El exministro de Interior de Carlos Menem hace años que forma parte de la elite empresaria y es uno de los que jugó a fondo con la llegada del gobierno “libertario”. Pero sus relaciones cruzan el cerco ideológico: será socio del nuevo canal que concedió el gobierno español y fue una de las cartas fuertes de Kicillof en NY.
Hay dos frases que en el universo de José Luis Manzano parecen resumir algunos de los principales atributos que, a sus 70 años, el recibido de médico laboral nacido en el pueblo mendocino de Tupungato saca a relucir con plena vigencia.
Se dice de él que “fuma bajo el agua”, y se le atribuye una aseveración que, con el paso del tiempo, cuando muchos auguraban su ocaso en la política tras su alejamiento del menemismo, nunca se olvida: “A mí, del ring, me van a sacar muerto”.
Siempre audaz y oportunista, astuto para los negocios y con el olfato suficiente para saber virar antes que muchos hacia el lugar en el que el rédito es mayor, Manzano sabe combinar su expertise político de la juventud con un sentido empresario en la adultez que muchos en el Círculo Rojo envidian. No es para menos. Resulta ingobernable para cualquiera.
El exjoven prodigio de la renovación peronista, primero afín a Antonio Cafiero, que luego se pasó rápidamente a las filas de Carlos Menem, siempre con su peinado alisado rubio hacia atrás, con el que parece que congela el tiempo, sabe que lo suyo es sentarse, negociar y caer bien parado. Y lo hace con cualquiera.
Musculatura no le falta. A través de su fondo de inversión principal, Integra Capital, Manzano controla importantes participaciones en decenas de compañías del sector energético, minero, de los medios de comunicación y de los servicios, y es uno de los indiscutibles dueños de la Argentina.

GANÓ EN VELOCIDAD REGATA
Como se señaló la semana pasada en Diagonales, Manzano se bajó hace solo unos días de la contienda en la que su amigo, también integrante de la creme local y socio en Edenor, Mauricio Filiberti, busca quedarse con AySA, pero eso no significa que “Chupete” se eche para atrás. No va para nada con él.
Esta semana que termina le dio buenas noticias al exdueño del lujozo yate Sea Lady II, que el 10 julio del año pasado, fue devorado por las llamas. Cabe destacar que, para tomarse revancha de este hecho, corrió a principios de este mes la carrera de Rolex Swan Cup en el Mar Tirreno, en Cerdeña a bordo de su nueva embarcación, el Aristarchos valuado en 7 millones y medio de euros.
Estas carreras en el Mediterráneo contrastan obscenamente con el panorama para millones de argentinos, que desde el jueves no cuentan con el régimen de Zonas Frías, tras el recorte de subsidios al gas para usuarios de distintos puntos del país. Ahí, Manzano volvió a sonreír.

Edenor, que es controlada por Manzano, Filiberti y Daniel Vila y Mauricio Filiberti, bajo el consorcio de la Empresa de Energía del Cono Sur (Edelcos), se vio beneficiada con la reprogramación de una deuda por 438 millones de dólares.
La compañía de distribución eléctrica que abastece a 2,5 millones de personas en el noroeste del AMBA había tenido en agosto el visto bueno de YPF para adquirir el 70% de Metrogas por USD 780 millones.
Manzano ya fumaba bajo el agua desde antes: tenía una participación del 9,23% en Metrogas a través de Integra Gas Distribution, y esta operación amplió considerablemente su presencia en el negocio de la distribución de gas.
ACÁ MANDO YO
Aunque La Libertad Avanza (LLA) le dio mucho a Manzano en estos casi tres años de gestión, el gran amigo de Enrique “Coti” Nosiglia solo tiene un jefe: él mismo. A nivel local, el empresario rosarino y socio de Manzano, Gustavo Scaglione, había cerrado junto con otros socios de América TV la compra de Telefé.
La histórica presencia de Manzano en los medios de comunicación argentinos se amplió a Latinoamérica y ahora cruzó el Atlántico. Con base en Washington, “Chupete” es la pieza clave para la financiación del fondo con el que el gobierno socialista español encaró el proyecto de una nueva señal de televisión, La Séptima.

Manzano, como parte de uno de los cuatro socios que posee el 25 % de la participación accionaria del fondo Integra Capital respalda a un grupo de empresarios cercanos al PSOE de Pedro Sánchez. Y desembarcó con una nueva licencia de Televisión Digital Terrestre (TDT).
Esta semana se conoció que el mendocino será presidente rotativo de la cadena y tendrá el control financiero de la empresa, mientras sus socios tomarán las riendas de los contenidos.
Otro golpe al centro del corazón de la “batalla cultural” libertaria la da Manzano con estos datos que bien recuerda el periodista Eduardo “Beto” Valdés.
“José Luis Manzano, uno de los empresarios con mejor llegada al oficialismo, ya es socio indirecto de la estatal china COSCO en el megapuerto peruano de Chancay. COSCO controla el 60% del complejo y el 40% restante pertenece a Inversiones Portuarias Chancay, compañía surgida de Volcan y controlada por Integra Capital, el fondo de Manzano”, detalla Valdés.

Y continua: “El Grupo América se asoció con China Watch, publicación perteneciente al estatal China Daily, para lanzar su edición en español. Manzano es patrocinador de la Casa de la Cultura China en Buenos Aires. Participó como expositor en encuentros sobre la relación económica bilateral y en el Foro de la Franja y la Ruta. Hasta ahora, nadie en el Gobierno objetó esa asociación. Business are business”.
Manzano no se quedó solo con eso y se metió en el barro de la política vernácula. Fue parte, junto a ejecutivos de compañías internacionales, de la reunión que encabezó el gobernador bonaerense Axel Kicillof en Nueva York, al mismo tiempo que Milei rompía lazos con la ONU una vez más y reiteraba su nueva predica malvinera que convence muy poco.
En este encuentro que prefigura el perfil de candidato presidencial de Kicillof el año que viene y que excedió largamente la promoción de inversiones para la PBA, el mandatario se encontró con el alcalde neoyorquino Zohran Mamdani y con el propio Pedro Sánchez.

Según dejó trascender Ricardo Roa en Clarín, “Manzano elogió a Kicillof en una reunión con empresarios en el hotel Michelángelo y Kicillof lo distinguió sentándolo casi en la cabecera”.
En este viaje, Manzano prefirió no sumarse a la comitiva de Milei. Señal de quién manda en la relación, a pesar de la lluvia de regalos para el de Tupungato.
Fuerte: Diagonales







