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Rutas abandonadas por Milei: La travesía transcurre desde La Plata hasta el Alto Valle rionegrino

El viaje comenzó en la ciudad de La Plata con destino a Cipolletti, provincia de Río Negro, y un pequeño desvío a Rauch, localidad del interior de la provincia de Buenos Aires. En total, entre rutas nacionales y provinciales, fueron 1206 los kilómetros recorridos.

Apenas pasados los primeros 180 kilómetros de viaje, llegamos a Las Flores y allí encontramos la primera obra abandonada por el Gobierno de Javier Milei: la rotonda que conecta la Ruta Nacional 3 con la Ruta Provincial 30. 

Se trata de la construcción de una Autovía en la RN 3, más precisamente en el tramo que atraviesa Las Flores y la conecta con Azul. La misma se había puesto en marcha en noviembre de 2022, sin embargo, en enero de 2024, con el cambio de Gobierno, su ejecución quedó paralizada, con trabajos inconclusos, colectoras sin terminar y desvíos deteriorados señalizados por barriles naranjas oxidados y alambrados que se sostienen parados a duras penas.  

Tal es así que el municipio solicitó hacerse cargo del mantenimiento básico de las colectoras, ante la inactividad de Vialidad Nacional. Actualmente, los caminos al costado de la obra son de tierra y su estado obligan a circular casi a paso de hombre para evitar pozos y desniveles. Es que se trata de un trayecto con gran circulación de automóviles, colectivos y una gran cantidad de camiones por tratarse de una ruta fundamental para el traslado de la producción. 

Rotonda Las Flores

Después de un pequeño desvío por la ruta 30 para llegar Rauch, volvimos a la ruta nacional 3 y llegando a Olavarría nos encontramos con la segunda obra abandonada, esta vez sobre la RN 226: el acceso a Sierras Bayas. 

Se trataba de la construcción de un distribiudor en forma de diamante, a la altura del km 285, para mejorar la circulación y la seguridad vial. Sin embargo, tampoco fue finalizada. 

Los trabajos habían comenzado en agosto de 2023, durante el gobierno de Alberto Fernández, pero en enero de 2024, como muchas otras obras públicas del país, se paralizaron y están frenados desde entonces. De todas maneras, lo peor aún no había llegado.

 

EL PASO POR BAHÍA BLANCA MERECE UN APARTADO

Poco más de 290 kilómetros mas adelante nos encontraríamos con un verdaero parto: el Paso Urbano «El Cholo» en Bahía Blanca, fundamental para la RN3 y RN33. 

Era (sí, en pasado) la obra más importante que la Dirección Nacional de Vialidad había comenzado en la Argentina. Consistía en una autovía sobre la Ruta nacional 33, en un punto estratégico tanto para la producción como para el turismo. Medios locales y nacionales la llamaban la ruta de los 11 puentes en 11 kilómetros. 

La obras comenzaron y varios puentes fueron edificados. Sin embargo, ahora funcionan únicamente como nidos de palomas. Con un grado de avance del 45%, la construcción fue abandonada por la administración de Javier Milei en enero de 2024. Desde entonces, autos, camiones, colectivos, motos y ciclistas circulan por caminos de tierra y ripio al costado de una autovía a medio hacer; caminos que tampoco tienen mantenimiento. 

En ese lugar, cruzar a pie sería más rápido. Son apenas 1.362 metros, pero que pueden requerir hasta media hora para transitarlos o tal vez 20 minutos con una camioneta 4×4. Habría que hacer la prueba. Es cierto que el calor de febrero y el sol del mediodía tampoco ayudaron demasiado. Es que además de la obra abandonada, los caminos alternos tampoco tienen mantenimiento y después de dos años de abandono están plagados de cráteres y zanjas. 

Es tal el deterioro que muchos conductores optan por manejar por la banquina, cuyo estado tampoco es óptimo pero está -un poco- mejor que el camino principal.  

Además de los incordios, el embotellamiento y la inseguridad vial que provoca la desidia, en este caso también genera graves problemas logísticos y perjuicios a la economía local. Al transitar el Paso Urbano, a uno de los costados de la RN33, puede verse un supermercado mayorista completamente abandonado. Se trata de la sucursal de Yaguar que cerró sus puertas en noviembre de 2025 después del desplome en las ventas, dejando a 60 empleados en la calle. 

Al comunicar el cierre, la misma empresa hizo mención al “estado de abandono” de las rutas nacionales de ingreso y como ello afectó directamente las ventas debido a las dificultades para acceder al lugar.

Una vez atravesados los 1360 metros más largos, seguimos por casi 60 kilómetros por la RN 3 y un tramo de la RN 22, cruzamos apenas un borde de La Pampa, y entramos a Río Negro. El paisaje rural pampeano quedaba atrás para dar lugar a otro más terroso, de arbustos bajos, pequeñas mesetas y valles en zonas donde cruza el río. 

RUTA 22

Casi 140 kilómetros por la RN 22 nos llevaron hasta Choele Choel, donde se encuentra una célebre e infame rotonda, por suesto, también abandonada. Para entender su fama, hay que remontarse al tratamiento de la Ley Bases en el Congreso. En ese momento, el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck cambió el voto a favor de sus legisladores por dos cosas: la finalización de la rotonda en Choele y la instalación de la planta de GNL, que inicialmente se iba a asentar en Bahía Blanca, en su provincia. Spoiler: ninguna de las dos promesas se cumplió. 

Por un lado, YPF suspendió la construcción de la planta en Sierra Grande, Río Negro, tras la salida de su socio Petronas que decidió en cambio cruzar a Brasil, donde los costos y la inversión eran menores. Por otro lado, la obra de la rotonda sigue igual: sin ningún avance. 

En realidad, esa afirmación tal vez no sea del todo cierta. A diferencia de hace un año, hoy sí se puede circular por parte de la ruta 22 y su rotonda pero no porque haya avanzado la obra, sino porque se habilitó el tránsito en zonas donde el asfalto ya estaba hecho. Lo único que hicieron entonces, fue correr los tachos y vallas que impedían pasar por la ruta a medio hacer. 

OTRO PARTO: EL TRAMO FINAL y UNA OBRA ETERNA

La realidad es que la obra de la RN 22 también merece un apartado propio. La ampliación de esta ruta nacional comenzó hace 17 años y hasta ahora tiene un avance promedio de entre el 50% y el 60%. 

La obra era ambiciosa y se dividió en cinco secciones: Chichinales-Godoy, Godoy-Cervantes, Cervantes-J.J. Gómez, J.J. Gomez-Fernández Oro y Fernández Oro-Acceso Isla Jordán (Cipolletti). 

El único tramo que está completo en un 100% es el primero, un total aproximado de 22 kilómetros. Los trabajos empezaron en 2008 y terminaron en 2011. Un año antes, en 2010, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner licitó el resto de las secciones. ¿Otro spolier? Ninguna está finalizada.  

En el segundo tramo, la RN 22 ya se transforma en autopista. Esta sección tiene un avance del 90% y solo faltan señalizaciones y alcantarillas. Faltan hace tiempo y todo indica que seguirán faltando. Luego, entre Cervantes y J.J. Gómez, el estado de la obra tiene un avance de apenas el 20% mientras que entre J.J. Gómez y Fernández Oro no hubo ningún movimiento.

Finalmente, la última sección es una de las más problemáticas. La Ruta 22 es muy transitada no solo por la productores de fruta, sino por los camiones que entran y salen de Vaca Muerta y los miles de turistas que todo el año, todos los años, viajan a la cordillera.

El tramo que une a Roca y Cipolleti es el más complicado de transitar. Allí hay un tramo de autopista que no está finalizado y que se puede usar solo por momentos de forma itermitente. Después hay que circular por colectoras que tienen poco y nada de mantemiento. 

Después de más de diez horas de viaje, la cercanía al lugar de destino solo aumenta la ansiedad. Pero los últimos 40 kilómetros requieren de paciencia; mucha paciencia. La autopista abandonada es utilizada muchas veces por vecinos que salen a caminar o ciclistas que aprovechan la falta de automóviles. Mientras tanto, autos, colectivos y camiones, transitan por colectoras. 

Es que al transformarse en autopista, el plan original consistía en construir puentes elevados en los cruces claves que pasan por Roca y Cipolletti. Estas estructuras generaron quejas y ambos municipios presentaron medidas de amparo, en 2016 y en 2020 espectivamente, bajo el argumento de que estas construcciones tendrían un fuerte impacto visual y podrían entorpecer la conectividad de las ciudades. 

Hace casi un año, el intendente de Cipolletti, Rodrigo Buteler firmó un acuerdo con Vialidad Nacional y aceptó hacer un cruce elevado en uno de los accesos de la ciudad. Sin embargo, hasta ahora no hubo ningún movimiento. 

La Plata – Cipolleti es un viaje largo, pero la falta de mantemiento de las rutas, las obras abandonadas, las colectoras y desvíos en mal estado, lo hacen más largo aún. Desafortunadamente, es una situación que se repite en muchas partes del país y si bien no es un problema nuevo, es una problemática que se agravó profundamente con la administración libertaria de Javier Milei. 

Fuente: Diagonales

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