El kirchnerismo escaló la confrontación, en el Parque Lezama y los días posteriores, apuntando directamente a Kicillof. “Camuflaron una actividad de Cristina Libre para putear a Axel, es la continuidad de Atenas”, sentencian cerca del gobernador en referencia al acto que detonó la interna en 2024. Apertura un diálogo que sea “para mirar hacia adelante”, pero “si Cristina pretende delegar su conducción en Máximo, eso no va a pasar”. Bajar la espuma y las diferencias políticas de fondo sobre qué armar hacia 2027.
Las últimas semanas marcaron una escalada en el conflicto interno del peronismo que enfrenta a la tropa de CFK con la de Axel Kicillof. Lejos del acercamiento de posiciones que se dio para la organización del funeral del Indio Solari, el presente de la relación entre los principales campamentos peronistas arroja cada vez más dudas sobre el futuro en unidad de la principal fuerza de oposición al gobierno de Javier Milei.
Máximo Kirchner inició lo que pareciera ser una nueva fase de la interna con su discurso en el acto que pidió por la libertad de CFK el sábado pasado en Parque Lezama. El líder de La Cámpora apuntó contra Kicillof, sin nombrarlo, cuando expresó que “los que hablan de hacer la unidad no son capaces de ir a verla a San José”. La demanda del kirchnerismo por que el gobernador vaya a visitar a la ex presidenta y reconozca su rol de conductora política se intensificó al punto de señalar que, al no hacerlo, estaría buscando congraciarse con los sectores del poder que la metieron presa.
“Hay muchos dirigentes que no dicen lo que piensan, que operan en los medios algún sentido común que más temprano que tarde se va a caer, y creo que hoy aquellos que no se manifiestan humanamente, solidariamente por Cristina, son los que están buscando caerle bien a quienes la tienen presa”, le dijo a Diagonales Mayra Mendoza luego del acto en Parque Lezama. “Máximo dijo lo que piensa, otra cosa es el gobernador mandando a decir lo que él no se anima”, declaró días después en El Termómetro el senador bonaerense de La Cámpora, Emmanuel González Santalla.
La escalada continuó el miércoles en una picante sesión del Senado bonaerense. Los voceros de la posición kirchnerista fueron Mario Ishii, quien dijo sobre Kicillof “yo lo invité a que camine un poco el conurbano, no lo ha hecho. Vení, acompañame y te muestro, a ver cómo están los hospitales desbordados y sin insumos”, y Sergio Berni, quien sentenció que “la presidenta le abrió la puerta” al gobernador. La vicegobernadora y titular del Senado, Verónica Magario, les cortó el micrófono a ambos por excederse en el tiempo de su intervención. El clima de la interna habla por sí solo.
Frente a estos nuevos y picantes ataques, que ya ni siquiera disimulan el destinatario y ponen abiertamente el nombre del gobernador como el apuntado, en el entorno de Kicillof interpretan que se trata de movimientos que tenderán a clarificar las posiciones de cada grupo en la interna. “Que sigan haciéndolo, si ellos consideran que esto está roto está bien que lo digan, porque esta farsa de “nosotros lo apoyamos al gobernador” pero lo cascoteamos todo el tiempo ya no va más”, expresaron a Diagonales desde el núcleo kicillofista.
En el mismo sentido, en el corazón del MDF consideraron que “está bien que blanqueen si esta es su postura y que lo expliciten, que pongan la cara y le expliquen a la gente esta posición que tienen, después veremos como sigue, si en una PASO, si en una elección dividida. Nosotros estamos concentrados en ganarle a Milei. No podemos perder más tiempo en esto”.
Parte de las críticas del kirchnerismo en los últimos días se concentraron en los dichos de la legisladora Porteña, Berenice Iañez, quien afirmó que CFK «jode bastante las pelotas y está equivocada”. En el entorno del gobernador expresaron que “la compañera tuvo un exabrupto y no estuvo bien lo que dijo”, pero resaltaron que hay “artificialidad y un inflador bárbaro” en quienes levantan esos dichos como si fueran representativos de todo el MDF.
“Axel ha defendido muchas veces en público a Cristina y su inocencia. No es que nosotros mandamos a decir algo a alguien, ellos agarran una frase y la intentan meter con fórceps porque nadie dice lo que ellos dicen de nosotros. Están forzando una situación, y como nosotros no somos lo que ellos creen que somos, tienen que agarrarse de cualquier cosa”, sintetizaron. En esa línea, consideran que todo lo que sucedió en la previa al acto en Parque Lezama fue “una provocación para generar un clima, para que nos putearan si íbamos a la plaza. Cosa que no pasó, porque la gente no fue al Lezama a putear a Axel”.
El acto en Parque Lezama parece haber sido un parteaguas en la interna del peronismo. Lo explícito del discurso de Máximo Kirchner en relación a la posición de Kicillof frente a CFK ya vuelve inocultable que las diferencias están más cerca de una fractura que de cualquier puente de acuerdo. En el entorno del gobernador emparentaron ese acto con otro que también fue un punto de inflexión en la interna, aquel en el que La Cámpora estrenó su canción que dice “Cristina es la conducción, vamos a ver si lo entienden”, y “si querés otra canción, vení te presto la mía”. Todo a apenas unas cuadras de la Gobernación bonaerense en La Plata.
“Camuflaron una actividad de Cristina Libre para putear a Axel, es la continuidad del acto en el club Atenas, ahí hicieron lo mismo, camuflaron un acto político para atacar al gobernador. Pero acá fue peor, usaron una causa noble y justa como la libertad de Cristina Libre para transformarla en una imposición de la conducción de Máximo puteando a Axel”, sentenciaron desde la mesa chica kicillofista en relación al acto del sábado en Parque Lezama.
Si el kirchnerismo discute qué lugar le corresponde a CFK, para el kicllofismo la cuestión está en qué rol puede o no ocupar Máximo Kirchner. En el MDF no reconocen al líder de La Cámpora como un heredero natural de la conducción de la ex presidenta. En el entorno del gobernador señalan que CFK le dijo a Kicillof en la última reunión que mantuvieron que las decisiones, tanto de armado político como de la gestión bonaerense, debía tomarlas en acuerdo con Máximo. Y que el gobernador no está dispuesto a eso. “No tenemos un problema con la conducción con Cristina, pero si ella lo que pretende es delegar su conducción en Máximo, eso no va a pasar”, sentencian. Kicillof puede imaginar una relación de paridad en la discusión y la toma de decisiones con la ex presidenta, pero esa mesa no incluye al líder de La Cámpora.
Esta es la razón que aducen desde el MDF para explicar que Kicillof no va a visitar a CFK como pide el kirchnerismo. “¿Es humanitario o político? Si es humanitario, nosotros humanitariamente estamos atentos a todo lo que ella pueda necesitar y brindados a eso”, señalan cerca del gobernador. Incluso no cierran la puerta a que exista un diálogo en términos políticos, siempre y cuando la perspectiva esté puesta en el futuro y no en revolver discusiones del pasado. “Si vamos a discutir para adelante nosotros somos los primeros que nos sentamos en la mesa, pero por ahora eso no pasó. Para seguir haciendo una autopsia de lo que pasó, no cuenten con nosotros”, explican en las entrañas del armado kicillofista.

Sin embargo, es justamente en lo político donde existen diferencias que hoy por hoy parecen difíciles de saldar. Mientras que Kicillof se mueve para conformar lo que en el MDF llaman “un gran frente federal y amplio” para ganarle a Milei, en el kirchnerismo están convencidos de que ese frente anti Milei no sucederá y que la receta para llegar a un balotaje es reforzar el núcleo propio. De ahí la importancia de la figura de CFK, el recuerdo de sus gobiernos y el intento por marcar la agenda permanentemente con su presencia.
Esa línea del kirchnerismo llevó incluso a que se plantee en la última semana la posibilidad de una candidatura de CFK, a pesar de la sentencia que la inhabilitó de por vida para ejercer cargos públicos. Cerca del gobernador entienden esa jugada sólo como un intento por “condicionar al próximo, cualquiera que sea”. Y agregan que “si lo que están buscando es que Axel diga “si Cristina es candidata yo la enfrento”, eso no va a pasar”.
Para el kicillofismo estos movimientos de la tropa kirchnerista “son actos desesperados por instinto de supervivencia” a los que pretenden no dedicarles más tiempo. “Axel tiene claro que sería inútil para su armado prenderse en esto. Nosotros estamos construyendo algo de lo que estamos convencidos, ellos están construyendo otra cosa, y está perfecto. Después el camino dirá dónde está cada uno”, rematan.

En el MDF insisten en que su única prioridad es enfocarse en ganarle a Milei, sumando todas las fuerzas posibles y alejándose de una interna que sólo desgasta a todas las partes que persiguen ese objetivo. No consideran, sin embargo, que en el campamento kirchnerista vean las cosas de la misma forma. “Al ni mencionarlo el otro día dejaron en claro que para ellos Milei no es un problema, el problema es Axel. Y la sociedad eso lo ve”, sentencian.
Si la finalización del mundial marcará la línea de largada de la carrera presidencial hacia 2027, el peronismo se acerca a ese punto profundizando más sus diferencias que sus posibles puntos de acuerdo. En un momento en que el presidente Javier Milei parece empezar a recuperarse tímidamente de una sucesión de meses muy malos para su consideración y la de su gestión en la sociedad, la principal fuerza opositora se aleja por sus propios medios de la posibilidad de encauzar el malestar con el gobierno libertario que se respira cada día en las calles. Con relatos y responsables para todos los gustos, lo cierto es que la dirigencia peronista camina por la cuerda floja y se arriesga a un quiebre definitivo con su base social si no alcanza el grado de responsabilidad necesario para construir la alternativa político electoral que los agredidos por Milei reclaman y necesita. Y aunque parezca que aún falta mucho, el 2027 ya asoma a la vuelta de la esquina.
Fuente: Diagonales







