Desde la Casa Rosada inclinaron la cancha en favor del ala negociadora que encabezan Adorni, Santilli y Santiago Caputo, y apartaron al ministro de Desregulaciones. El capítulo tributario y el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), en el centro de la disputa.
Mientras Javier Milei se entretenía con los tuiteros karinistas y recibía a una presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso que no quiso quedar pegada con la foto emblemática de la motosierra libertaria, sus piezas clave en el Gabinete comienzan a afinar el lápiz a la espera de lo que será la rosca por la Reforma Laboral.
La mismísima espada de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado, Patricia Bullrich, no pudo disimular las diferencias con los socios del oficialismo que podría hacer peligrar el futuro de la iniciativa, que en un principio la exministra de Seguridad quería que se aprobara en la Cámara alta antes de fin de año.
Durante el conversatorio en Mar del Plata en el que Bullrich fue acompañada por los exintendentes de General Pueyrredón, Guillermo Montenegro, y el de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, admitió que habrá modificaciones al dictamen que se aprobó en diciembre.
«Vamos a aceptar cambios. Los proyectos salen cuando tenés apoyo suficiente. Tenemos 21 senadores. Con eso no sacamos una ley. Vamos a aceptar cambios, con una condición. Que sea una ley para cambiar. Si es una ley para mantener el status quo, preferimos no tener ley», planteó la referente ahora libertaria a El Observador.
El Gobierno se fijó el objetivo de que el martes 10 de febrero se logre la aprobación de la polémica normativa que, por ejemplo, prevé una reducción del cálculo indemnizatorio, excluyendo del conteo final el aguinaldo, las vacaciones y los premios, o la posibilidad de ampliar la jornada laboral diaria de 8 a 12 horas.
Para eso bajaron las altas pretensiones del autor original del proyecto, el Ministro de Desregulación y Transformación del Estado Federico Sturzenegger.
El extitular del Banco Central durante el macrismo había sido furibundo con uno de los pasajes más polémicos de la iniciativa, como el del principio de retroactividad de la nueva ley, que avanzaría contra los derechos adquiridos de los trabajadores actuales. Desde el Gobierno habían tenido que aclarar que esto solo afectaría a contratos futuros, marcando la distancia con el ala reformista más dura del elenco “libertario”.

Serán el jefe de Gabinete Manuel Adorni, el ministro de Interior Diego Santilli y, tras las sombras, el asesor Santiago Caputo, los que buscarán los consensos para que tanto Bullrich como el titular de la Cámara de Diputados Martín Menem tengan los votos necesarios para darle a Milei una nueva victoria política.
El viaje de “El Colo” hacia tierras chubutenses, en medio del drama de la comunidad local por los incendios desatados sobre la zona de Puerto Patriada, tuvo como tema principal de conversación el apoyo del gobernador Ignacio “Nacho” Torres al proyecto oficialista. El joven mandatario influye directamente sobre dos legisladores provinciales: Edith Terenzi (Despierta Chubut) y Andrea Cristina (PRO).
Santilli se muestra como la cara visible de la nueva actitud “dialoguista” con la que el Gobierno buscará arrinconar a la CGT para facilitar nuevos pisos de negociación con la central obrera.
El exPRO tiene en su agenda recorridas esta próxima semana con otros gobernadores que oscilan entre los más afables como el chaqueño Leandro Zdero y el mendocino Alfredo Cornejo, hasta algunos más indigeribles para la primera plana del Poder Ejecutivo como el pampeano Sergio Ziliotto.
En el propio oficialismo se encargan de dejar en claro que otro de los puntos más urticantes del ambicioso proyecto de Sturzenegger es el capítulo referido a los temas tributarios y el Fondo de Asistencia Laboral (FAL). Por esta iniciativa se aspira a que los empleadores aporten de manera obligatoria, todos los meses, el 3 % de la remuneración bruta de sus trabajadores.
Además de la retroactividad y el FAL, hay malestar en las cúpulas obreras por la derogación del derecho de retención, que implicaría la imposibilidad de que los sindicatos puedan descontar directamente la cuota sindical del salario.
Desde los sectores que mejor sintonía tienen con el Gobierno y a los que no les cayó bien el anuncio de la CGT del paro el 10 de febrero solo esperan que “El Coloso” se mantenga en silencio.
Mientras tanto, Santiago Caputo buscará sacar rédito de su diálogo más fluido con buena parte del sindicalismo.
Fuente: Diagonales







