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Dólar mayorista: Rompió la barrera de los $1.500 y quebró un nuevo récord nominal

La divisa mayorista subió $11 (+0,7%) este lunes 24 de agosto y cerró en $1.510, un nuevo récord nominal y su mayor avance diario desde el 3 de junio.

El dólar mayorista superó los $1.500 este lunes, un nivel que durante las últimas semanas se transformó en una referencia clave para el mercado y que el Gobierno busca sostener mediante una combinación de operaciones cambiarias y manejo de la liquidez.

La divisa mayorista subió $11 (+0,7%) este lunes 24 de agosto y cerró en $1.510, un nuevo récord nominal y su mayor avance diario desde el 3 de junio.

La semana pasada, el tipo de cambio avanzó $11,50, equivalente a 0,8%, y recuperó con ligero exceso la caída de $11 que había registrado durante la semana anterior. En agosto acumula un incremento de $18, mientras que en lo que va de 2026 sube $48.

En el mercado, sin embargo, los $1.500 son observados como una suerte de techo informal de corto plazo. Según operadores, el Gobierno viene utilizando distintas herramientas para evitar que el mayorista supere de manera sostenida esa zona, entre ellas operaciones en el mercado de futuros.

El economista Gustavo Ber señaló que “el dólar mayorista sigue respetando los $1.500, e incluso por momentos reflejando una menor cobertura a través de dollar-linked y mayores compras del BCRA, tal vez ante la activación de algunas renovadas apuestas por colocaciones en pesos”.

A su vez, el dólar minorista cerró a $1.530 en Banco Nación, un incremento de $15, respecto a la rueda previa. Mientras, el blue finalizó en $1.560. Los financieros también permanecen por encima del oficial, con el MEP alrededor de $1.537,54 (+0,2%) y el contado con liquidación se vende a $1.597,77, un avance de 0,2%.

En el segmento de futuros, los contratos operan con alzas marginales. Para diciembre, los operadores del mercado negociaron un dólar mayorista a $1.628.

El costo de contener al dólar aparece en las tasas

La estabilidad cambiaria tiene como contracara una mayor tensión en las tasas de interés en pesos. Las tasas cortas se movieron en los últimos días en torno al 25%-27% TNA, en un mercado donde el manejo de la liquidez pasó a tener un papel central.

El dilema para el equipo económico pasa por mantener una cantidad de pesos suficiente para evitar un salto excesivo de las tasas, pero sin generar un excedente de liquidez que pueda terminar trasladándose a una mayor demanda de dólares.

Ber advirtió que resulta crucial evaluar la dinámica de las tasas, dado que en el actual modelo vienen actuando como válvula de escape ante un repunte de la demanda cambiaria y una liquidez más restringida. Aún así, es urgente que se tranquilicen -tras el salto nominal y real- a fin de no afectar a la actividad y al consumo”.

La consultora 1816 también puso el foco sobre ese equilibrio y consideró que “el costo de mantener el techo de 1.500 es alto, lo que lleva a preguntarse cuánto tiempo quisiera el Gobierno sostener ese nivel -no tenemos respuesta-”.

La firma recordó que durante las últimas jornadas el Gobierno volvió a utilizar la tasa de interés como una herramienta para defender el objetivo cambiario, una dinámica que elevó la volatilidad del costo de fondeo.

“Durante estos últimos días el mercado local volvió a vivir, aunque en dosis pequeñas, lo que experimentó en el segundo semestre de 2025: el Gobierno volvió a usar la herramienta de la tasa para defender un objetivo cambiario y el costo de fondeo mostró una volatilidad que no vemos desde fines de febrero”, sostuvo 1816.

Las tasas de interés volvieron a reflejar volatilidad la semana pasada

Menos compras de dólares del BCRA

Otro de los efectos de la estrategia se observa en la acumulación de reservas. Después de comprar un promedio cercano a u$s103 millones diarios durante julio, el BCRA redujo el ritmo a aproximadamente u$s33 millones por jornada en agosto.

La menor presencia compradora busca evitar que la demanda oficial agregue presión sobre una cotización que ya opera muy cerca de los $1.500.

En este contexto, Max Capital planteó que una mayor flexibilidad cambiaria podría contribuir a descomprimir el mercado. “Cierto ajuste de precios ante la percepción de los riesgos electorales parecía inevitable y, para el tipo de cambio, probablemente implicaba un nivel más cercano a $1.550 por dólar”, señaló.

La consultora agregó que esto no implica necesariamente que el peso no pueda volver a apreciarse, dado que espera que la balanza comercial y los flujos privados continúen sólidos, aunque algo más débiles que durante el primer semestre.

Para Delphos Investment, además, existe otro elemento a seguir: “la demanda de cobertura viene creciendo desde mediados de abril al ritmo de las compras del BCRA, lo que evidencia la ausencia de demanda genuina de pesos y sugiere que una eventual recomposición de la liquidez podría acentuar la presión cambiaria”.

Así, los $1.500 vuelven a quedar en el centro de la atención para el comienzo de la nueva semana. Más que el techo formal de la banda cambiaria, que permanece todavía distante, el mercado seguirá de cerca hasta qué punto el Gobierno está dispuesto a sostener esa referencia.

Fuente: Ámbito Financiero

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