El embajador estadounidense Peter Lamelas advirtió que la presencia de tecnología china en redes vinculadas a sectores estratégicos puede afectar la llegada de capitales extranjeros. También vinculó la seguridad de los datos con la seguridad nacional y pidió no perder la oportunidad de convertir a Vaca Muerta en un polo energético global.
El gobierno de Estados Unidos ya no disimula su intención por bloquear las relaciones entre la Argentina y China, y salió a jugar fuerte y públicamente en esa estrategia geopolítica. Más allá de las relaciones más que estrechas entre Javier Milei y Donald Trump, los vínculos entre nuestro país y la potencia asiática son profundamente importantes para la economía nacional. El ajedrez geopolítico parece pasar a la siguiente etapa, del medio juego a un final con resultado por ahora incierto.
La Argentina renovó días atrás el swap de monedas que el Banco Central tiene con China. Además, tal como reveló Ámbito esta semana, una disputa por Huawei y un pedido por la base espacial china en Neuquén reavivaron la tensión. En ese contexto, el embajador estadounidense Peter Lamelas lanzó una advertencia directa: la utilización de tecnología china en redes estratégicas “no va a ayudar” a que lleguen inversiones extranjeras al país.
La frase fue pronunciada durante el AmCham Energy Forum 2026 y reflejó una preocupación creciente de Washington por la infraestructura que rodea al principal proyecto energético argentino. Para Estados Unidos, Vaca Muerta dejó de ser solo una promesa petrolera y gasífera: también es un activo geopolítico, digital y de seguridad, en un momento en el que la energía, los datos y las comunicaciones aparecen cada vez más integrados.
El planteo de Lamelas se suma a una serie de episodios recientes que colocaron a la Argentina en el medio de la competencia estratégica entre las dos principales potencias del mundo. Uno de ellos fue el cruce por la cooperativa eléctrica neuquina CALF, que inició negociaciones con Huawei y recibió advertencias desde la Embajada de Estados Unidos. El otro es el pedido de China para incorporar nuevo equipamiento a la estación espacial instalada en Bajada del Agrio, que ya fue elevado a análisis del Ministerio de Defensa por su eventual impacto estratégico.
Vaca Muerta, datos y presión diplomática
El mensaje de Lamelas apuntó a instalar una idea: las inversiones internacionales en energía no dependen únicamente de reservas, reglas fiscales o infraestructura física, sino también de la seguridad de las redes que transportan y procesan información.
“La seguridad energética de los datos es una cuestión de seguridad nacional”, afirmó el embajador ante empresarios del sector energético. Según sostuvo, empresas estadounidenses y de otros países quieren entrar a la Argentina, pero necesitan garantías de que sus datos estarán protegidos y operarán sobre redes confiables. En ese punto, apuntó directamente contra China.
“China exige a sus empresas que le den a su Estado acceso a cualquier dato que pasa por su tecnología y sus redes de IA. Cualquier dato que pasa por sus redes es controlado por el Partido Comunista chino. Esto no vale. Y tampoco va a ayudar a atraer inversores extranjeros a Vaca Muerta”, señaló.
La advertencia expone un punto sensible para el gobierno de Javier Milei. La Casa Rosada busca mostrar a Vaca Muerta como uno de los grandes motores de ingreso de divisas, atracción de capital privado y crecimiento exportador. Pero al mismo tiempo, ese desarrollo requiere redes, proveedores tecnológicos, conectividad, equipamiento y financiamiento en un tablero donde Estados Unidos y China disputan influencia.
El antecedente Huawei y CALF
El cruce más inmediato se produjo en Neuquén, donde la cooperativa CALF había avanzado en negociaciones con Huawei para la adquisición de equipamiento. El caso derivó en una advertencia de la Embajada estadounidense y abrió un conflicto diplomático.
Según contó Ámbito, la cooperativa recibió una comunicación en la que se planteaba que el gobierno de Estados Unidos implementaba una política destinada a restringir o revocar visas a directivos que expandieran operaciones de Huawei en la Argentina. CALF interpretó el mensaje como una amenaza y decidió hacerlo público.
Luego, la cooperativa envió notas a la Cancillería y a la propia Embajada estadounidense. En su respuesta, defendió que sus redes son multiproveedor y que cuentan con equipos de distintos orígenes: estadounidenses, brasileños, europeos y asiáticos. También sostuvo que la selección de equipamiento se realiza con criterios técnicos, financieros y económicos.
China respondió con dureza. Su Embajada acusó a Estados Unidos de exagerar la “amenaza china”, utilizar el argumento de seguridad nacional e interferir en una cooperación normal entre una empresa argentina y Huawei.
El episodio dejó en evidencia la incomodidad del Gobierno argentino. Milei buscó desde el inicio de su gestión alinear la política exterior con Washington e Israel, pero la presión estadounidense sobre proveedores puede tensionar decisiones económicas de empresas locales y proyectos provinciales vinculados a Vaca Muerta.
Fuente: Ámbito Financiero







