Gabriel Varde pide en el subte mientras atraviesa una dura quimioterapia. Vive de remedios prestados y en la obra social no le responden: “Me tuve que amotinar para conseguir el tratamiento. Estoy con mucha angustia”.
Gabriel Varde pide ayuda todos los días en el subte. Es jubilado y, como otros cientos de miles en la Argentina, se atiende en PAMI. Sin embargo, hace meses que no recibe los medicamentos de la quimioterapia para vencer al cáncer. En Diagonales Stream, el hombre contó la batalla que dio para conseguir el tratamiento, que incluyó un amotinamiento en una sede estatal, y reveló que la obra social ni siquiera responde sus llamados: “Estoy con mucha bronca y mucha angustia”.
“Estoy en quimioterapia y PAMI no está entregando los medicamentos. Te dicen que el laboratorio no los tiene y es mentira porque yo averigüé, lo que pasa es que PAMI le debe muchísima plata a los laboratorios PAMI y no se la paga, entonces los laboratorios no entregan los medicamentos. Ahora llamás a los teléfonos de PAMI y contestan que no corresponde a un abonado en servicio”, relató Gabriel en diálogo con Diagonales Stream este miércoles.
Según contó, dentro de unos 10 días le espera otra instancia de quimioterapia, pero lleva meses sin recibir los medicamentos de parte del Programa de Atención Médica Integral (PAMI). En su lugar, “las últimas dos veces los prestó el Hospital Durand”, que se ha solidarizado con el jubilado para cubrir sus necesidades mientras la obra social del Estado brilla por su ausencia.
En su momento, conseguir la aprobación del tratamiento fue una batalla en sí misma: “La primera vez que tuve que hacer quimioterapia fui un día a las 11 a las oficinas de PAMI con una tijera. Les dije: ‘si ustedes me quieren matar, yo me voy a morir pero me voy a suicidar acá’. Me amotiné, me agarré una silla y les dije que no me iba a ir. Decían que me faltaban cosas en el requisitorio pero no me faltaba nada. Estuve hasta las 17; cuando vieron que no me podían sacar de ninguna manera, dijeron que estaba todo y me autorizaron”.
Mientras narraba su historia, en paralelo el jefe de Gabinete Manuel Adorni exponía en Diputados tras las fuertes acusaciones de corrupción en su contra. El propio Gabriel se refirió a ello cuando, esa misma mañana, rompió en llanto mientras pedía ayuda en el subte: “Hoy pregunté si me podría bajar en Congreso para que Adorni me tirara unos mangos. Estoy con mucha bronca y mucha angustia”.
Fuente: Diagonales







