El cristinismo presentó un proyecto en la Legislatura para declarar la emergencia y facultar al Poder Legislativo a discutir la asignación de recursos al Ejecutivo. Desde la Gobernación explican que “quieren salir en la foto” de aumentos para la asistencia alimentaria que se anunciarían en los próximos días. Reclamo de fondos a Nación. Nuevo capítulo de la interna interminable.
Este lunes dejó un nuevo y picante capítulo en la interna del peronismo bonaerense. Uno más, que preanuncia parte de lo que puede venirse a medida que se acerque el momento de las definiciones electorales. Nuevas movidas en un ajedrez que juegan Kicillof, CFK y Sergio Massa por su lugar en la propuesta que dispute con Milei el gobierno nacional en 2027.
El senador bonaerense Mario Ishii presentó un proyecto en la Legislatura bonaerense que dejó tela para cortar en materia de interna. Tanto por la propuesta en sí como por sus fundamentos y su autoría. El proyecto propone declarar “la Emergencia Alimentaria y nutricional en todo el territorio de la Provincia de Buenos Aires por el plazo de dieciocho (18) meses”. Con la ley en cuestión, el senador propone “garantizar el acceso a una alimentación adecuada, suficiente y nutritiva para personas en situaciones de vulnerabilidad social”.
Hasta ahí, el planteo podría parecer lógico para cualquier dirigente peronista. Pero en el artículo cuarto, el proyecto plantea que se instruya al Ejecutivo “incrementar en forma inmediata y progresiva las partidas presupuestarias destinadas a comedores escolares, Servicios Alimentarios Escolares (SAE), comedores comunitarios y merenderos, programas de asistencia alimentaria directa”. A su vez, se estipula la “actualización bimestral automática” de esos montos por IPC.
El proyecto de Ishii crea también un Fondo Provincial de Emergencia Alimentaria, que se financiaría con partidas del Presupuesto provincial y aportes del Tesoro bonaerense entre otras fuentes. Para esto, el senador propone facultar al Ejecutivo para “reasignar partidas presupuestarias necesarias para el cumplimiento de la presente ley”. Y también una Comisión Bicameral de control y seguimiento a la cual el Ejecutivo estaría obligado a remitir informes trimestrales detallando “ejecución presupuestaria, alcance de los programas, cantidad de beneficiarios e indicadores nutricionales”.

En concreto, el proyecto de Ishii propone una intervención por parte de la Legislatura bonaerense en la asignación de recursos y la ejecución presupuestaria del Gobierno provincial. Esto no debería llamar la atención si no fuera porque el Ejecutivo está conducido por un dirigente del mismo espacio político que el bloque que propone la nueva ley. Dicho de otra manera, serían legisladores del peronismo diciéndole al gobernador que debe distribuir de otra manera los recursos provinciales. Y no en cualquier tema, sino en un punto tan sensible para el peronismo como la asistencia social y alimentaria.
Leyendo los fundamentos del proyecto, la cuestión se profundiza. “El presente proyecto tiene por objeto dar respuesta a la profunda crisis social imperante en la PBA”, arranca el texto presentado por Ishii. Inmediatamente, continúa planteando que “resulta indispensable que el Estado provincial reasigne recursos con criterios de estricta prioridad social. En situaciones de emergencia, la asignación presupuestaria no puede permanecer ajena a la realidad: garantizar el acceso a la alimentación debe prevalecer sobre la ejecución de obras o erogaciones que no resultan esenciales o urgentes para la vida cotidiana de la población”.
Una lectura en clave de interna podría señalar que lo que Ishii le está diciendo al Gobierno provincial es que no está destinando los recursos que podría a la asistencia alimentaria, que su distribución de recursos no termina de tener una “estricta prioridad social”. Más aún, en una larga enumeración de factores con los que explica la crisis el senador no menciona ni una sola vez a Javier Milei ni al Gobierno nacional. El ajuste que denuncia el texto podría ser leído indistintamente como responsabilidad nacional o provincial.

“Ishii tira para adentro sin nombrar al Gobierno nacional mientras nosotros le estamos reclamando fondos a Pettovello”, respondieron desde el Ministerio de Desarrollo de la Comunidad bonaerense que conduce Andrés Larroque y del cual dependen la mayoría de los programas y partidas para la asistencia alimentaria. El propio Larroque posteó en la tarde del lunes una nota dirigida a la ministra de Capital Humano en la cual se reclaman fondos para programas como el MESA, el SAE.
El programa MESA se implementó en 2021 como un complemento de emergencia al Servicio Alimentario Escolar (SAE), y ambos contaron con financiamiento desde la Nación, considerando el hecho de que la PBA representa aproximadamente el 38% de la población nacional. Desde el inicio del gobierno de Milei, ambas transferencias sufrieron serios recortes presupuestarios a partir de aumentos muy por debajo de lo que fue creciendo la inflación. En este sentido, el Gobierno bonaerense reclama una deuda a la Nación de $220.809.927.276 por estos conceptos. Es una parte de los 22 billones de pesos que la PBA está reclamando en la Corte Suprema, reclamo por el cual habrá una audiencia este martes a la que asistirá el propio Kicillof en representación de la provincia.
“Lo tomamos como de quien viene. Pobre Mario, parece que se le olvidó que gobierna Milei”, expresaron desde la Gobernación bonaerense sobre cómo había caído el proyecto del senador. Y agregaron que “saben que se anuncia un aumento en todas las partidas sociales y quisieron salir en la foto”.
En concreto, en La Plata aseguran que en los próximos días se anunciará un incremento del 30% en el SAE, que se duplicará la asistencia alimentaria a los municipios, y que aumentarán programas sociales destinados a discapacidad, adultos mayores, embarazadas y primera infancia.
La presentación del proyecto en la Legislatura por parte de Ishii viene con cierta historia de arrastre. “Hasta hace unos meses andaba puteando a Máximo por todos lados y ahora le chupa las medias por un lugar en las listas”, disparan desde La Plata. Ishii, quien inicialmente apoyaba a Kicillof en la construcción del MDF y su emancipación de CFK, pegó un vuelco abrupto en julio del año pasado cuando convocó a unos 40 intendentes a José C. Paz y pidió dar marcha atrás con el desdoblamiento electoral que había decidido Kicillof, en línea con la posición que por entonces encabezaba el kirchnerismo. En ese momento, desde La Plata calificaron ese encuentro como una “emboscada” y una “panquequeada” por parte del entonces intendente.

Máximo Kirchner quedó como el garante del lugar en la lista de Fuerza Patria que le permitió a Ishii entrar al Senado bonaerense el año pasado. Para eso necesitó generar un enroque con el dirigente de Malvinas Argentinas, Luis Omar Vivona, quien venía ocupando el primer lugar en la nómina por la Primera Sección electoral y pasó a ser candidato a diputado provincial por la Tercera. Hoy en día, Malvinas Argentinas y José C. Paz son algunos de los distritos importantes de la Primera que juegan más alineados al cristinismo que al Gobierno provincial.
Ya en 2026, el kirchnerismo impulsó a Ishii como vicepresidente del Senado bonaerense como carta para bloquear a la candidata que el kicillofismo tenía para esa posición, la senadora Ayelén Durán. Se trata de un lugar estratégico, puesto es que es el primero en la línea de sucesión detrás de la vicegobernadora Verónica Magario. La Cámpora argumentó en esa disputa que el lugar les correspondía porque quien lo venía ocupando era justamente Luis Vivona, aliado de Máximo. El MDF decía que le correspondía al gobernador definir un puesto tan importante en la línea sucesoria. Finalmente se terminó imponiendo la postura del cristinismo y Mario Ishii quedó como vicepresidente del Senado.

Con ese recorrido es que la presentación de este lunes del senador cobra un sentido particular en la interna bonaerense. La Cámpora, por su parte, difundió el proyecto en una muestra evidente de apoyo al planteo de fondo. “No lo vimos a Ishii la semana pasada reclamándole los recursos a Caputo”, respondieron desde la mesa chica de Kicillof. La referencia es a la movida con la que más de 100 intendentes de todo el país fueron hasta las puertas del Ministerio de Economía el martes pasado a entregar un petitorio en el que solicitaban que que el Gobierno nacional utilice lo que recauda por el impuesto al combustible para reactivar obras que hoy están paralizadas. La gestión provincial acompañó ese reclamo con la presencia de Carlos Bainco y Gabriel Katopodis.
La interna del peronismo bonaerense no afloja y un territorio donde habrá que seguirla es la Legislatura provincial. Con buena parte de los votos del peronismo en ambas cámaras, el kirchnerismo puede condicionar al Ejecutivo provincial en cuestiones estructurales de la gestión. De hecho, hay discusiones importantes que aún deben pasar por el Legislativo, como las transferencias de fondos a los municipios o la reelección indefinida de los intendentes. La Legislatura será un escenario clave de la disputa por la conducción del peronismo y el posicionamiento de las distintas tribus en la alternativa que se le plante a Milei el año que viene. El proyecto de Ishii juega como un anticipo de lo que puede venirse en la interna bonaerense.
Fuente: Diagonales







