El jefe de Gobierno porteño firmó el decreto, que establece que los residentes de la Ciudad tendrán acceso preferencial a turnos, cupos y atención en todas las dependencias públicas locales.
El gobierno de Jorge Macri formalizó esta semana la extensión de la política de «Prioridad Porteña» a la totalidad de los servicios que brinda la administración pública de la Ciudad. A través del decreto 142-26, firmado también por el jefe de Gabinete Gabriel Sánchez Zinny, queda establecido que los vecinos con domicilio en el distrito acceden primero a turnos, vacantes y cupos en organismos del Estado porteño, mientras que los no residentes, tanto bonaerenses como extranjeros, quedan en un segundo orden de prioridad.
La medida no es una novedad completa, ya que desde marzo de 2025 el criterio ya regía en los hospitales públicos de la Ciudad. Lo que hace el decreto es darle rango formal y alcance universal, extendiendo la lógica a educación, trámites administrativos y atención en dependencias estatales en general.
El Ejecutivo porteño justificó la decisión en el crecimiento sostenido de la demanda sobre el sistema público. Según datos oficiales, durante 2025 la red de salud de la Ciudad registró más de 30 millones de prestaciones, con un aumento del 30% en la oferta de consultas y más de 12.000 cirugías adicionales. Desde el gobierno sostienen que ese incremento estuvo traccionado en buena parte por personas no residentes, lo que derivó en la decisión de ampliar el esquema de prioridades.
El decreto incluye excepciones explícitas, en casos de urgencia o emergencia sanitaria, la atención será inmediata sin distinción de domicilio. Los servicios vinculados a la seguridad pública también quedan fuera del esquema. La implementación estará coordinada por la Jefatura de Gabinete, que adaptará los sistemas de atención en cada área.
Al anunciar la medida, Jorge Macri apuntó directamente contra la Provincia de Buenos Aires. «Durante años, la Ciudad se hizo cargo de lo que otros no hacen», escribió en redes sociales. «La incompetencia del otro lado de la General Paz la pagaban los porteños con sus impuestos. Se terminó».
Fuente: Diagonales







