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Milei: Un show de insultos y nunca habló sobre el problema económico del país

El Presidente dio el peor de sus tres discursos de apertura del año legislativo desde que está en la Casa Rosada. A puro canchereo, se detuvo en insultar a una oposición que hoy no tiene peso y quiso dar clases de moral mientras avanzan las investigaciones por corrupción en su gobierno. Sin medidas concretas para paliar los despidos, casi no hubo simpatizantes en la plaza del Congreso.

Cambia, todo cambia. Para Javier Milei el Congreso ya no es más un “nido de ratas” porque su actual conformación le permite malearlo a su gusto, y convertirlo en el “más reformista de la historia”.

La situación política, que hoy el líder de La Libertad Avanza (LLA) parece manejar a su antojo, con un bloque de legisladores más robustecido luego del triunfo en octubre, un bloque de gobernadores afines que ceden ante el ahogo presupuestario, y una Justicia que se desvive en protegerlo es la otra pata de la historia.

Es por todo esto que Milei y sus funcionarios se animan a pasearse cancheros, con sonrisas, y dejos de tranquilidad y risas soberbias. La fortaleza del Gobierno, que se vio plasmado en las recientemente finalizadas sesiones extraordinarias con las sanciones de la Reforma Laboral, el Régimen Penal Juvenil y el Acuerdo entre La Unión Europea y el Mercosur, avanzando también con la nueva ley de Glaciares, se vio por doquier en la noche del domingo.

Pero hubo cosas que no cambiaron tanto. Entre tanto improperio y tribuneo para los propios que se vivió en el Palacio Legislativo, el Presidente debió remarcar una palabra que quizás podría haber pasado desapercibida si no es porque un enorme número de argentinos lo viven cotidianamente: habló de “malaria”.

Esa malaria que ya se llevó puestos 317 mil empleos registrados y casi 22 mil empresas desde que asumió en diciembre del 2023, no fueron para nada mencionados en el discurso de aperturas número 144° de sesiones ordinarias del año legislativo.

También, entre medio del griterío, volvió con su greatest hitel que reza que el ajuste en los 27 meses desde que es Presidente los pagó la “casta” política, y no la gente.

Si solo se escarba un poco, se puede ver que ese superávit tan mentado por el jefe de Estado vino por otro lado: 25 % recorte de obra pública, 25 % jubilaciones, 14 % ajuste salarial y despidos en el Estado (70 mil personas echadas), 17 % quita de subsidios, y 8 % ajuste a las provincias.

Este combo de problemas económicos quedó reflejado en las pocas entrevistas que Diagonales pudo recoger con la gente que esperaba la llegada del mandatario al recinto legislativo. Pocas entrevistas porque caso no hubo gente para recibir a Milei.

“El sueldo no alcanza, en mi trabajo tuvieron que echar gente porque cayó el consumo. Voté a Javier Milei y me defraudó. No sé si lo volvería a votar”, planteó un trabajador de supermercado que está preocupado por la caída de las ventas en la sucursal donde trabaja y los despidos que ya se produjeron y que, por suerte, todavía él sigue esquivando.

En las inmediaciones de un Congreso que estuvo más vallado que incluso los días miércoles, cuando el ministerio de Seguridad monta operativos parafernales, comenzaron a acercarse legisladores de todos los signos políticos, algunos más presentes que otros que directamente (por ejemplo, los del espacio de La Cámpora) optaron por no ir a escuchar al Presidente.

Algunos oficialistas como el jefe del bloque de Diputados de LLA Gabriel Bornoroni llegó sonriendo con sus allegados y cuando se encontró con otro legislador de su signo político se sinceró: “Fueron dos años de aprendizaje, vamos a ver cómo viene este tercero”.

Consultado sobre si la reforma laboral que votaron hace pocos días mejoraba la situación de los trabajadores que ya estaban afuera del sistema, no dio pie con bola.

Otros legisladores como Esteban Paulón fueron contundentes con la actuación del Congreso como facilitador de los planes reformistas del Poder Ejecutivo. “En dos años, Javier Milei pasó de decir que esto era un nido de ratas a mirar el Congreso con cariño. El Gobierno ganó 80 diputados con las urnas y 15 con la chequera”, aseveró sin rodeos.

Llegando la hora de ocupar los lugares protocolares, los funcionarios del Gabinete arribaron al Palacio Legislativo en dos combis que los trajeron juntos a todos: Mariano Cuneo Libarona (Justicia), María Ibarzabal Murphy (Secretaria Legal y Técnica), Alejandra Monteoliva (Seguridad), Sandra Pettovello (Capital Humano), el asesor “sin cargo” Santiago Caputo, Pablo Quirno (Cancillería), Luis “Toto” Caputo (Economía), Mario Lugones (Salud), Federico Sturzenegger (Desregulación y Transformación del Estado) y Carlos Presti (Defensa).

Por su parte, algunos de los gobernadores que dijeron presente fueron Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Alfredo Cornejo (Mendoza), Gustavo Valdés (Corrientes), Claudio Poggi (San Luis), Leandro Zdero (Chaco) y Jorge Macri, jefe de Gobierno porteño. También se dejaron mostrar los tres jueces de la Corte Suprema: Carlos Rosenkrantz, Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti.

Uno de los momentos de la noche se produjo cuando en el ingreso del Presidente a la Asamblea Legislativa, la vicepresidenta Victoria Villarruel empujó a Karina Milei frente a las cámaras y luego sonrió. Muestra cabal de la tensión entre ambas.

Y tras los protocolos y las buenas costumbres del Parlamento, comenzó el “panic show”, con un Milei que tuvo reiterados brotes e, iracundo, no podía contenerse cada vez que la oposición le machacaba sus dichos.

Si se corre el velo de los gritos y los insultos (Milei fustigó al kirchnerismo, a los legisladores de la izquierda, a los principales empresarios de la Argentina como Paolo Rocca –Techint-, y Javier Madanes Quintanilla -Fate y Aluar-), poco queda en materia de anuncios, y primó el discurso moralista para los propios (su discurso llevó el nombre “La moral como política de Estado”). Milei buscó mostrar autoridad en medio de un viento de cola político que lo favorece.

En los hechos concretos, los anuncios no fueron tales si no una manifestación de ideas generales, y lineamientos de que cada ministerio presentará en el Congreso un paquete de 10 reformas estructurales para este año. En otros pasajes, mencionó intenciones de cambios en la legislación electoral, en materia penal y judicial.

Milei dio como verdades reveladas datos falsos. Señaló que la última gestión peronista se fue del poder con 30 % de trabajadores formales pobres (era de un preocupante 18 %), que con su gestión se terminaron los piquetes (bajaron a menos de la mitad de los 9000 que había con Alberto Fernández, pero sigue habiendo), que los andadores sociales con los que asumieron eran los peores de la historia (esos fueron los del año 2001).

“Se terminó con el endeudamiento inmoral que le pasaba la cuenta de nuestras fiestas a generaciones futuras sin posibilidad de que se defiendan con el voto”, sostuvo, omitiendo que el 2026 comenzó con un Banco Central que firmó un crédito a una tasa usuraria para destinarlo a los vencimientos de deuda externa vía REPO por US$ 3.000 millones con seis bancos internacionales.

Milei planteó que “la cordillera nos daría un millón de puestos de trabajo reales», pero en los números concretos el empleo registrado en Extracción de minerales metalíferos y Explotación de otras minas y canteras en el segundo trimeste del año pasado fue de solo 27.887 puestos laborales.

Además, sostuvo que su gobierno tuvo un ciclo histórico de inversión, pero evitó decir que es por lo negativo. La Inversión Extranjera Directa (IED) tiene un récord histórico a la baja: salidas netas de USD 1.521 millones entre enero y noviembre del 2025, según datos del BCRA.

De hecho, ingresarían solo alrededor de u$s 5600 millones como inversiones vinculadas a proyectos ya aprobados del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) y otras iniciativas en marcha. Se trata de un número que queda lejos de las expectativas del Gobierno.

Vanagloriando a la ministra de Capital Humano Sandra Pettovello, afirmó que «los niños son prioridad». Pero en 2024 la tasa de mortalidad infantil aumentó 0,5 puntos, hecho que ocurrió por primera vez desde 2002, según el informe de Estadísticas Vitales publicado por el Ministerio de Salud de la Nación

Tampoco hizo eje en el drama educativo, con la quita que el gobierno “libertario” hizo del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) que representaba entre un 8% y un 15% de los sueldos. Se redujo un 47,7% la inversión educativa entre 2023 y 2025 y la inversión que se destinará será 0,75% del PBI en educación, por debajo de 2024 (0,88%).

Milei se limitó a señalar, más en tono de promesa de campaña que efectivamente como jefe de Estado que es, que “necesitamos reformar la educación inicial, primaria y secundaria. Todos sabemos lo bajo que ha caído la calidad de nuestro sistema educativo; las estadísticas son apabullantes”.

Pero entre 2023 y 2025, los fondos nacionales para la educación obligatoria cayeron un 76,5%, la inversión en infraestructura educativa se redujo 58,5%, y presupuesto para las universidades cayó 29,4%.

Sacando la cabeza del termo, y Twitter del Palacio Legislativo, hay una realidad. Los salarios docentes cayeron 19% en promedio a nivel nacional. Y hoy en 16 provincias no arrancan las clases.

Fuente: Diagonales

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