El gobernador publicó una nota de opinión en la que hizo énfasis en parte de su discurso en la apertura de sesiones, con el mensaje de que “ninguna provincia se salva si el país se hunde”. La nacionalización de sus discursos, la posición frente a otros gobernadores y el armado territorial del MDF en el interior del país.
Axel Kicillof abrió las sesiones ordinarias de la Legislatura bonaerense este lunes con un potente mensaje que dividió en distintas secciones. Junto a una fuerte crítica al modelo económico de Milei, y la puesta en valor de la gestión provincial, el gobernador destinó una parte relevante de su alocución a nacionalizar su discurso. Un “Kicillof federal”, que le habló no sólo a los bonaerenses sino a los argentinos, y también a sus pares del interior del país que hoy oscilan entre posiciones de acompañamiento y tibio rechazo a Milei. Un perfil que se volverá una constante en las apariciones del gobernador de acá en adelante.
Kicillof publicó este viernes una nota de opinión en Infobae con fragmentos de su discurso del lunes, y le dio especial relevancia a los momentos en los que planteó una mirada nacional de la situación actual. “No hay soluciones provinciales para una crisis nacional, ni tampoco existe un mecanismo provincial para evitar el destino al que nos conduce este rumbo económico de continuar durante 6 años más”, planteó el gobernador, esclareciendo el objetivo de impedir la reelección de Milei.
nmediatamente después, repitió algunas de las sentencias más potentes de las que enunció el lunes en la Legislatura: “Ninguna provincia se salva si el país se hunde; ningún sector se salva si la mayoría se hunde. No existe una “isla” que prospere en un país que se desintegra”. Kicillof volvió a hablar de un “problema común” de “todas las provincias” en relación al “ataque al federalismo” que encabeza el Gobierno nacional. Y fue un paso más allá, planteando un horizonte: “El federalismo que tenemos que recuperar no significa fragmentación, ni mucho menos “que cada uno se salva solo”. El federalismo es una forma de construir unidad nacional respetando la dignidad de cada región, una forma soberana y justa de integrar partes diversas en un todo, pero sin someter a nadie”.
Sus palabras matchean, intencionalmente o no, con algunas críticas que provienen del interior y gobernadores hoy alineados a Milei. Es el caso del salteño Gustavo Sáenz, que viene fustigando en las últimas semanas a CFK y La Cámpora por la forma en que conducen el PJ nacional y señalan como traidores a los mandatarios que acompañaron al oficialismo con votos clave en el Congreso. Esa lógica de conducción es la que criticó el propio Kicillof en 2024, cuando ante su decisión de no acompañar abiertamente a CFK contra Ricardo Quintela en la disputa por la presidencia del PJ expresó que “la lógica del sometido o traidor es una lógica que entró en crisis y que viene causando malos resultados”.
Lo cierto es que el armado del kicillofismo a nivel nacional está en marcha, y en ese proceso las distintas tropas que responden al gobernador y se nuclean en mayor menor medida en las fronteras del MDF vienen desplegando esfuerzos por corporizar una fuerza política que empuje la construcción de un alternativa a Milei. Esa construcción incipiente hoy tiene una consigna madre: la territorialidad.
“Venimos trabajando en construir representaciones que nos den territorialidad en las provincias y con distintos sectores sociales”, afirman desde la mesa chica del kicillofismo. En ese sentido, cerca del gobernador bajan la línea de “aunar voluntades” y se distancian del “marcador de traidores” que le atribuyen a La Cámpora. “El año que viene va a ser alinearse con Milei o contra Milei”, sostienen con la confianza de que el final de ese recorrido acercará posiciones que hoy en día parecen casi irreconciliables, por ejemplo las del peronismo claramente opositor a Milei y las de gobernadores que hoy le hacen seguidismo al Gobierno nacional pero sufren la crisis económica en sus provincias.

En la mesa chica de Kicillof consideran que hoy por hoy lo más importante es la construcción territorial y no las alianzas superestructurales. “En esta primera instancia no estamos buscando sacarnos fotos con personas o dirigentes. Armar un espacio de nombres y figuritas es lo que le pasó a Larreta, que tenía muchas fotos y no tenía territorio”, explican. Esta estrategia le sirve a su vez al kicillofismo para desplegarse en territorios gobernador por actores que hoy juegan cerca de Milei, sin la necesidad de mostrarse junto a ellos pero tampoco rompiendo los puentes que el bonaerense viene trabajando con sus pares desde 2024.
“Hay otro camino”, expresa Kicillof como título de todos sus últimos movimientos. Ese camino lo proyecta cada vez más a trascender las fronteras bonaerenses y fortalecer una alternativa nacional con miras al 2027. El federalismo es su principal bandera en esa cruzada, que tiene la línea concreta de ocupar los espacios que el Gobierno nacional deja vacantes en la “deserción” de sus responsabilidades. La bandera de largada ya se bajó y la construcción está en marcha. A principios del año que viene tendrán que estar claros sus resultados y plantada la alternativa que compita con Milei en las presidenciales.
Fuente: Diagonales







