El ministro de Kicillof planteó en una entrevista que, si CFK puede ser candidata, “habrá que discutir el año próximo” un eventual apoyo del MDF. La declaración cayó mal en el entorno de la ex presidenta, y ya aparecieron respuestas. Martín Doñate emparentó los dichos de Bianco con “los argumentos de quien desea que Cristina termine su vida presa”.
Nuevos chispazos surgieron entre la noche del jueves y la mañana del viernes en una interna peronista que no termina de aflojarse ni en el peor momento del gobierno de Milei. El ministro de Gobierno bonaerense y mano derecha de Axel Kicillof, Carlos Bianco, dio una entrevista a Cenital y una de sus declaraciones generó revuelo en el campamento kirchnerista.
Consultado sobre la posibilidad de una candidatura de CFK y un eventual apoyo del sector que lidera Kicillof, Bianco dijo que “se hablaba de un dictamen ahora en octubre que ojalá suceda. Yo entiendo que un dictamen del Consejo de Derechos Humanos de la ONU no es vinculante para la justicia argentina. Es una instancia intermedia que tendrá que evaluar la justicia argentina y ojalá lo haga por la positiva. Pero veremos el año próximo. Habrá que discutir el año próximo, nosotros dijimos que este año no se discuten candidaturas. El año próximo veremos cómo es la situación, quién convocó más, quién representa más. Nuestra tarea y acción política este año es fortalecer nuestro armado político dentro del MDF encabezado por Axel”.
Bianco también afirmó que el gobernador bonaerense aún no es candidato, que a los oficialismos les está resultando difícil reelegir y que el peronismo debe abrir sus fronteras pensando en un gran frente electoral en 2027 para ganarle a Milei, cuyo único límite serían «los anti patria». Sin embargo, sus dichos sobre la posible postura del kicillofismo ante una eventual candidatura de CFK fueron los que más polvareda terminaron levantando.

“Lo que adelanta Bianco es que si Cristina puede ser candidata ellos no van a acompañar y van a jugar una interna con Axel, aún si Cristina le pudiera ganar a Milei. Nunca lo dijeron tan claro”, expresaron a Diagonales desde el entorno de la ex presidenta. La postura circula por estas horas entre la dirigencia kirchnerista y hace juego con lo expresado días atrás por el propio Máximo Kirchner en una entrevista con Infobae, donde dijo que había “compañeros que parece que quieren que no pueda ser candidata”.
En el núcleo kirchnerista sostienen que “hay compañeros del campo popular que prefieren que Cristina esté en cana en vez de defenderla y hacer todo lo posible para que pueda salir”. El razonamiento es que la situación actual de la líder del kirchnerismo “les resulta más cómoda que Cristina libre, caminando y pudiendo ser candidata”.

En un sentido similar se expresó por X el ex senador nacional Martín Doñate, que apuntó directamente contra Bianco: “Carlos, con incredulidad ante tus dudas y afirmaciones, me veo obligado a ofrecerte sin demora las siguientes aclaraciones, antes de que repitas lo que podrían ser los argumentos de quien desea que Cristina termine su vida presa”, sentenció.
El dirigente de Río Negro virtió una serie de argumentos para cuestionar los dichos del ministro bonaerense en torno al impacto que pueda tener una resolución de la ONU favorable al reclamo de CFK. Recordó que el artículo 75 de la Constitución Nacional le otorga jerarquía constitucional a los tratados y pactos suscritos por el país, y que al ratificar el Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, “la Argentina aceptó la competencia del Comité para determinar si vulneró derechos, y no puede desentenderse de sus decisiones cuando le resultan incómodas”.
El abogado patagónico agregó que “el artículo 366, inciso f, del Código Procesal Penal Federal, vigente en toda la justicia penal federal, permite revisar una condena firme cuando un órgano de aplicación de un tratado se pronuncia en una comunicación individual sobre ese caso”. En un nivel más político que jurídico, Doñate afirmó que “un dictamen favorable le diría al mundo que la Argentina vulneró el debido proceso y los derechos políticos de Cristina, como este mismo Comité le reconoció a Lula en 2022”, y que si el Comité requiere suspender la inhabilitación de CFK para ejercer cargos públicos como una medida provisional, “las autoridades argentinas tienen que hacer lo necesario para cumplir”.
Doñate fue picante contra Bianco luego de su argumentación, y planteó que “poner en duda todo esto es un grave daño para la democracia y para el Estado de derecho”. El dirigente kirchnerista agregó que un 2027 con CFK inhabilitada sería un “simulacro de democracia, con el agravante de que esta vez habría quienes, desde nuestras filas, estarían dispuestos a ser parte de esa coreografía”.
“A esta altura, por la responsabilidad que acumulás Carli Bianco y con este tipo de posicionamientos tan deleznables, te estás volviendo un gran problema para la unidad nacional que requiere la hora”, prosiguió Doñate, quien concluyó calificando de “irresponsable e ingrata” la posición del ministro de Kicillof, agregando que “la porfiada ingratitud, como enseña la secular historia, repta en el subsuelo de la traición y el olvido”.
El tono de Doñate expresa una bronca que está instalada en el kirchnerismo frente a la postura del kicillofismo en torno a la ex presidenta. La diputada nacional Teresa García también publicó el fragmento de Bianco con un “BASTA!”. Fueron las primeras manifestaciones públicas en torno a este episodio de un malestar que emerge cada vez que la cuestión de la libertad de CFK se instala por declaraciones de la tropa kicillofista.
En el círculo del gobernador consideran que las presiones del kirchnerismo para que Kicillof visite a CFK son una emboscada. La postura en el núcleo del MDF es que cualquier gesto más allá de las declaraciones públicas por la inocencia de la ex presidenta y la injusticia en su condena que el gobernador expresa cada tanto, sería presentado como una sumisión de su parte frente a la líder del kirchnerismo. Así las cosas, hoy no hay negociaciones entre las dos principales tribus del peronismo, y ambas avanzan cada una por su lado y con su agenda propia hacia un 2027 en el que todos reconocen que no habrá margen para divisiones.
Fuente: Diagonales







