El magnate tecnológico tuvo un encuentro con el ministro de Economía, su vice y el titular del Banco Central con agenda desconocida
Mientras una multitud colmaba las calles en defensa de la educación pública y contra la asfixia presupuestaria, el ministro de Economía optó por una agenda de élite. Luis Caputo se reunió con el magnate tecnológico Peter Thiel, quien ve en la Argentina de Milei el laboratorio perfecto para sus teorías antidemocráticas.
Mientras las columnas interminables de docentes, no docentes y estudiantes desbordaron las calles para denunciar el vaciamiento del sistema científico y universitario, en el hermetismo de los despachos oficiales el jefe de la cartera económica dedicó su jornada a recibir con honores a Thiel, el multimillonario de Silicon Valley que se ha instalado en el país atraído por el experimento de desguace estatal en curso.
La prioridad oficial quedó fijada en las propuestas sobre “activos digitales” y “desregulación extrema” que ofrece uno de los arquitectos del poder tecnológico global.
Thiel no es un inversor cualquiera. Cofundador de PayPal y de la oscura empresa de análisis de datos Palantir, el magnate representa el ala más radical y reaccionaria del libertarismo corporativo.
Su historial combina el estigma de haber frecuentado la isla de Jeffrey Epstein -el financista condenado por delitos sexuales- con una defensa ideológica que desprecia explícitamente el sistema republicano. “Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles”, sentenció hace años, una máxima que parece resonar con fuerza en el ecosistema de La Libertad Avanza.
Su currículum, además de una fortuna incalculable y vínculos que la diplomacia prefiere olvidar, incluye haber sido el principal soporte financiero del ascenso de J.D. Vance, financiando con 15 millones de dólares su campaña al Senado en 2022 y respaldando su candidatura a la vicepresidencia junto a Donald Trump en 2024. La relación entre Peter Thiel y Donald Trump es compleja, oscilante y, por momentos, abiertamente tensa, aunque siguen unidos por una red de intereses mutuos y aliados clave.
Su presencia en Buenos Aires confirma que su interés está en exportar el modelo de “desregulación extrema” y “capitalismo libertario” a nivel internacional, usando a Argentina como uno de sus laboratorios favoritos fuera de Estados Unidos.
Thiel llegó al país en abril y participó de varios encuentros con el presidente Milei, ya había visitado Argentina en 2024 invitado por el embajador de Argentina en Estados Unidos, Alec Oxenford.
“Excelente reunión con José Luis Daza y Santiago Bausili y el empresario Peter Thiel, fundador de PayPal y Palantir, con quien dialogamos sobre numerosos temas de actualidad económica y geopolítica”, escribió Caputo en la red social X tras el encuentro de este martes.
La publicación no incluyó precisiones sobre los temas tratados, pero destacó la importancia de la interacción para el Gobierno argentino. La imagen de camaradería y sonrisas oficiales que acompañó el posteo funcionó como un negativo perfecto del clima de tensión que se vivía a esas horas en las calles.
La reunión con Thiel desnudó la verdadera política del Ejecutivo. La presencia del magnate en el país coincide con el peor momento de la desinversión en el Conicet y la caída en picada de los salarios académicos, que ya rozan la línea de pobreza.
El proyecto libertario prefiere importar recetas de Silicon Valley y ofrecer el territorio nacional como un campo de pruebas para capitales que no buscan el desarrollo social, sino la maximización de un poder tecnológico despojado de controles democráticos.
Mientras las aulas se vacían por falta de presupuesto, los despachos se llenan de promesas de inversión que, hasta ahora, solo habitan en la nube de los intereses privados de Thiel y la ceguera fiscal de Caputo.
Fuente: Pagina 12







