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El dólar oficial contenido por el gobierno en $1.500

El mayorista opera en $1.497,5 y el mercado sigue de cerca las intervenciones del Banco Central y el Tesoro. La contracara aparece en las tasas de interés y en un menor ritmo de compra de reservas durante agosto.

El dólar mayorista opera este miércoles nuevamente cerca de los $1.500, un nivel que se convirtió en una referencia clave para el mercado durante las últimas semanas. La cotización se ubica en $1.497,50, mientras que las tasas de interés vuelven a mostrar tensión en un escenario marcado por una mayor coordinación entre el Banco Central (BCRA) y el Tesoro para administrar la liquidez y contener la volatilidad cambiaria.

El tipo de cambio mayorista sube $2,50 hasta los $1.497,50, apenas por debajo de la barrera de los $1.500, y queda un 24,7% por debajo del techo formal de la banda cambiaria, que este martes se ubicó en $1.866,27.

En el Banco Nación, el dólar minorista se mantiene en los $1.515 para la venta, mientras que el MEP se ubica en $1.524,18, y el contado con liquidación (CCL) en $1.578,46. Por su parte, el blue avanza a paso firme hasta los $1.565.

La estrategia oficial busca sostener simultáneamente tres objetivos: evitar una aceleración del dólar, administrar las tasas de interés en pesos y continuar acumulando reservas. Sin embargo, el equilibrio entre esas variables comienza a ser seguido con mayor atención por los operadores, especialmente ante el impacto que las intervenciones tienen sobre la liquidez del sistema financiero.

La dificultad que viene mostrando el dólar para superar de manera sostenida los $1.500 alimentó entre los operadores la percepción de que el Gobierno busca mantener la cotización alrededor de ese nivel en el corto plazo, aunque el techo formal de la banda se encuentra considerablemente más arriba.

Para hacerlo, el BCRA viene utilizando diferentes herramientas. Además de moderar sus compras en el mercado oficial, aparecen operaciones en futuros y bonos vinculados al tipo de cambio, mientras que la autoridad monetaria también interviene sobre las condiciones de liquidez mediante el mercado de pases.

La consultora 1816 señaló que la decisión de “marcar” los $1.500 como techo de corto plazo también tuvo consecuencias sobre los activos argentinos. Según la firma, la estrategia “afectó la dinámica de la deuda en dólares”, que mostró un desempeño negativo frente a otros mercados emergentes durante las últimas jornadas.

El efecto se observa también en el riesgo país, que volvió a acercarse a los 500 puntos básicos en medio de la caída que vienen acumulando los bonos soberanos en dólares.

Uno de los principales efectos de la estrategia aparece en el mercado de pesos. La liquidez volvió a encarecerse, algo que comenzó a reflejarse en las tasas de caución, repo y colocaciones bancarias.

La tensión expone uno de los dilemas que enfrenta actualmente el programa económico: mantener suficientes pesos en el sistema para evitar una escalada de las tasas, sin generar al mismo tiempo un exceso de liquidez que pueda trasladarse a una mayor demanda de dólares.

En este esquema, el Ministerio de Economía comenzó a tener una participación más activa. Además de las licitaciones de deuda, el Tesoro administra parte de la liquidez mediante sus depósitos en entidades financieras.

Una muestra de esta política ocurrió en la última licitación de julio, cuando el Tesoro captó alrededor de $4 billones por encima de los vencimientos, pero evitó transferir inmediatamente la totalidad de esos fondos al BCRA.

Parte del dinero permaneció depositado en bancos, una decisión que permitió evitar una absorción brusca de pesos y administrar de manera más gradual la liquidez disponible.

Desde Outlier advirtieron, sin embargo, sobre la creciente complejidad del esquema. “La complejidad del esquema tiene un costo directo: la opacidad genera confusión entre los propios operadores del mercado, que no logran distinguir si el objetivo es restringir la liquidez, empinar la curva de pesos, defender el tipo de cambio o las tres cosas simultáneamente”, señaló la consultora.

Fuente: Ámbito Financiero

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