Su oficina se transformó en un consultorio donde los empresarios van a llorar el desastre. En las charlas, admite que el programa económico no funciona y propone otras alternativas conservadoras. La UIA sincera el daño del modelo en la meca liberal y el dueño de Techint vuelve al ruedo del lobby político personal.
Se ha transformado en una especie de historia en desarrollo el movimiento de opositores y Círculo Rojo para buscar alternativas políticas a la Libertad Avanza, en medio de la crisis económica y el escándalo del caso Adorni. Hay en ese frente novedades, que pasan por gestiones de oficialistas y empresarios de gran porte, que ya piensan una Argentina sin Javier Milei. Hay quienes buscan una cabeza y un modelo diferentes; y están los que anhelan un modelo parecido, pero menos escandaloso. En esa línea, este diario contó los jugueteos de Patricia Bullrich, que se reunió dos veces con Mauricio Macri en sus oficinas de Vicente López y que esta semana empezó a verse con empresarios para mirar el futuro. Pero hay otra oficialista muy inquieta por estas horas. La referencia es para la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, que empezó a usar sus oficinas del Senado como una especie de consultorio de empresarios que le van a llorar los daños del modelo Milei.
Ella los atiende con gusto y con ritmo intenso, y les aclara que hay que sostener el modelo conservador, pero con cambios. Según supo Página I12, la vice tiene al menos cuatro reuniones diarias con empresarios de todo tipo y color. Ya pasaron por su despacho hombres y mujeres de negocios de la Cámara de la Construcción, la Coordinadora de Productores de Alimentos (Copal), dirigentes de la Unión Industrial (UIA), de la Cámara del Acero, de los autos, la industria forestal y hasta empresarios pesqueros.
Villarruel deja en claro, en cada charla, que ella se diferencia de las posiciones del Ejecutivo de Milei y hasta les pide algo que para los empresarios es una rareza en esta era: “quiero ir a ver tu fábrica, tu empresa”, les sugiere. En ese contexto, también se vio la vice con gente de la minera Río Tinto. Este último caso es paradójico: la firma fue una de las más beneficiadas por el RIGI de Milei y, sin embargo, se juntó a charlar de economía con un personaje enfrentado con el Presidente y disputando el poder interno. El operador de Río Tinto, una multinacional de capitales británicos, es Shunko Rojas, el ex funcionario de Mauricio Macri y hasta hace unos meses asesor de la Unidad de Desregulación de la Economía que comanda Federico Sturzenegger. Como bien apunta la descripción de Macri de que este es un gobierno “fácilmente infiltrable”, en los registros de visitas a la Casa Rosada y hasta en fotos de reuniones aparecen Rojas, Río Tinto, Sturzenegger y el propio Gobierno, juntos.
Villarruel, que lejos está de plantear un programa diferente al de Milei pero parece estar con ganas de hacer todo lo que al Presidente le incomode, les dijo a los empresarios que la vieron que “yo tengo claro que las políticas económicas actuales tienen resultados indeseados”.
Rocca, la UIA y los “curitas”
Paolo Rocca fue noticia esta semana por haberse corrido de la conducción de Tenaris. Eso se leyó políticamente como una especie de gesto para evitar que Techint siga perdiendo licitaciones porque su dueño está enfrentado con Milei. Algo de eso hay, pero sobre todo ocurre que Paolo quiere volver a viejas andanzas: ponerle el cuerpo de manera personal al lobby político. Entiende que el Gobierno de Milei se consumió el capital político y que tiene que haber una salida de derecha aceptable.
Lo habló hace unas semanas con Macri y, en las últimas horas, con el gobernador de Santa Fe, el radical Maximiliano Pullaro. En silencio, Paolo empezará a visitar jefes políticos del Interior. El armado de la alternativa parece ir en serio. No son pocos los ceos como él que, además, empezaron a charlar seguido con un actor habitual en el establishment, pero con poca difusión: “los curitas, hay que hablar con los curitas”, se sinceró un industrial grande ante este diario. Las reuniones de ceos con miembros de la Iglesia son la manera en la que el poder económico logra percibir qué pasa en los barrios. Y lo que pasa es desesperante. Sorprendieron en las últimas horas a los privados dos encuestas, una de Casa Tres, vinculada, al PRO, y otra de Poliarquía, que detectan niveles de postergación, ingresos derrumbados y mal humor económico en los conurbanos, pero sobre todo en el Bonaerense.
Mientras eso ocurre, el dueño de Techint suelta a sus alfiles. En un hecho inédito para la retórica que viene manteniendo en público, Martín Rappallini, el titular de la UIA, visitó Córdoba, el pago chico del gobierno libertario, y sorprendió con críticas. La más fuertes, expresadas ante periodistas, que “estamos haciendo propuestas para que se reactive la economía y se vuelva a los estándares de 2022”. Admitió así que los números de hoy son bastantes peores que la peor parte del gobierno de Alberto Fernández. En la Docta, “Rappa” se juntó con legisladores libertarios, pero también se vio con el gobernador Martín Llaryora, otro PJ permitido por Rocca.
Los industriales van a tener problemas serios con el Gobierno de Milei en un lapso muy breve. Le critican la incompetencia técnica en las áreas de reactivación económica, pero lo más grave está ocurriendo en Energía.
“Cómprense ustedes el gas”
El primer frío del año, que escasamente llegó a temperaturas de una cifra, generó hace unas semanas el primer corte de gas a contratos interrumpibles de industrias para que no falte en los hogares. Fue porque el gobierno de Milei no compró a tiempo los barcos de GNL para abastecer el pico de la demanda. Cuando se esperaba que esa lección sirviera para no repetir el error, el Ejecutivo se salió del molde: “Cómprense ustedes el gas”, le dijo a un ceo un alto funcionario de la secretaria de Energía que conduce la ex PRO María Tettamanti. Lo que hay es una movida de ajuste que se sostiene por orden del ministro de Economía, Luis Caputo, y que ejecuta el secretario de Hacienda, Carlos Guberman.
En una reunión con sectores que hubo hace unas horas, el Gobierno cambió la forma de proveer el gas a la producción. Hasta ahora, Enarsa, como Estado, compraba el 100 por 100 de los barcos de GNL y distribuía el gas desde el barco en los puertos. “El Estado desaparece de este tema”, expresó un dirigente mientras detallaba que, desde ahora, “les trasladamos el riesgo a las empresas”.
El riesgo refiere a que entre el 11 y el 13 de mayo Enarsa les informó a las empresas que tienen que participar de la primera licitación para que, por su lado, consigan gas importado en el exterior. El Gobierno les informó que “si hace mucho frio, prepárense para transformarse en un operador mayorista de gas”.
Las empresas no sólo ven allí incapacidad de gestión básica del Estado y un ajuste serio, sino que entran en una situación que no saben manejar: ¿cómo hacen para comprar el gas si no tienen el expertisse? ¿Cómo saben cuándo será el pico de frio y si esto efectivamente ocurrirá? ¿Si hoy compran el fluido a ciegas a un precio caro por la guerra en Medio Oriente, qué hacen con el gas si no hay picos y no lo usan?. Todas preguntas que se hace un establishment que empieza a internalizar debilidades políticas y hasta una crisis de solución de problemas básicos en lo que otrora era un partido que intentaba moverse con solidez.
Fuente: Pagina 12







