El Presidente volvió a confirmar que buscará un segundo mandato en 2027 y defendió su gestión pese al deterioro del poder adquisitivo y las crecientes dificultades que atraviesan los hogares. En sectores del círculo rojo comienzan a instalarse interrogantes sobre un eventual Plan B electoral.
Javier Milei volvió a ponerle nombre y fecha a su principal objetivo político: la reelección en 2027. Lo hizo mientras el Gobierno enfrenta crecientes cuestionamientos por el impacto social de su programa económico y, puertas adentro del poder económico, comienzan a aparecer interrogantes sobre qué sucedería si el oficialismo no consigue los resultados electorales que espera.
En una entrevista con Radio Mitre, luego de participar del acto por el 142° aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, el Presidente fue consultado directamente sobre sus planes electorales: “Voy a ir por la reelección, si estoy haciendo el mejor gobierno de la historia”.
Milei no planteó dudas ni condicionamientos. Por el contrario, volvió a presentar su eventual candidatura como la consecuencia natural de lo que considera el éxito de su gestión. “Si los argentinos quieren seguir con el camino de la prosperidad, progreso y bienestar, me van a elegir a mí. Si quieren el otro modelo, el de la decadencia, serán los argentinos los que decidan si progresan o se hunden”, sostuvo.
Y resumió su interpretación del escenario electoral con una fórmula que viene repitiendo desde hace meses: “Es futuro versus pasado. Es progreso versus decadencia”. El problema para el Gobierno es que esa lectura convive con una realidad económica y social mucho más compleja.
El Presidente volvió a reivindicar las medidas aplicadas desde diciembre de 2023 y aseguró que los indicadores económicos respaldan su diagnóstico. En ese sentido, afirmó que “la economía hace 27 meses seguidos que crece” y atribuyó esa evolución al programa implementado por su administración.
Milei también comparó la situación actual con la que encontró al asumir y volvió a utilizar el argumento de la herencia como uno de los principales pilares de su defensa. “No vivimos en Suiza”, afirmó, antes de asegurar que la Argentina estaba al borde de una hiperinflación y encaminada hacia un escenario similar al de Venezuela o Cuba.
“No estoy diciendo que estamos bien, lo que estoy diciendo es que estamos mucho mejor que donde empezamos. La foto no es buena pero la película sí, porque en lo que arrancamos era el infierno”, sostuvo.
Sin embargo, esa “foto” que el propio Presidente admite que no es buena es precisamente la que alimenta las dudas dentro y fuera del oficialismo. La pérdida de poder adquisitivo, el endeudamiento de los hogares y las dificultades para afrontar los gastos cotidianos forman parte de un escenario que tensiona el relato de una recuperación económica que, para Milei, resulta evidente.
La ratificación de la candidatura presidencial aparece además en un momento en el que los sectores económicos que acompañaron el programa libertario comienzan a mirar con mayor atención el escenario político de 2027.
La posibilidad de que el oficialismo enfrente dificultades electorales abrió una pregunta que hasta hace poco parecía lejana: ¿existe un Plan B para garantizar la continuidad del modelo económico si Milei pierde capacidad electoral? ¿Quién frenaría el regreso del peronismo?
En ese contexto, la respuesta del Presidente busca cerrar cualquier especulación. Milei no parece dispuesto a correrse del centro de la escena ni a admitir públicamente la posibilidad de una alternativa a su candidatura.
Incluso aseguró que llega a una eventual campaña con una diferencia respecto de 2023, ya no tendría que apoyarse solamente en promesas. “Ahora soy una montaña de hechos y promesas cumplidas. Ahora es más fácil”, afirmó.
Fuente: Diagonales







