Durante el acto de homenaje a San Martín, el Presidente se abrazó al ministro que su hermana culpa por los tropiezos del oficialismo.
Javier Milei reapareció este lunes durante el acto de homenaje a José de San Martín y se fundió en un abrazo con el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, a quien Karina tiene apuntado como uno de los responsables de las últimas derrotas políticas del gobierno.
Después de más de una semana sin que se lo viera públicamente, el Presidente retomó su agenda pública y aprovechó la conmemoración del Libertador de la Patria para presumir que el heroísmo del correntino inspira su gestión. «Nos dejó un legado inmortal encarnado en una frase que es una obligación para todos nosotros: seamos libres, que lo demás no importa nada», dijo a través de un discurso que leyó con dificultad.
Milei no daba entrevistas ni se mostraba en actos políticos desde el batacazo de la oposición y los aliados para voltear la ley de tierras en el Congreso, un impacto que obligó a los libertarios a recalibrar la línea para relacionarse con gobernadores y legisladores dialoguistas. Ese viraje se apoyó también en la furia que ya venía desatando en Karina y el ala política del gabinete el dogmatismo de Sturzenegger, que embelesa al Jefe de Estado con sus teorías pero complica la gestión.
La muestra más evidente fue el conflicto que desató con los prácticos que trabajan con los buques a través de los cuales se maneja una parte nodal del comercio exterior. Con un decreto del ministro de Desregulación, el gremio del sector lanzó un paro de 48 horas que implicó una pérdida de 300 millones de dólares para las empresas del rubro, que exigieron la eliminación del DNU y forzaron a Karina a correr a Sturzenegger para sentar en la mesa de negociación a Diego Santilli.
La derrota parlamentaria por la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, ocurrida solo tres días después, no hizo más que aumentar el desprecio de la hermana presidencial por Sturzenegger. De hecho, la secretaria general de la Presidencia decidió hacer funcionar la mesa política como una especie de reunión de gabinete en la que rotan los ministros a los que se les exigen informes o rendición de cuentas sobre lo que impulsan desde su cartera: el de Desregulación fue el primero de los citados para el escrutinio de los integrantes de ese ámbito selecto.
Sin embargo, el Presidente respaldó a su ministro frente al monumento a San Martín. Acaso fue una muestra de autoridad frente a su hermana, en quien delega deliberadamente la gestión política del gobierno pero no la custodia ideológica de su proyecto.

Karina y Milei con Jorge Macri.
En la ceremonia, Milei sostuvo que el país fue «perdiendo» el valor de la libertad. «Fuimos perdiendo nuestra libertad para comerciar, fuimos perdiendo nuestra libertad para emprender, fuimos perdiendo nuestra libertad para soñar con un futuro mejor, fuimos perdiendo nuestra libertad también para criticar a quienes suprimían nuestras libertades», expresó sin apartar su vista de la hoja impresa.
A un costado seguían su discurso los miembros de su gabinete en pleno, el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, el jefe de gobierno porteño, Jorge Macri, la propia Karina y Betina Bulgheroni, amiga de la secretaria general de la presidencia. En ese contexto, Milei remarcó que «la libertad no es el punto de reposo de los gobiernos, es la excepción que hay que defender todos los días contra la tendencia natural de todo poder a expandirse», y dijo que «la libertad es un derecho, pero debe ser conquistada y defendida de quienes se oponen a él».
Fuente: LPO







