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Norte de Salta: Tensión entre criollos y wichís

La indefinición de la urbanización del pueblo de Alto La Sierra y la falta de gestión en el territorio, se mezclan con la problemática de adicciones. El combo terminó en enfrentamientos.

Pobladores criollos y miembros del Pueblo Wichí se enfrentaron el lunes último en la localidad de Alto La Sierra, pueblito ubicado en el extremo noreste de la provincia, a más de 580 kilómetros de la ciudad de Salta. 

Los hechos, que se originaron por un robo que habría perpetrado un niño indígena de 13 años de edad en perjuicio de un hombre criollo que vive en el pueblo, se enmarcan en una realidad mucho más compleja atravesada por la falta de delimitación de un territorio de ocupación ancestral indígena ubicado en las cercanías de la triple frontera.

El domingo último, el adolescente habría ingresado a robar combustible a la casa de un habitante criollo. Como muchos otros chicos y chicas menores de edad, el grupo está atravesado por las adicciones. Referentes comunitarios vienen dando cuenta de manera reiterada sobre esta problemática, con niños, niñas, adolescentes y jóvenes que inhalan nafta, consumen marihuana y bebidas preparadas con alcohol etílico.

Según contó Justiniano Pérez, uno de los voceros de la comunidad indígena de Alto La Sierra, el chico fue golpeado por el hombre criollo, que le ató las manos y lo llevó hasta el destacamento policial. De la dependencia policial el niño fue enviado al Hospital pero se desconoce cuál fue el diagnóstico. 

En este marco, referentes indígenas fueron el lunes último a reclamar a la Comisaría. En ese momento llegó el criollo que llevó al adolescente. Este hombre es señalado como quien vende combustible fraccionado, por medio litro o un litro, a chicos y chicas que consumen la nafta inhalándola. Con ese antecendente, al encontrarse en la dependencia policial empezó una confrontación entre mujeres originarias y criollas.

Tras eso, pobladores criollos viralizaron videos de los hechos acontecidos y denunciaron la falta de seguridad y aseguraron que sufren una discriminación al no poder acceder a la administración de Justicia. En este contexto surgió, además, la problemática por la falta de delimitación de estas tierras, que deben repartirse entre la población indígena, ocupante ancestral de este territorio, y los habitantes criollos. 

Con el cierre del Centro de Acceso a la Justicia (CAJ) y con solo dos policías por turno en el destacamento, Alto La Sierra se torna desguarnecida. A esto se suma la inaccesibilidad de los caminos en temporada de lluvias. Esta dificultad provoca otras vulneraciones de derechos. Le pasó al chico de 13 años de esta historia: estaba citado a una audiencia en la ciudad de Tartagal, a más de 220 kilómetros, y no logró llegar porque los colectivos no entran a la comunidad por el mal estado de los caminos.

Ayer, el Ministerio de Seguridad de Salta afirmó que frente a los hechos acontecidos “se reforzará el servicio de seguridad ciudadana en Alto La Sierra, con mayor presencia policial y la incorporación de una moto al parque automotor de la jurisdicción a fin de potenciar el desplazamiento policial en zonas de difícil acceso”. Añadió que además se intensificarán “los patrullajes y controles integrales en especial en locales de expendio de bebidas alcohólicas”.

Fuente: Pagina 12

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