Los jugadores quieren repetir una de las imágenes de la histórica consagración en Qatar 2022 y pidieron que Lali Espósito vuelva a interpretar el Himno Nacional antes de la final del Mundial. Sin embargo, el Gobierno de Javier Milei rechaza la posibilidad por el enfrentamiento público que el Presidente mantiene con la cantante.
A horas de la final del Mundial 2026 frente a España, otra disputa ajena a lo futbolístico comenzó a ganar protagonismo. Mientras buena parte del plantel argentino empujaría la idea de que Lali Espósito vuelva a interpretar el Himno Nacional, en la Casa Rosada la propuesta encuentra resistencia por el enfrentamiento político que desde hace años mantiene Javier Milei con la artista.
El pedido de los jugadores tiene poco que ver con la política y mucho con las cábalas. Para el grupo que conduce Lionel Scaloni, Lali quedó asociada a uno de los momentos más felices de la historia del fútbol argentino porque fue quien cantó el himno antes de la final ante Francia en Qatar 2022, el día en que la Selección cosechó la tercera estrella. Desde entonces, muchos futbolistas la recuerdan como parte de aquella jornada inolvidable y consideran que repetir la fórmula puede traer suerte.
Sin embargo, la posibilidad choca con la posición del Gobierno nacional. La relación entre Milei y Lali es de público conocimiento y acumula cruces desde la campaña presidencial de 2023. El Presidente la convirtió en uno de los blancos predilectos de sus críticas y la cantante respondió en distintas oportunidades, incluso a través de su música, profundizando un conflicto que trascendió el mundo del espectáculo.
La discusión también reabre una tradición que acompaña a la Selección desde hace décadas. Distintas voces emblemáticas fueron elegidas para interpretar el Himno Nacional en partidos históricos. En el Mundial de Brasil 2014, Patricia Sosa estuvo presente en la final ante Alemania. En otros encuentros trascendentes también participaron artistas de enorme trayectoria como Abel Pintos, Sergio Denis, Soledad Pastorutti, Ariel Ardit o Jairo, quienes llevaron su voz al himno en amistosos, finales continentales y partidos oficiales de la Selección. La elección del cantante suele combinar cuestiones artísticas, protocolares y, muchas veces, el deseo de los propios protagonistas.
En este caso, la preferencia del plantel parece tener una explicación exclusivamente futbolera. En una Selección donde las cábalas forman parte del ritual desde hace años, desde recorridos, comidas y canciones hasta gestos repetidos antes de cada partido, recuperar la voz que acompañó la noche de Lusail aparece como una forma de intentar recrear aquella energía que terminó con la Copa del Mundo en manos de Lionel Messi.
Así, mientras la Albiceleste se prepara para buscar la cuarta estrella, una decisión que debería pasar por lo artístico vuelve a quedar atravesada por la política. De un lado, los jugadores aferrados a una cábala que les recuerda el mayor logro de sus carreras. Del otro, un Gobierno que no quiere darle ese escenario a una artista enfrentada públicamente con el Presidente.
Fuente: Diagonales







