Hace 18 años atrás la exsenadora nacional y actual diputada electa, Magdalena Odarda, inició el reclamo anticipando que llevará el caso ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
El ejército de abogados de la corporación británica Hidden Lake, del inglés Joe Lewis, logró esta semana que el Poder Judicial de Río Negro rechazara la apertura de un camino corto y accesible al Lago Escondido, y ordenara que el único ingreso posible será a través de 33 kilómetros de senderos de montaña, cuya travesía insume entre tres y cuatro días.
El Superior Tribunal de Justicia (STJ) de la provincia, con una mayoría de apenas tres votos y la abstención de dos conjuezas, puso fin a una batalla judicial que lleva más de 18 años por la apertura de un acceso corto al Lago Escondido por el camino público de Tacuifí, ubicado sobre la Ruta 40 a mitad de distancia entre El Bolsón y Bariloche.
El fallo lleva la firma de la jueza Cecilia Criado y los jueces Ricardo Apcarián y Sergio Barotto (ambos rechazaron apartarse pese a evidencias que cuestionaban su imparcialidad). Solo votaron tres porque sorpresivamente se abstuvieron las dos conjuezas María Ignazi y Sandra Filipuzzi, quienes fueron designadas para reemplazar a los magistrados Liliana Piccinini y Sergio Ceci, que aceptaron las recusaciones en su contra.
Formalmente, el STJ se pronunció a favor de un Recurso de Casación presentado por Hidden Lake y el Gobierno rionegrino contra un fallo de la Cámara de Apelaciones de Bariloche, de septiembre 2022, que confirmó la orden de abrir un acceso al Lago Escondido por el Camino de Tacuifí emitida en 2013 por el juez de primera instancia Marcelo Cuellar. Este magistrado había ordenado la apertura del camino como lo había pedido a través de un amparo la exsenadora Magdalena Odarda, en 2005.
Desde el inicio de la causa, los sucesivos Gobiernos de Pablo Verani, Alberto Weretilneck y Arabela Carreras acompañaron todas las apelaciones y recursos judiciales de la multinacional inglesa, e incluso llevaron a la provincia a presentarse sola cuando la corporación no objetaba alguna resolución. Todo para impedir el acceso público al lago.
El camino que la Corte rionegrina obliga a transitar en adelante como único acceso posible al Lago Escondido es un despropósito absoluto. Se trata de un recorrido de 33 kilómetros a través de la Cordillera de los Andes, partiendo desde El Bolsón y con el cruce de varios ríos correntosos, subidas y bajadas muy escarpadas y con tramos de bosque cerrado y sumamente frondoso.
Semejante trayecto solo puede ser afrontado por personas relativamente jóvenes, resistentes y bien entrenadas, con equipamiento especial de montaña y un magnífico estado físico que le permita sortear una travesía tan peligrosa a lo largo de por lo menos tres o cuatro días con sus noches.
A quienes logren surcar la Cordillera, al final del camino los aguarda una diminuta playa de piedras, cercada por riscos y con varios metros de juncos que se interponen con el agua. Esa playa está ubicada en el extremo noroeste del lago, en el margen opuesto a dónde el multimillonario inglés impuso su mansión, ahora cobijada por el Superior Tribunal de Justicia de Río Negro.
Lejos de estar clausurado, el reclamo por el acceso libre al Lago Escondido pasará a las instancias federales e internacionales. La exsenadora nacional y actual diputada electa, Magdalena Odarda, quien 18 años atrás inició el reclamo, anticipó que llevará el caso ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. “No dejaremos de denunciar la responsabilidad penal y política de los involucrados”, anticipó Odarda, quien definió al fallo como “anti-derechos”.
Prometió además que buscará iniciar el juicio político contra los jueces y juezas del STJ, además del procurador general de la provincia, “por el delito de traición a la Patria, al ejecutar un hecho dirigido a someter total o parcialmente la Nación al dominio extranjero o menoscabar su independencia e integridad”.
Desde que se instaló en la Cordillera rionegrina en 1996, la corporación británica Hidden lake ignora cotidianamente la Ley argentina. Viola la Ley de Seguridad de Fronteras, que impide a empresas o ciudadanos extranjeros poseer tierras en zonas limítrofes, mientras que la Fiscalía de Investigaciones Administrativas y la Procuración del Tesoro dictaminaron en conjunto que la compañía había adquirido de manera fraudulenta las 20 mil hectáreas que rodean al lago.

La Inspección General de Justicia reveló que la corporación Hidden Lake es una empresa fantasma, una cáscara vacía para ocultar negociados personales de su propietario, y pidió a la Justicia su disolución y la expropiación de todos sus bienes. Hidden Lake es una firma subsidiaria de la multinacional Tavistok, propiedad de Joe Lewis, quien reside ahora en Nueva York pero bajo libertad condicional porque semanas atrás debió pagar una fianza de 300 millones de dólares para evitar el encarcelamiento por 18 cargos de fraude financiero en su contra, mientras que en Londres el ministerio público le abrió procesos de investigación por operaciones irregulares con criptomonedas y presunta evasión impositiva y lavado de dinero en los pases de jugadores del club de fútbol Tottenham Hotspur, del que es el mayor accionista.
¿QUIEN ES JOE LEWIS?
Joe Lewis es el hombre a quien todos nombran cuando hay conflictos, nació en Londres y es judío. Es amigo de algunos politicos argentinos entre ellos Mauricio Macri. Es el megamillonario compró en los 90 varias hectáreas de tierras cerca del Lago Escondido y fue denunciado por subvaluación. A pesar de que la Justicia determinó que es un espacio público, Lewis cerró el acceso legal. Su relación con el expresidente Mauricio Macri y las offshores del dueño de la 6ta fortuna más grande de Inglaterra.
Joe Lewis es quien busca privatizar los mejores paisajes del sur argentino. Esa puede ser, palabras menos, palabras más, una forma sintética de presentación de Joe Lewis, el magnate londinense dueño de las 12.000 hectáreas lindantes al lago Escondido, territorio que en estos días ha sido otra vez epicentro de un conflicto con muchas aristas.
Según Forbes, Lewis tiene un patrimonio neto de $ 4.9 mil millones y se ubica en el puesto 574 entre los más ricos del mundo. En 2019, la lista de Bloomberg lo ubicaba en el lugar 302°, con una fortuna superior a los u$s 5790 millones.
La adquisición, en 1996, de las tierras lindantes al lago Escondido en la Patagonia lo convirtió en uno de los extranjeros con mayor cantidad de tierras en su poder en el país. Durante años, la compra estuvo envuelta en polémica debido a la dificultad para acceder a las aguas del terreno, que son de uso público.
Joe Lewis es propietario de Tavistock Group, con más de 200 activos en 13 países.
A través de Tavistock, Lewis es dueño del equipo de fútbol Tottenham de la Premier League de Londres y tiene una participación en el operador de pubs británico Mitchells & Butlers.
Forbes subraya que el empresario «tiene una variedad de otras inversiones, incluidos complejos turísticos de lujo, restaurantes, hoteles y una empresa agrícola australiana».
Posee una extensa colección de arte que incluye obras de Picasso, Matisse, Freud y Bacon.
Lewis nació arriba de un pub en la calle Roman, Bow, London en el seno de una familia judía. Dejó la escuela a los 15 años para ayudar en el negocio de cáterin de su padre, en West End, llamado banquetes Tavistock, donde comenzó como mozo. Cuando tuvo experiencia, expandió el negocio vendiendo bienes lujosos a turistas estadounidenses, y también fue dueño de una discoteca en West Endm, el Hanover Grand, que vendió en 1979 para empezar con el comercio de divisas, y como resultado se mudó a las Bahamas, donde ahora es un tax exile (autoexiliado impositivo – una persona rica que elige vivir en un país con bajos impuestos). +
En septiembre de 1992, Lewis se asoció con George Soros especulando a que la libra quedara fuera del European Exchange Rate Mechanism (Mecanismo de Cambio Europeo). El evento, que fue denominado Black Wednesday, generó una fortuna para Lewis. Algunos dicen que ganó más que Soros.
ALGUNOS ANTECEDENTES DE LEWIS
Tras pagar nada menos que 300 millones de dólares como fianza, Joe Lewis (86) recuperó su libertad. Sin embargo, aunque seguirá el proceso judicial fuera de prisión, el magnate inglés continúa siendo investigado en el marco de una causa penal por fraude financiero y tráfico de información privilegiada.
La caída del multimillonario, que amasó un capital superior a los 6 mil millones de dólares, no sólo sólo fue sorpresiva, sino que además incluyó un par de condimentos que la vuelven particular. Desde conversaciones encriptadas que salieron a la luz y constan en el expediente judicial hasta la mención a un “amigo argentino con el que suele jugar al póker” que también habría sido beneficiado por el tráfico y abuso de información privilegiada por parte de Lewis, pero del cual no se sabe su nombre.
En concreto la causa que encabeza el fiscal Damian Williams y que se tramita en una corte distrital de Nueva York, afirma que Lewis se valió de su posición de poder en los directorios de distintas compañías para acceder a información privilegiada que luego utilizó para que seleccionadas personas de su entorno realizaran operaciones bursátiles eximidas de todo riesgo y con la garantía asegurada de lograr beneficios económicos inmediatos.
La causa
De acuerdo a la investigación del fiscal Williams, en octubre de 2019, Joseph Lewis recomendó a su asistente ejecutivo y a otros amigos que compraran acciones de la empresa Mirati antes de un importante anuncio sobre los resultados de ensayos clínicos. En concreto, avances de una medicación contra el cáncer.
Basados en la información proporcionada por Lewis, estas personas compraron acciones de Mirati y, cuando se anunciaron los resultados favorables del ensayo clínico, vendieron sus acciones y obtuvieron ganancias considerables. Más aún, el propio Lewis les prestó 500 mil dólares a sus dos pilotos para que ellos compraran acciones y le devolvieran el dinero un mes después, cuando las vendieran.
Además de Patrick O’Connor y Bryan Waugh, los dos pilotos de su jets privados, también está imputada Carolyn Carter, ex modelo y también ex pareja del magnate. La mujer habría gastado todos su ahorros en comprar más de 16 mil acciones de la empresa, las cuales vendió dos meses después. De acuerdo al expediente, la ex concursante de Miss Mundo habría realizado varias operaciones similiares, todas en empresas en las que Lewis ya tenía acciones. “Por la relación personal que los unía, que comenzó en 2015, era imposible que Carter no supiera que Lewis le brinda información confidencial”, detalla el escrito del fiscal Williams.
Otro de los beneficiados fue el misterioso “amigo argentino que solía jugar al póker” con Lewis. En la causa no se aportan indicios sobre quién puede ser, pero su existencia refrenda la cercanía del inglés con altas esferas del poder local, algo que ya había quedado manifiesto luego de que trascendiera que jueces federales, fiscales y funcionarios del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, en un grupo autodenominado “Los huemules”, se hospedaran en la enorme estancia de Lewis en la Patagonia, por una invitación del Grupo Clarín, a finales del año pasado.

La estancia a orillas del Lago Escondido está envuelta en controversia, además, debido a que Lewis está acusado de apropiarse de 12 mil hectáreas, incluyendo dicha residencia, que impiden el libre acceso del resto de la ciudadanía al lago. Desde Hidden Lake, la firma que representa los intereses financieros del billonario en el país, se mantienen firmes y reiteran que el acceso no está prohibido y que existe un camino. Incluso se generó, a fines de 2022, un cruce con Juan Grabois, actual precandidato presidencial, quien irrumpió en la estancia, acompañado por un grupo de militantes, exigiendo que se libere el acceso.
Pero lo vínculos de esta causa con nuestro país no terminan ahí. El juzgado que llevará adelante el proceso judicial contra Lewis tiene historia en Argentina. La Corte del Distrito Sur de Nueva York, es la misma que en su momento y hasta su fallecimiento, encabezó Thomas Griesa, quien llevó adelante la causa de los “fondos buitres”, fallando a favor de ellos y empujando a Argentina hacia el default selectivo.
Acorralado
Las investigaciones sobre fraudes bursátiles son comunes en Estados Unidos, donde Wall Street y su compra-venta de acciones es casi un pasatiempo nacional. Sin embargo, muchas de ellas no prosperan debido a la habilidad de los empresarios para camuflar este tipo de operaciones y la incapacidad de los investigadores para poder desentrañar este tipo de maniobras.
De todos modos, en esta oportunidad, la cantidad de material recogido por la fiscalía y la abundancia de pruebas que dicen tener, acorrala a Lewis. De ser encontrado culpable, el magnate se enfrenta a severas penas: Fue acusado de trece cargos de fraude de valores, cada uno de los cuales conlleva una sentencia máxima de 20 años de prisión; otros tres cargos de fraude de valores, con una sentencia máxima de 25 años de cárcel, y tres cargos de conspiración, los cuales conllevan una sentencia máxima de cinco años de prisión cada uno.
Lewis insiste en declararse “no culpable” y para solventar la fianza de 300 millones de dólares, puso como garantía su yate Aviva de 98 metros de largo y un avión privado. Mientras, la Justicia estadounidense le retuvo el pasaporte y lo conminó a quedarse en uno de los tres estados: Nueva York, Florida o Georgia. La causa sigue avanzando. Y repercutirá por estos pagos.
OTROS DATOS
Según datos del MST, (Movimiento Socialista de los Trabajadores),en el año 1996, con Carlos Menem del Partido Justicialista como presidente de la nación y con Pablo Verani de la UCR como gobernador de Río Negro, el multimillonario inglés Joe Lewis compró una enorme propiedad en la zona de Lago Escondido, a unos 40 km de la ciudad de El Bolsón. La compró a través de la empresa Properties Buenos Aires SA, que muy poco tiempo después cerró y pasó a llamarse Hidden Lake SA y empezó a ser controlada por la sociedad británica Lago Corp. Desde ese momento, y gracias a sus estrechas relaciones con gobernantes, jueces, políticos patronales y empresarios, Joe Lewis fue adquiriendo 14.000 hectáreas, que incluyen un aeropuerto y una central hidroeléctrica propias, y el derecho al acceso público que garantiza la ley a este patrimonio nacional, es impedido por la seguridad privada de Lewis o directamente por la Policía de Río Negro que funciona en total complicidad con el magnate.
Entre sus propiedades Lewis cuenta con una mansión de 2.500 metros cuadrados, un Centro de Convenciones de 4.200 m2, un hipódromo, un kartódromo, canchas de fútbol, de básquet, de tenis, un establo para más de 100 caballos, un cine, un centro recreativo y 12 turbinas que generan energía eléctrica gracias a los saltos del Río Escondido. El aeropuerto de Lewis en la zona no cuenta con radares monitoreados por ninguna autoridad aeroportuaria nacional, así que todos sus movimientos son secretos. Y además, es dueño también de un aeropuerto con una pista de más de 2.000 metros sobre el Atlántico, cercano a Sierra Grande, siendo esta la base aérea británica más cercana a nuestras Islas Malvinas, a menos de dos horas de vuelo. Un verdadero escándalo que todos los gobiernos nacionales y provinciales desde el año 1996, han dejado correr.
De acuerdo al Código Civil de Argentina, los ríos y lagos son de dominio público. Y la Constitución de la Provincia de Río Negro garantiza «el libre acceso con fines recreativos a las riberas de espejos de agua de dominio público». En el año 2020, Alejandro Olmos Gaona presentó ante la Procuración del Tesoro de la Nación un expediente legal que demuestra que la compra de las propiedades de Lewis están viciadas y por lo tanto debieran ser nulas, porque en las zonas de frontera no puede permitirse la compra de tierras por parte de extranjeros. Hay sentencias a favor del acceso público al Lago que no han sido aplicadas por ningún gobierno, ni nacional ni provincial. El Estado nacional y sus fuerzas de seguridad no han movido un solo dedo para desalojar este verdadero enclave británico en nuestro sur, pero sí ponen todo su empeño y su fuerza en atacar, reprimir y desalojar de sus tierras ancestrales a nuestros pueblos originarios.
Joe Lewis y sus cómplices nacionales y provinciales
Joe Lewis ha convertido el Lago Escondido y toda su propiedad en un verdadero enclave del imperialismo británico en la Patagonia. Favorecido por sus socios en el poder, no solo compró tierras que nunca debió poder adquirir, sino que burla las resoluciones sobre el acceso público al Lago y ha construido una fortaleza propia, desde la cual sigue tejiendo alianzas con el poder político y económico del país. Hoy es el principal y único proveedor de energía eléctrica a El Bolsón. Y tiene a su servicio un verdadero ejército de empleados y subordinados que dicen ser «vecinos felices con el emprendimiento de Lewis», a los que muchas veces los usa como fuerza de choque ante los que intentaron denunciar este enclave inglés.
En los últimos meses, Joe Lewis y el Lago Escondido han adquirido gran notoriedad a partir del viaje clandestino de varios jueces nacionales, importantes empresarios y directivos del grupo Clarín y el Ministro de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, Marcelo D‘Alessandro (hoy en uso de licencia). Este viaje, difundido a partir de las internas propias de Juntos por el Cambio, muestra claramente que existe una importante asociación entre jueces, dirigentes políticos, medios de comunicación y empresarios, que usufructan las propiedades e instalaciones de Joe Lewis en El Bolsón para discutir y armar sus estrategias políticas y económicas. Los chats filtrados con conversaciones entre jueces, funcionarios macristas, personal jerárquico del grupo Clarín y otros empresarios son una demostración más contundente de la decadencia y podredumbre del sistema capitalista en el que vivimos. No solo por la impunidad del poder político, judicial y corporativo, sino también porque muestra un sistema de escuchas ilegales, operaciones de inteligencia clandestinas y denuncias cruzadas entre el oficialismo y la oposición. Todo esto muestra que la corrupción es estructural a este sistema y a estos gobiernos. Y como hemos dicho en reiteradas oportunidades, ninguna investigación que venga del poder político también corrupto o de una justicia clasista que nunca va a investigarse a sí misma puede aportar luz y verdad sobre lo que ocurrió. Solo una Comisión Investigadora Independiente, integrada por organismos de derechos humanos, ambientales, trabajadores y personalidades que tengan la confianza del pueblo puede investigar de verdad y castigar este entramado de corrupción y este obsceno despliegue imperialista en nuestras tierras.
La existencia de este imperio británico en nuestra Patagonia es un verdadero avasallamiento a la soberanía del país y ratifica nuestra condición de país semicolonial, gobernado por partidos que se alternan en el poder pero nos mantienen en esa situación. La presencia inglesa en las Islas Malvinas y el FMI y el Banco Mundial que ordenan planes de ajuste y saqueo confirman todo esto.
La lucha por la soberanía nacional y por una segunda y definitiva independencia nacional, está hoy íntimamente relacionada con el enfrentamiento al FMI y a los gobiernos que aplican sus planes de ajuste, saqueo y endeudamiento. Y también por erradicar estos enclaves británicos en nuestros territorios, y por lograr que el acceso a lagos, ríos y glaciares sea enteramente público y ninguna fuerza de seguridad privada ni pública pueda impedirlo.
Ninguno de los partidos del poder, por más que se saquen fotos y agiten banderas argentinas, van a enfrentar en forma consecuente a estos sectores imperialistas y a sus políticas.
Fuente: Tiempo Argentino







