Sumado a los contratos a la familia Menem, las empresas del clan registran pagos por casi 8 millones de dólares en menos de tres años. El dinero y el vínculo con el jefe de Diputados.
Más de 33.000 empresas bajaron sus persianas en lo que va del Gobierno de Javier Milei, pero las del Clan Menem tienen la prosperidad garantizada. En un nuevo informe exclusivo, Diagonales indagó en las contrataciones públicas otorgadas por el Estado libertario a las compañías que responden al presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem y a sus allegados, incluido el polémico Nicolás “Turco” Hazaff, y descubrió un pozo acumulado de 18 adjudicaciones y $12.000 millones en menos de tres años.
A razón de 11 millones por día, sin parar, durante 34 meses consecutivos, el entorno del riojano construyó una abultada fortuna a través de contratos con la administración pública libertaria. El último llegó en forma de una adjudicación, una ampliación posterior y, luego, una prórroga a precio actualizado para elevar el monto a más de $1.000 millones solo por esa prestación. Es la cereza de un postre equivalente a casi 8 millones de dólares y teñido por un probable conflicto de intereses directo en el Gobierno.
En el caso de Martín Menem, es sabido que el diputado se mueve con una pata en el sector privado, a través empresas como Tech Security (dedicada a servicios de seguridad) y Gentech (especializada en suministros dietéticos como polvos proteicos y barritas de cereal), y otra en el sector público, como lo prueba el préstamo millonario que recibió del Banco Nación, informado por este medio. Lo que en muchos casos se desconoce es la red de dinero que se teje a sus espaldas.

El «Turco», la nutricionista y el INCUCAI
Hazaff es un empresario de perfil bajo señalado como muy cercano a los hermanos del jefe de Diputados. Su familia es dueña de varias compañías, entre ellas dos de interés para esta investigación: Global Protection Services (GPS), que brinda servicios de seguridad y custodia –casualmente como Tech Security–, y La Bizantina, abocada al rubro de la limpieza. El “Turco” tiene más de un nexo con Martín Menem, pero el más importante indica que su esposa Lucía Díaz García fue contratada como nutricionista de cabecera de Gentech; dato revelado originalmente por El Disenso.
Precisamente tanto GPS como La Bizantina llevan varios años como contratistas del Estado y durante la Era Milei el flujo de dinero no se interrumpió. En total, las firmas del “Turco” Hazaff consiguieron 14 adjudicaciones públicas; entre ellas, reiteradas extensiones autorizadas sobre las operaciones originales. Gracias a ello, el empresario se hizo con $5.115.045.671. Sumado a los $6.589.500.108 ganados por las compañías de Martín Menem, el Gobierno de Milei ya le otorgó $11.704.545.779 al clan riojano.

El negocio más reciente fue protagonizado por el INCUCAI (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante). En diciembre de 2024, el organismo público le adjudicó $442 millones a GPS. Menos de un año después, la entidad aprobó una “ampliación” del contrato por otros $8 millones. Sin agotarse allí, dos semanas después cursó una “prórroga” a la misma empresa, esta vez por la friolera de $692 millones. Con ello, Hazaff se hizo con cerca de $1.150 millones en 12 meses.
En noviembre pasado, Diagonales informó sobre tal vez la contratación más escandalosa de todas las involucradas en este conteo: la ocasión en la que la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, con la firma del propio Martín Menem, le adjudicó a La Bizantina de Hazaff $694 millones para que limpie el Congreso y al año renovó la operación por $917 millones, lo que totalizó $1.600 millones asignados a la compañía del “Turco” por el jefe de su esposa. Un negocio redondo.

Lejos queda la situación financiera de las cuatro compañías aquí involucradas de la crisis que viven las pequeñas y medianas empresas en todo el país. Curiosamente, el factor diferencial entre una realidad y otra es el rol del Estado – ese mismo Estado que el Gobierno Nacional delezna. Para las empresas de Menem y del “Turco”, el futuro está asegurado de la mano del propio sector público y sus contrataciones multimillonarias.
Fuente: Diagonales







