Puntos importantes
Stellantis recorta más del 30% de la producción automotriz en su planta de Córdoba ante la fuerte caída de las ventas en el sector.
La firma fabricará solo 3.000 unidades de la pick up RAM Dakota y 1.000 de Fiat Titano entre septiembre y diciembre de este año.
El ajuste se suma al cierre de un turno en la planta de El Palomar y a la baja de fabricación de Ford por la menor demanda del mercado.
La industria automotriz sigue mostrando señales de enfriamiento (en julio cayeron las ventas 30% interanual, según ACARA) y el ajuste esta vez golpea al grupo Stellantis y su planta de la provincia de Córdoba.
En medio de un mercado debilitado, con patentamientos en baja una competencia cada vez más agresiva, la compañía decidió recortar de manera significativa el volumen previsto para el último cuatrimestre en el Polo Industrial Ferreyra, donde se ensamblan el Fiat Cronos y las pick ups Fiat Titano y RAM Dakota.
El nuevo programa de producción enviado hoy a los proveedores, según infirmó el sitio especializado A Rodar Post, establece que, a partir de septiembre y hasta el 31 de diciembre, la terminal fabricará solo 3.000 unidades de Dakota de las 8.000 proyectadas originalmente, y 1.000 Titano frente a las 1.500 previstas. Con este ajuste, el cierre del año quedaría en torno a 12.000 Dakota y 4.500 Titano, cifra por debajo de las expectativas iniciales.

RAM Dakota fabricada en Córdoba.
A comienzos de año, el plan productivo contemplaba la fabricación de unas 18.000 unidades de Dakota y unas 8.000 de Titano, llegando a más del 30% de rebaja. De esta manera, el recorte que se hará será de más de 30%.
Qué harán con la producción otras automotrices
No es la única automotriz que a anuncia bajas en la producción. Ford anunció recientemente una baja del 17% en la fabricación de Ranger por la contracción simultánea de la demanda interna y externa, con impacto en producción, exportación y ventas a concesionarios, según indican los reportes de la Asociacion de Fábrica de Automotores de Argentina ADEFA.
Consultada por iProfesional, Stellantis sostuvo: «El Polo Industrial Ferreyra, ubicado en la provincia de Córdoba, constituye un eslabón estratégico para Stellantis en Sudamérica. (…) En este contexto, y en línea con la evolución de la demanda en los mercados interno y externo, Ferreyra adecúa sus procesos productivos mientras avanza simultáneamente con sus proyectos de inversión (…) Stellantis mantiene su confianza en la evolución de la demanda y reafirma su compromiso de largo plazo con la industria automotriz y con el desarrollo productivo de la Argentina.»
Qué pasa con la fabricación de Stellantis en El Palomar
El ajuste en Córdoba se suma al reacomodamiento que la automotriz ya había iniciado en la planta bonaerense de El Palomar. Tras meses de paradas intermitentes, la compañía dispuso en marzo el cierre de uno de los dos turnos de producción y abrió un plan de retiros voluntarios para adecuar la estructura al nuevo nivel de actividad. La fábrica, que produce los Peugeot 208 y 2008, acumuló tres interrupciones temporales en apenas cuatro meses y también había adelantado vacaciones para evitar la acumulación de stock.

El Peugeot 208 se fabrica en la planta de El Palomar, donde se redujo la producción.
En aquel momento, la empresa explicó que la planta atravesaba un proceso de «reacomodamiento gradual» para alinearse a la dinámica real del mercado argentino y, sobre todo, del brasileño, cuyo enfriamiento golpea de lleno a las exportaciones. «El sector enfrenta importantes desafíos de competitividad y resulta indispensable alinear el proceso productivo al contexto y a las proyecciones», señalaron entonces.
La caída de patentamientos de Peugeot -31,7% en el primer bimestre frente a 2025- y el deterioro del mercado brasileño profundizaron la fragilidad del esquema productivo. Entre proveedores, el temor mayor es que la situación termine comprometiendo la continuidad de la operación, aunque Stellantis insiste en que el ajuste busca preservar la sustentabilidad industrial en un escenario adverso.
El recorte en Córdoba, así, se inscribe en un clima de tensión creciente para toda la cadena automotriz, que enfrenta un año marcado por la contracción de la demanda, la presión competitiva y la necesidad de recalibrar su estructura para atravesar un ciclo que se volvió mucho más duro de lo previsto.
Fuente: IP







