El ministro de Economía salió a minimizar el rol de la compañía estatal en la producción de petróleo y en el ingreso de divisas. Pese a toda la evidencia histórica, sostuvo que “la expropiación de YPF atrasó 10 años el desarrollo de Vaca Muerta”
Con hipótesis incomprobables, cálculos inexplicables y paráfrasis a Juan Domingo Perón, el ministro de Economía, Luis Caputo, intentó atribuirle al Gobierno méritos en el fallo de la Justicia estadounidense en la causa por la nacionalización de YPF y defendió de soslayo la privatización de la petrolera estatizada en 2012.
“La única realidad es que la expropiación de YPF atrasó 10 años el desarrollo de Vaca Muerta y que ahuyentó las inversiones que ahora están llegando masivamente”, sostuvo el titular del Palacio de Hacienda, haciendo uso readaptado del ya clásico axioma peronista de que “la única verdad es la realidad”.
En rigor, la entrelínea de Caputo dice otra cosa: que la nacionalización de la petrolera retrasó el desarrollo del yacimiento neuquino no convencional. O sea, que la estatización generó un perjuicio a la compañía.
La realidad histórica indica lo contrario: el desarrollo de Vaca Muerta fue potenciado luego de la nacionalización. Pero no obstante, el ministro reacomodó la historia y dijo lo que dijo para salir al cruce de los argumentos con que el gobernador Axel Kicillof salió esta mañana a defender el proceso de nacionalización de YPF hecho bajo su gestión y que, precisamente, es lo que avaló el último fallo de un tribunal de Manhattan.
Abanderado de las petroleras privadas
Caputo calificó de “alocados” a los argumentos de Kicillof y fiel a la lógica mileísta de citar cálculos y resultados sin fundamentos fehacientes, sostuvo que la nacionalización le costó al país “decenas de miles de millones dólares en exportaciones no concretadas”.
No precisó por qué no hubo inversiones ni cuántos miles de millones se perdieron ni cuántas exportaciones no se concretaron ni nada. Sólo consideró que lo que dijo Kicillof respecto de que el superávit energético es producto de la nacionalización es algo “es tan alocado que solo puede ser tomado en serio por un grupo menor de fanáticos”.
Además hizo una cerrada defensa de las privatizaciones: “Todas las petroleras están invirtiendo ahora miles de millones de dólares, y son todas empresas privadas. De hecho, la mayoría de las exportaciones de petróleo de nuestro país provienen hoy de estas compañías privadas”, insistió.
través de un posteo publicado en las redes sociales, el jefe del equipo económico afirmó que “el superávit energético nada tiene que ver con la expropiación de YPF, sino el cambio de política económica y energética”.
En su lectura de la realidad, el superávit energético al que se refirió Kicillof tiene dos razones: primero, el gobierno de Milei “recompuso tarifas, de manera de dar la señal de precios correcta para incentivar la inversión y cancelamos la deuda heredada”; y segundo, los cambios en la legislación.
En este segundo aspecto, el ministro hizo una cerrada defensa del cuestionado Régimen de Incentivo de Grandes Inversiones (RIGI), que afecta el desarrollo industrial de las empresas nacionales. “Diseñamos el RIGI, justamente para garantizar la seguridad jurídica que el gobernador se cansó de desacreditar con la irresponsabilidad de sus actos”, dijo.
“¿Que hubiera pasado si seguía el kirchnerismo? El kirchnerismo hubiera continuando con tarifas pisadas, generando un mega déficit fiscal, financiado con una mega emisión, generando una mega inflación. Mucho menos se les hubiera ocurrido diseñar un RIGI”, cerró.
Fuente: Pagina 12







