En su primera conferencia luego de 448 días preso en Venezuela, el gendarme evitó dar nombres sobre las gestiones que destrabaron su regreso, entre ellas la intervención privada de la AFA. Denunció torturas psicológicas en El Rodeo I y pidió no olvidar a los extranjeros que siguen detenidos.
En su primera aparición pública tras 448 días de detención en Venezuela, el gendarme argentino Nahuel Gallo habló este miércoles en el edificio Centinela de la Gendarmería Nacional. Fue un mensaje breve, sin preguntas y con un tono medido. Pero hubo un dato que no pasó inadvertido, no le permitieron profundizar ni dar nombres propios sobre quiénes gestionaron su liberación, entre ellos la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), cuya intervención resultó clave para destrabar el regreso.
Gallo llegó al país el domingo 1 de marzo, luego de una negociación que se manejó con extrema reserva. Este miércoles pidió expresamente poder dar su palabra. “Yo la pedí”, aclaró apenas comenzó. Y aunque manifestó su intención de agradecer, dejó entrever límites: “Dar las gracias al Ministerio de Seguridad”, alcanzó a decir, antes de evitar cualquier mención puntual a otras instituciones o dirigentes que participaron de las gestiones.
El papel de la AFA fue determinante en el tramo final de la negociación. Sin embargo, en la conferencia no hubo espacio para desarrollar ese aspecto ni para detallar cómo se articuló el operativo que permitió su excarcelación.
“Estoy tratando de reinsertarme en la sociedad”, expresó el gendarme, todavía conmovido. Dijo tener “muy escasa información” sobre lo ocurrido durante el tiempo que estuvo preso y describió su cautiverio en la cárcel El Rodeo I como una experiencia atravesada por “bastante torturas psicológicas”. “Solamente con pensarlo me titubea la boca”, confesó.
La conferencia contó con la presencia de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; el canciller Pablo Quirno; y el comandante general de la fuerza, Claudio Brilloni. Allí no se aceptaron preguntas de la prensa.
Gallo también reafirmó su pertenencia a la fuerza: “Esta es mi casa. Yo me siento parte de mi casa; es mi institución. La he defendido a mi institución y a mi bandera”. Sobre las últimas horas en prisión relató que vivió su salida con incertidumbre, sin saber si sería liberado o trasladado a otra unidad.
En uno de los pasajes más sensibles de su intervención, advirtió que aún quedan 24 extranjeros detenidos en El Rodeo I. “Están esperando ser liberados”, señaló, en un llamado a que la comunidad internacional mantenga el foco sobre la situación en Venezuela.
Su hijo fue, según dijo, su principal sostén durante el encierro. “Es el único que me mantuvo fuerte”, aseguró. También destacó la solidaridad de otros detenidos venezolanos que lo asistieron en condiciones extremas: “Los extranjeros no teníamos visita, no teníamos llamada”.
Sobre el final, volvió a agradecer de manera general. “A todas las instituciones que hicieron algo, a todos los organismos internacionales y a todo el Estado argentino. Yo no voy a dar nombres. A toda la Argentina y a toda la Nación”, concluyó.
Fuente: Diagonales







