Como hace un cuarto de siglo, la flamante senadora “libertaria” es uno de los bastiones del Gobierno para conseguir la sanción de la polémica normativa. Misma receta: foco contra los convenios colectivos al igual que en el modelo De La Rúa en el que la exmontonera era ministra de Trabajo.
El pragmatismo de Patricia Bullrich y su capacidad de adaptación a los nuevos vientos de cola de la política argentina de los últimos 50 años es algo que se le reconoce por parte de propios y ajenos. Esa capacidad de reinventarse tuvo como expresión que la semana pasada, el alfil en el Senado de Javier Milei fuera destacada como personalidad del año por la Revista Gente.
FANTASÍAS LABORALES DE AYER…
Como relata el periodista Ricardo Ragendorfer (2019) en un libro que recorre la biografía de “La Piba” desde sus inicios en la Juventud Peronista hasta su paso por el ministerio de Seguridad de Mauricio Macri, sostiene que, en el comienzo de la gestión de la Alianza de Fernando De La Rúa, Patricia dio la “voltereta más audaz de su carrera política”.
La exladera de Rodolfo Galimberti en los años setenta y ochenta, tras su paso legislativo durante el menemismo, saltaba a las filas del triunfante radicalismo desde el 10 de diciembre de 1999.
Comenzaba a ganarse un lugar de confianza en el ala conservadora de la Alianza: el “Grupo Sushi” que coordinaba Antonio De La Rúa, que tenía el control de la estrategia de la coalición gobernante y aglutinaba a políticos como Hernán Lombardi, gestores culturales como Darío Lopérfido, el publicista Horacio Agulla, los banqueros Fernando De Santibañez y Christyan Colombo.

Su plasticidad y sus conocimientos de los resortes del poder hicieron que Bullrich escalara posiciones rápidamente y, tras pasar por el área de Políticas Criminales y Asuntos Penitenciarios del Ministerio de Justicia, recaló, a base de su muestra de discursos desafiantes contra las cúpulas sindicales, en el ministerio de Trabajo.
De su estadía por un año en el cargo es más recordada su intervención, junto a la del por entonces ministro de Economía Domingo Felipe Cavallo, el 23 de julio de 2001, con un decreto de recorte del 13 % en el monto de los haberes jubilatorios y de los empleados públicos que superaran los $ 574 que, por entonces, eran pesos/dólares, porque regía el uno a uno.
El contexto de su asunción en el cargo en octubre del 2000 coincide con el clima de su reciente llegada a la Cámara alta con el sello de LLA.
Con un sindicalismo nuevamente arrinconado, la reforma laboral previa a su llegada a la cartera a principios de siglo, que había sido aprobada con los tristemente célebres casos de sobornos en el Senado, conocidos como “Ley Banelco”, es el norte que ahora Bullrich quiere que llegue cuanto antes.
…Y DE HOY
Con su llegada como referente de la actual tropa “libertaria” en el Senado, Bullrich ya empezó a hacer uso de su experiencia en “la rosca”, pero también mantiene su influencia en el Gabinete nacional integrando las reuniones de la mesa política.
Bullrich quiere quedarse con la Comisión Permanente de Trabajo y Previsión Social en el Senado, y se muestra convencida de que la iniciativa debería ser tratada y aprobada llegando a fin de este año.
Otros sectores del Gobierno se muestran más cautos, y sostienen que esto haría peligrar la sanción de la nueva normativa. Por estas horas, y a pesar de conocerse los trazos generales, la confección definitiva del documento que el Poder Ejecutivo presentará formalmente en el Congreso sigue siendo tema de negociación entre el oficialismo con los representantes sindicales de la CGT.
A pocas horas de comenzar el debate parlamentario en las sesiones extraordinarias, la exministra de seguridad confía en el diálogo que mantiene con los bloques aliados del PRO, de parte de la UCR y de los legisladores peronistas no kirchneristas.
Sus cañones apuntan a construir una mayoría en la Cámara alta, donde comenzará a tratarse la iniciativa, que le permita avanzar sin depender del aval del peronismo más radicalizado.
INCONMOVIBLE
De los dos lados de la línea del tiempo, la exministra de Seguridad se mantuvo siempre a rajatabla en su histórico posicionamiento contra el fin de la vigencia indefinida de los convenios colectivos de trabajo.
En su cruzada contra lo que se conoce como ultraactividad, la por entonces ministra de Trabajo delarruista ya había ido a fondo en la aplicación de la reforma laboral aprobada y el fin de la renovación automática de los acuerdos colectivos si no hay acuerdo en paritarias. El 6 de enero de 2001 convocaba a reformar 400 convenios amparada en la polémica normativa aprobada con dádivas.
De esos días como titular de Trabajo queda el archivo en el que se cruzó con el líder camionero Hugo Moyano, en el programa de Mariano Grondona, “Hora Clave”.
“Los sindicalistas lo único que hacen hace años es llenarse los bolsillos con la plata de la gente. No jodas eh”, acusaba Bullrich a Moyano. “No te hagas la patriota porque acá nos conocemos todos”, retrucaba el sindicalista.
“¿Por qué te querés hacer la Virgen de Luján?”, preguntó Moyano a continuación. Bullrich se defendió: “No soy ninguna virgen pero tampoco robé nunca”.
Ya hacía años que Bullrich había adquirido coherencia en sus planteos sobre el sistema laboral argentino y el sindicalismo. Hoy las vuelve a poner en práctica en el Senado.
Fuente: Diagonales







